

Es importante ir paso a paso.
Si quieres mantener intacta tu motivación y fuerza de voluntad, necesitas ir haciendo cambios progresivos, de menos a más (o dependiendo como se mire, de más a menos).
Solo de esa manera conseguirás incorporar y quitar hábitos, y mantener la adherencia del nuevo cambio.

Si tu alimentación en general es bastante mala, no puedes pretender cambiarla de arriba abajo, de la noche a la mañana.
Si comes todos los días una barra de pan, prueba a comer la mitad. Si bebes todos los días un litro de refrescos azucarados, igual, reduce poco a poco.
3. Recluta aliados
Haz a tus amigos participe de tu transformación.
Esto, que puede parecer una tontería, puede servir de gran ayuda, sobretodo si tienes poca fuerza de voluntad, o tiendes a tirar la toalla a las primeras de cambio.
Por ejemplo, si te comprometes a ir al gimnasio con un amigo, este puede tirar de ti en momentos de máxima pereza o flaqueza.
4. Entrena la disciplina
Tienes que ser más inteligente que tu zona de comodidad. Cuando estés viendo que te está costando seguir con la inclusión de un nuevo hábito, o la eliminación de uno malo:
Haz que el dolor de saltarte la nueva rutina sea mayor que la satisfacción que obtienes al saltártelo
Con refuerzos negativos (por ejemplo, 20 burpees)
O bien:
Haz que el beneficio de no saltarte la nueva rutina sea mayor que el dolor de saltártela
Con refuerzos positivos (por ejemplo, comprarte unas zapatillas deportivas nuevas)
Si consigues autoimponerte castigos y premios, puedes proporcionarte una motivación extrínseca que te ayude en el proceso de transformación del hábito.
5. No te pierdas por el camino
Salirte del camino a recoger setas en un momento puntual, no va a perjudicar seriamente el proceso de transformación de un hábito. Pero cuidado con perderte del camino, ese si es un riesgo.
La rutina se retoma después de un fallo, y se sigue caminando (o corriendo)

Por una vez que falles no pasa nada, pero una se convierte en dos muy rápido, y dos en 30 en un abrir y cerrar de ojos (estudio)
Ten clara tu hoja de ruta, y el rumbo a seguir. De esa manera nunca llegarás a perderte.
6. Hábitos que odias, hábitos peligrosos
El running está de moda. Todo el mundo corre, se que es bueno y estoy intentando crear el hábito… ¡pero odio correr!
Párate justo aquí y atento a lo que te voy a decir: No tienes por que hacer algo que no te gusta ni te llama la atención.
Puedes obtener los mismos resultados y beneficios haciendo cualquier otra rutina (senderismo, pasear, nadar…)
Elige un hábito que puedas mantener en el tiempo, no te dejes llevar por lo que esté de moda, o por lo que le funciona a uno o a otro.
7. Combina a hábitos a tu antojo
Considera combinar un hábito que no te gusta con algo que si te gusta.
Por ejemplo, si no te gusta salir a andar porque te aburre, escucha un podcast de algo que te interese mientras lo haces, y verás como te motivas a hacer ejercicio.
Si no te gusta limpiar la casa, ponte música motivante y verás como la dejas más reluciente que nunca.
Esto es una manera muy inteligente de crear motivación y adherencia al cambio de hábitos. ¡Úsalo!
Y hasta aquí el artículo! Estaré encantado de ver que te ha parecido en los comentarios y compártelo si te ha gustado. Puedes aprovechar y descargar la guía gratuita que aparece justo aquí abajo, y podrás descubrir los 8 hábitos saludables que tienes que incorporar hoy, para empezar a vivir de forma más sana.