
En verano, ¿es conveniente usar el aire acondicionado en lugar de las ventanas abiertas?(1),(2),(3),(4)
Se puede utilizar aire acondicionado con filtros HEPA, que eliminarían los alérgenos e irritantes.
Durante las vacaciones del período estival, se debe prestar especial cuidado con el polvo de la tapicería del vehículo en aquellos viajes que se presupongan largos(5).
Y a la llegada a la “segunda vivienda”, por regla general cuando se hospede en una vivienda cerrada, se deberá realizar las adecuadas medidas de evitación de ácaros del polvo, al menos 24 horas antes de la “llegada del paciente alérgico”.
En países de clima templado como España, la población de ácaros del polvo varía según la estación, siendo baja a comienzo de verano, experimentando una elevación progresiva hasta el comienzo del otoño, con un posterior descenso en otoño e invierno.
La mayor ventilación y falta de utilización de calefacción en verano produce un aumento de la humedad relativa del aire.
Mientras que en los meses invernales, no se suelen abrir puertas ni ventanas, que junto con el empleo de calefacción, genera un clima caliente muy seco que es desfavorable para su crecimiento.
¿Y si tenemos mascota?(6),(7),(8)
Perro y gato con las mascotas más comunes en los domicilios, siendo por lo tanto la causa más frecuente de alergia a mascotas.
No obstante se ha descrito además a otros animales como: cobaya, hámster, conejo, chinchillas, hurones, ardillas, aves domésticas, etc.
Los alérgenos están presentes en las secreciones de las glándulas salivares y sebáceas, además de sus excretas, produciéndose los síntomas y/o signos alérgicos cuando se produce el contacto con la caspa, el epitelio, la saliva, la orina o el suero de los animales.
Las partículas alergénicas se depositan en suelo y muebles, volviendo a re-suspenderse en el aire ante cualquier movimiento. Los alérgicos presentan síntomas al entrar en domicilios donde hay animales aunque no estén presentes en ese momento.
Aquellos domicilios con uno o más gatos presentan niveles de alérgeno mayoritario superiores a 10 mg/g de polvo, mientras que en casas donde no hay gato, los niveles alcanzados se sitúan entre 1 y 10 mg/g de polvo.
Según estimaciones, concentraciones de alérgeno mayoritario de perro (Fel d1) y gato (Can f1) entre 1 y 8 mg/g de polvo, y entre 2 y 20 ng/m3 de aire, se asocian a mayor riesgo de sensibilización a perro y gato.
En el ambiente escolar, se ha detectado concentraciones de alérgenos de perro y gato, entre 2 y 50 mg/g de polvo en el suelo y en la tapicería de las sillas, y de 2,5 mg/g de polvo en los asientos de los transportes públicos. Los escolares con gato en su domicilio contaminan su ropa, siendo el medio de transporte.
En el caso de aquellos pacientes alérgicos a animales que no deseen retirarlo del domicilio ¿qué le recomendaría?(6),(1)
El animal debería de estar en un área del domicilio, que siempre debería ser fuera del dormitorio, procurando utilizar cubiertas impermeables en la almohada y el colchón.
Puesto que la moqueta y las alfombras se comportan como reservorios de alérgenos de animales, se deberían de eliminar. Además, son útiles los limpiadores de aire con filtros de alta captación HEPA (High Efficiency Particulate Air) o filtros electrostáticos en el dormitorio(9),(10),(11).
Existen en el mercado, productos con capacidad de apelmazar los alérgenos (Vetriderm®) que dificultan la inhalación por parte del paciente alérgico, ya que los hacen más pesados.
Se debe de lavar al perro unas dos veces a la semana, ya que el baño disminuye las concentraciones de alérgenos que se desprenden al aire, recuperándose unos 3 días más tarde, aunque esta recomendación con frecuencia se muestra insuficiente(7),(12),(13).
En cuanto a los gatos, se conoce que las hembras son menos alergénicas que los machos, y que los gatos castrados producen menor cantidad de alérgeno mayoritario(14).
Todavía está en discusión la recomendación de tener gatos seleccionados genéticamente que produzcan menor cantidad de alérgeno mayoritario, siendo un problema su alto coste económico y la falta de evidencia científica en la actualidad.
Referencias bibliográficas: