
Los hongos están presentes en el aire, el suelo, las plantas y el agua. Aunque muchos son inofensivos, algunos pueden causar infecciones cutáneas y otras enfermedades importantes. Cada tipo de infección por hongos se reproduce y contagia de forma diferente, por eso es fundamental conocer los más comunes para prevenirlos o tratarlos a tiempo.

El pie de atleta es una infección por hongos que afecta principalmente a los pies. Aunque aparece con más frecuencia en verano debido al calor y la sudoración, es muy común en deportistas durante todo el año.
Esta enfermedad se caracteriza por un sarpullido rojo, ampollas e inflamación que producen picor intenso. Suele iniciarse en la planta del pie y entre los dedos, donde la humedad favorece el desarrollo del hongo. Sin embargo, puede extenderse al resto del pie e incluso a las manos por contacto directo.
Si la infección aparece, el tratamiento durará varias semanas con pomadas antimicóticas, según la gravedad.
La candidiasis es la infección vaginal por hongos más habitual y uno de los trastornos ginecológicos por los que más mujeres consultan al médico.
Varios factores pueden desencadenar esta infección: el uso de anticonceptivos orales, antibióticos, diabetes, menstruación, embarazo y prendas sintéticas ajustadas que alteran el pH vaginal.

La tiña es una enfermedad causada por hongos frecuente en niños, aunque puede aparecer a cualquier edad y en casi cualquier zona del cuerpo. Se contagia fácilmente por contacto directo.
La tiña presenta parches rojos con bordes bien definidos, pruriginosos y descamativos que pueden convertirse en ampollas y supurar. Si afecta al cuero cabelludo, causa pérdida de cabello en la zona infectada. Cuando la infección llega a las uñas, estas cambian de color, se engruesan y se parten.
El tratamiento incluye aplicar polvos, lociones o cremas antimicóticos en la zona afectada y usar ropa ancha para evitar fricción.
La onicomicosis es una de las patologías más comunes en las uñas y una de las infecciones por hongos más difíciles de eliminar. Afecta principalmente a jóvenes y personas mayores, siendo muy rara en niños.
Se caracteriza por cambio de coloración y engrosamiento de la uña afectada. El tratamiento puede incluir láser y fármacos específicos.
Conocer estos tipos de infecciones fúngicas y sus medidas de prevención te ayudará a mantener tu piel y uñas saludables durante todo el año.