
La crisis ha incentivado a la gente a ser más comprometida, porque ya no constituye una recomendación ser cautos con el dinero, sino una obligación en toda regla. En las familias, los gastos se multiplican. Alimentación, educación, gastos de la casa e inversiones extra son el pan de cada día para padres e hijos que intentan hacer frente a la crisis diariamente.
En las televisiones, radios, en internet, en la calle y los mercados, en las conversaciones con nuestros amigos…la crisis está presente en todas y cada una de las facetas y estratos sociales, y esta circunstancia te inhibe de detenerte en explicaciones. Pasa directamente a la práctica.


Con la llegada del buen tiempo, nos estamos ahorrando los gastos de calefacción que este invierno nos han dejado ‘en números rojos’ debido al terrible frio que hemos pasado en casi toda la geografía española. !Menudo invierno helador!Se trata de un gasto, que casi sin querer va a desaparecer por unos meses de nuestras cuentas de la casa y cuyo dinero podemos ahorrar o invertir en algo que nos haga mayor falta.
Si este verano no podéis ir a la playa, hacedles ver que quedarse en la ciudad no es tan malo. Hay multitud de planes diseñados para padres e hijos dentro de los grandes núcleos urbanos. Aunque las oportunidades de ocio se incrementan según el punto geográfico donde estemos, en los pueblos y barrios pequeños también hay cosas que hacer.
Siempre hay parques, ríos, piscinas y lugares de ocio donde pasar agradables veladas veraniegas. Por no hablar de parques temáticos a los que se puede ir en coche a pasar el día, o de los diferentes cines y espectáculos disponibles en las guías.


Así ocurre con los pinchos, las tapas y las chucherías que en verano tomamos a deshora, y que, además de suponer un agravante para nuestra dieta sana, tan presente en este tiempo, nos hacen un agujero en el bolsillo.
Por ello, te animamos a esperar a llegar a casa para preparar algo a tu gusto y al de tu familia, o bien salir a la calle con algunos tentempiés en el bolso. Unos frutos secos, un bocadillo por si os entra hambre o uno de esos snacks para picar entre horas, pueden ayudarte a aguantar el tirón de la ‘gula’ hasta llegar a casa.
La típica ‘hucha del cerdo’ puede ser una simpática excusa para ir guardando monedas, cada vez que nos sobren después de hacer la compra. Motiva a tus hijos a que la ‘cuiden’ como si de una mascota se tratara. A través de algo tan básico puedes conseguir que ahorren y se den cuenta de la importancia de no despilfarrar el dinero.
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Un recuerdo económico de tu mascota