Todos hemos tenido ese lúcido momento en el que de repente nos apetece comprarnos una planta. Y los motivos pueden ser varios: decorar la casa, crear un ambiente tranquilo y agradable, hacer compañía, también puede ser por iniciarse en la jardinería, hacerte tus propias infusiones, etc. Pero después de haber hecho la compra más maravillosa del mundo llega el momento de la verdad: cuánto nos durará la planta. Y es que al fin y al cabo son un ser vivo más, por eso es vital “regar la plantita todos los días”; y esto se podría aplicar a cualquier aspecto de la vida. ¿Qué le ocurre a la planta? Hecha pedazos, deshidratada hasta las raíces y sin vida alguna.
La verdad es que la sensación que te invade el cuerpo no es nada agradable, sobre todo teniendo en cuenta que las plantas no son ilimitadas y que no tenemos un planeta “B”.
Lo mismo ocurre con nuestro pelo. Tenemos el verano, y a continuación le añadimos unas 325 horas de sol, más agua salada, cloro, más 60 días de calor intenso, unos cuantos, recogidos aquí, otras aventuras allá, gorras, sombreros y un largo etcétera de días de verano que te llenan de vida a ti, pero acaban con tu pelo.
Claro, luego pasa lo que pasa. Los días vuelan, el pelo se va aclarando un poco más y cuando te quieres dar cuenta, estás en septiembre. ¡Anda! Me miro en el espejo y vaya vaya… Otro verano más que mi pelo no ha sabido aguantar el ritmo del verano que he llevado, porque siendo sincera, “ha-sido-una-pasada”.
De repente, tijeras afiladas como cuchillos empiezan a sonar en tu cabeza y, tras un sólido momento de silencio te das cuenta: Toca ir al peluquero. Y como es ley de peluquería y básico de Primero de “5 años para dejarme el pelo un poquito largo que me veo más mona” sabes que el peluquero nunca, -y te repites en voz baja- nunca, corta “sólo las puntas, por favor”. Porque ellos saben que “sólo las puntas” es lo que en verdad te gustaría que tu pelo necesitara, pero al peluquero y a tu pelo no los engañas.
En Maminat hemos hecho todo cuanto ha estado en nuestras manos por evitaros este problema y así disfrutéis de los días de verano sin necesidad de preocuparos. Se trata de una mascarilla hecha con productos 100% naturales para el pelo seco. Sobre todo os sorprenderéis de lo fácil, y lo que es mejor, de lo poco que se tarda en hacerla.

Os animamos a que la probéis en casa y, por supuesto, esperamos con ansia vuestros comentarios contando si os ha funcionado, si ya la conocíais, o por qué no, si tenéis otras recetas caseras que también favorecen el pelo de forma casera y natural.
Podéis compartirlo a cuanta gente queráis y así evitarles que a la vuelta del verano el peluquero corte las puntas y… Un poquito más.
Haz que a tu pelo le siente el verano tan bien como a ti, y sobre todo, ¡que no se os olviden vuestras plantas!