La adicción a las compras es una realidad que afecta a muchas personas y con repercusiones significativas para su calidad de vida. Es un trastorno que requiere la atención necesaria antes de que la persona pierda por completo el control, y al igual que ocurre con muchos otros tipos de adicciones, es un proceso delicado. De ahí la importancia siempre de buscar la ayuda de profesionales.
El principal problema que surge con las compras es que no sabemos reconocer fácilmente cuáles son los síntomas de esa adicción, especialmente porque se trata de una actividad que realizamos de forma regular. Sin embargo, son muchas las personas que padecen este trastorno, el cual afecta a sus vidas y a las de su entorno, y a ello se le suma que el periodo de rebajas agudiza la adicción a las compras. Adicionalmente, es un tema que suele subestimarse, o al que no se le da la importancia que necesita, sin entender que las consecuencias pueden llegar a ser desgarradoras.

Antes de explicar cuáles son los síntomas asociados con la adicción a las compras, es importante conocer la definición de este trastorno. Este trastorno también se conoce como compras compulsivas y la definición es muy simple, porque se refiere a una persona que compra productos y servicios que no necesita, y que en muchas ocasiones ni siquiera utiliza.
No saber diferenciar lo que verdaderamente se necesita, de los deseos o anhelos, es la base del problema, el cual aumenta considerablemente cuando la persona no dispone de una gran capacidad económica y comienza a dar prioridad a compras innecesarias frente a obligaciones financieras como alquiler, pago de servicios o alimentación.
Es, justamente por lo anterior, que la adicción a las compras no es un problema menor que deba subestimarse, porque puede afectar seriamente a la capacidad económica de una familia, además de generar otros problemas emocionales. Es un tema más profundo de lo que muchas personas creen, porque las motivaciones detrás de un comprador compulsivo son diversas, y en muchas ocasiones, es el reflejo de otros problemas.
Si bien este trastorno puede afectar a cualquier persona, es más común en las mujeres y este se agudiza, como comentamos anteriormente, en las temporadas de rebajas. Recibir el tratamiento de adicciones como las compras, de mano de profesionales de la psicología es lo más recomendable, especialmente cuando el problema ha escalado significativamente, pero por supuesto, para ello es necesario reconocer los síntomas con el fin de pedir la ayuda necesaria.
Reconocer los síntomas de la adicción a las compras es el primer paso para buscar ayuda y evitar que ese problema continúe creciendo. Al igual que otro tipo de adicciones, las compras también tienen un coste muy alto a nivel económico y emocional, de ahí la importancia de tratarlo adecuadamente.
A continuación compartimos algunos de los principales síntomas de la adicción a las compras:
Si bien los anteriores son los síntomas generales, estos pueden variar de una persona a otra. Lo cierto es que el entorno es quien más puede ayudar a esa persona a reconocer que existe un problema. Si bien el grupo de personas más afectadas son mujeres, en realidad es un trastorno que también puede afectar a los hombres, especialmente a los que oscilan entre los 18 y 40 años. Son personas que gastan elevadas sumas de dinero dentro de su capital o poder adquisitivo en la compra de productos innecesarios, pese a que ello suponga la acumulación de deudas o de problemas familiares.
Las compras compulsivas son un problema en sí mismas, pero generalmente se desarrollan como consecuencia de otros factores más profundos.
A continuación compartimos algunas de las razones detrás de la aparición de esta adicción:
Con el tratamiento adecuado es posible superar este trastorno, pero es necesario reconocer el problema para adoptar los cambios necesarios y buscar ayuda profesional en los casos más graves.
En un principio, la persona afectada puede adoptar ciertos hábitos con el objetivo de evitar esas compras compulsivas, como los que comentamos a continuación:
En los casos más graves, que es cuando la persona pierde por completo el control y las emociones son las que lo dominan, definitivamente lo más recomendable es solicitar ayuda psicológica profesional. El tratamiento para los casos más complejos está enfocado en estrategias a nivel conductual, con el objetivo de que el paciente recupere el control, y reducir así ese tipo de conductas nocivas. Lo más importante es no subestimar este problema, hacer cambios en los hábitos y buscar ayuda en el momento necesario.