En este artículo, exponemos la alimentación recomendada en Hepatitis. La hepatitis supone una inflamación hepática que cursa con aumento de las transaminasas. Cuando esta inflamación ha aparecido recientemente hablamos de hepatitis aguda y cuando dura más de seis meses, hepatitis crónica.
Aunque existen varios tipos de hepatitis, las causas más frecuentes son agentes vivos, fármacos o tóxicos. Los virus más comunes son los A y E -causantes de hepatitis agudas epidémicas, transmitidas por el agua o alimentos contaminados- y los virus B, C y delta,-causantes tanto de hepatitis agudas como crónicas-, que se transmiten fundamentalmente por vía parenteral (transfusiones, agujas contaminadas, relaciones sexuales).
La ingesta de bebidas alcohólicas constituye una de las principales causas de hepatitis en el mundo occidental. También existen hepatitis autoinmunes y las denominadas criptogenéticas, sin causa conocida.

Las transaminasas son enzimas del interior de las células hepáticas, que miden la función del hígado. Existen tres tipos:
GOT – ALT: Valor normal entre 0 y 37 U/L
GPT – AST: Valor normal entre 0 y 41 U/L
GGT: Valor normal entre 11 y 50 U/L
Una elevación de las transaminasas indica que tu hígado no está realizando correctamente su función de filtro de la sangre, por ello debes seguir una dieta hipotóxica que le ayude a recuperar su vitalidad.
Las transaminasas pueden verse aumentadas en casos de hepatitis víricas, consumo de alcohol, cáncer hepático, cirrosis u obstrucciones de la vía biliar.
El hígado graso o esteatosis hepática, se caracteriza por la acumulación de ácidos grasos y de triglicéridos en las células hepáticas. En las analíticas de sangre aparecen los valores de las transaminasas alterados. Los pacientes suelen tener asociado sobrepeso.
La dieta para hepatitis depende del grado de daño hepático del paciente y del tipo de hepatitis. En muchas ocasiones no presenta síntomas, pero puede aparecer, fatiga crónica, dolor en la parte superior derecha del abdomen, malestar general y sensación de pesadez principalmente tras las comidas.
Evita alimentos muy grasos o procesados.
Evita los azúcares ocultos y el exceso de sal.
Evita el consumo de bebidas alcohólicas.
Bebe de 1,5-2 litros de agua al día. Mejor fuera de las comidas. Ayuda al hígado a metabolizar las grasas y eliminarlas.
Consume frutas, pero evita aquellas con gran contenido de ácidos orgánicos, como el melón, la sandía y las fresas.

En caso de insuficiencia hepática o de ictericia, como el hígado ya no puede procesar adecuadamente la bilirrubina (producto de desecho formado a partir de la degradación de los glóbulos rojos envejecidos), ésta se acumula en la sangre y se deposita en la piel, otorgando el tono amarillo a estos pacientes (ictericia). El paciente debe seguir una dieta restringida, limitando la cantidad de proteínas de origen animal, para no comprometer la función cerebral.
También debe limitarse el consumo de sodio (sal y muchos alimentos). Si se hace, se puede ayudar a evitar la acumulación de líquido en el abdomen. El alcohol está completamente prohibido, ya que agrava la lesión hepática.
La ración de carne debe ser de 100-125 gramos (pollo, ternera, cerdo, conejo, cordero) y la de pescado 140-150 gramos. Si aumentas la cantidad de proteína se puede descompensar el fósforo.

Ten en cuenta que en la dieta occidental existe mucha sal oculta en los alimentos, como puedes ver en nuestro post.
