7 mitos sobre la sordera

Sobre la sordera: mitos sobre ella y cómo debemos concienciarnos









Orientación Psicológica

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Psicólogos especializados en trastornos del neurodesarrollo.











Sordera, hipoacusia, deficiencia auditiva e incluso sordomudez son algunos de los nombres que recibe aquella deficiencia en la cual la persona cuenta con una audición que no le es suficiente para comunicarse de forma oral, teniendo que recurrir a elementos como la amplificación sonora o entrenamientos especiales.

De acuerdo con estadísticas de la OMS, actualmente existen más de 360 millones de personas en el mundo con algún tipo de sordera, por lo que no es una deficiencia que debamos ignorar. Incluso, es probable que tú mismo conozcas a una persona sorda.

Al igual que con muchas otras discapacidades, son muchas las falsas creencias que existen sobre esta. ¿Quieres saber más? ¡Te invitamos a seguir leyendo! Porque te traemos 7 mitos sobre la sordera.




Todos los sordos son iguales

La sordera no es tan mala

Los sordos leen los labios con facilidad

Las personas con sordera son lectores voraces

Hablar con un sordo es inútil

La sordera se detecta fácilmente

Existen muchos tratamientos para la sordera

#1 Todos los sordos son iguales

Es común creer que todos los pacientes con sordera viven lo mismo, pero nada más lejos de la realidad: la sordera se mide en grados: leve, mediana, severa y profunda. Además, también se puede clasificar según el momento de aparición en prelocutiva (si aparece antes de empezar a hablar) o postlocutiva (si aparece después de empezar a hablar).

Estas son sólo algunas de las características que hacen diferenciar a cada persona con sordera. Por lo que es importante recordar que no todos los casos son iguales.


#2 La sordera no es tan mala

Esta discapacidad tiene consecuencias tan devastadoras como



Retraso en el desarrollo cognitivo

Reducción de experiencias sociales

Limitación del proceso educativo

Menor preparación para el mercado laboral

Especial énfasis hacemos en la limitación educativa, pues los niños sordos aprenden de forma intencional, distando de la forma incidental en la que lo hacen aquellos que no lo son. De esta forma, un paciente con sordera que no cuenta con intervenciones oportunas verá su calidad de vida significativamente afectada.


#3 Los sordos leen los labios con facilidad

A pesar de que se ha intentado desarrollar diversas estrategias para lograr visibilizar el habla en los labios, todos estos proyectos siguen siendo insuficientes para lograr un cambio real en la situación.

El leer los labios requiere tener un conocimiento previo sobre lingüística, por lo que un sordo tendrá muchísima más dificultad de hacerlo que una persona oyente. De esta forma, el número de personas sordas que leen los labios es, en su mayoría, proveniente de sordos postlocutivos.


#4 Las personas con sordera son lectores voraces

Diversas investigaciones indican que la persona oyente promedio aprende la mitad de su vocabulario a través de la lectura. Este método no requiere en absoluto de la audición, por lo que suena lógico pensar que los sordos se sientan atraídos hacia esto ya sea como distracción o como forma de educarse.

Sin embargo, tristemente, la realidad es otra: las personas con sordera no tienen la costumbre de leer, y si lo hacen, es realmente poco. Esto es debido a la falta de proyectos adecuados que fomenten en los sordos un hábito fuerte de lectura.


#5 Hablar con un sordo es inútil

Muchos tienen la idea de que no importa cuánto le hables a un sordo, no va a entender. Sin embargo, esto dista mucho de la realidad ya que la audición no es la única forma de comprender el habla.

Diversos estudios han comprobado la habilidad de los sordos de comprender elementos de la comunicación verbal a través de su componente articulatorio y expresivo. Es decir, dependiendo del resonador utilizado, los rasgos oral frente a nasal, entre otros.

A pesar de que los estudios son recientes, han avivado el interés de la comunidad especializada en perfeccionar estrategias que recurran al apartado visual para permitir a los sordos comunicarse de forma verbal. O al menos, comprender completamente sus códigos.


#6 La sordera se detecta fácilmente

A pesar de que, en muchos casos, es simple determinar que una persona es sorda, los procesos de evaluación para un paciente sordo se extienden de la misma forma que se extienden los tipos de sordera.

De esta forma, para establecer el tipo de hipoacusia que sufre el paciente, así como la intervención adecuada, se recurre a elementos como:



Pruebas audiométricas: objetivas y subjetivas

Audiometrías

Acumetrías

Así, la mayoría de este proceso está reservado para la medicina tradicional, mientras que el logopeda sólo se encarga de recibir los informes respectivos para establecer un criterio con el que determinar una línea terapéutica.


#7 Existen muchísimos tratamientos para la sordera

A pesar de que existe un constante desacuerdo entre expertos con respecto a la rehabilitación de los sordos, la verdad es que hay dos hechos que son innegables: la rehabilitación debe hacerse lo antes posible, y las opciones disponibles para este tratamiento son realmente pocas.

Dependiendo de los objetivos establecidos en el plan de tratamiento, se llevará a cabo una intervención determinada que sea más efectiva. Los profesionales pueden escoger entre las modalidades:



Oral

Manual

Gestual

Una combinación de estas.

Es de esta manera que el tratamiento puede enfocarse en lenguaje escrito, lenguaje de signos, entrenamiento auditivo y de articulación. De todas estas opciones, el lenguaje de signos es la más utilizado en la actualidad.

Sin embargo, muchos se oponen a esta alternativa pues las personas oyentes que utilizan este lenguaje son una minoría del total. Esto hace que, en muchas ocasiones, la comunicación para los sordos sea complicada, sobre todo en sociedades donde no existe una cultura de integración y no discriminación tan arraigada.


Es importante dejar los prejuicios atrás

Igual que en muchas otras minorías, los sordos son objeto de mucha discriminación. Ayuda a eliminar estos estereotipos y prejuicios compartiendo esta información, es así como contribuyes a mejorar la vida de muchas personas.

¿Te interesa saber más sobre psicología clínica? ¡No dejes de leer nuestro contenido! Nos enfocamos en darte la información más fiable, útil y actualizada que puedas encontrar.


Bibliografía

Caballo, V.E. (2012). Manual de psicología clínica infantil y adolescente, trastornos generales (vol 1.). Editorial: Pirámide.







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