
Este tipo de alergias, como todas las demás, se presenta porque nuestro organismo reconoce como extrañas sustancias que hay en el exterior y desarrolla un mecanismo inmunológico que hace que se produzcan las reacciones. En el caso de las cutáneas, nuestro cuerpo activa un proceso inflamatorio mediante células que hace que aparezcan lesiones en la piel. Los factores que las motivan varían mucho dependiendo de la persona, de su oficio o de su entorno.
Se estima que entre un 5% y un 15% de la población puede padecer alguna de estas alergias, pero este número podría ser sensiblemente mayor. Seguro que alguna vez habéis oído a alguien quejarse de que no se puede poner unos determinados pendientes porque le hacen daño o que rehúsa aplicarse una crema porque le produce escozor. Pues bien, estas personas podrían estar padeciendo una reacción alérgica, sin embargo, "se conforman con tratarse ellos mismos para reducir la inflamación o, sencillamente, evitan en lo posible las sustancias que se la producen, en lugar de acudir a un alergólogo", nos comenta el doctor Añó.



Los alérgenos que más comúnmente causan estas reacciones son los metales, en concreto los utilizados para la bisutería, como el sulfato de níquel y el cloruro de cobalto. También es especialmente recurrente la alergia al cromo, que se emplea mucho en la fabricación de cemento y de tintes. Determinados componentes utilizados en el mundo de la cosmética suelen convertirse en potenciales alérgenos, como los utilizados en algunas colonias o desodorantes. Tampoco hay que olvidar los peligros que pueden acarrear para un alérgico la aplicación o ingesta de ciertos medicamentos, por lo que es muy importante anotar cualquier reacción extraña a un fármaco. El especialista en alergología también nos señala que "existen unos alérgenos específicos que algunas veces no están entre los que denominamos estándar y que varían en función del entorno de cada paciente".
Para el diagnóstico, se suele hacer un estudio profundo del paciente, de su entorno y de sus hábitos tanto higiénicos como alimenticios. El médico procederá también a un análisis físico de las lesiones, para descartar que se pudiese deber a otras dermopatías. Por último, el especialista procederá al empleo de las pruebas epicutáneas, que no son otra cosa que "exponer la piel del paciente a una serie de sustancias sospechosas, con la finalidad de producir una reacción similar, pero en este caso controlada, localizada y conociendo cuál es la sustancia que la produce", nos explica Miguel Añó.



No obstante, los tratamientos siempre variarán con respecto a la edad del paciente y la extensión de la lesión. Algunas alergias son leves y las podemos pasar por alto, pero siempre que notemos una anomalía en el estado de nuestra piel, lo más recomendable es asistir a nuestro médico para que un simple eccema no se convierta en un problema más grave para nuestra salud.
Agradecimientos: Miguel Añó García, especialista en alergología.