Las arritmias cardíacas son alteraciones del ritmo cardíaco normal, en la edad pediátrica las arritmias pueden ser transitorias y en otros casos permanentes, congénitas (en corazones estructuralmente sanos o con malformaciones) o adquiridas (ocasionadas por una patología como una fiebre reumática, miocarditis) e incluso pueden deberse a una toxina (difteria) o a fármacos proarrítmicos.
Los principales riesgos asociados a cualquiera de los tipos de arritmias son la taquicardia (frecuencia cardíaca aumentada) y la bradicardia (frecuencia cardíaca disminuida) graves que provoquen una disminución del gasto cardíaco o que las mismas conlleven a arritmias más graves como lo es la taquicardia supraventricular; dichas complicaciones se acompañan de diversas manifestaciones clínicas como el síncope (pérdida brusca y transitoria de la consciencia) o incluso muerte súbita.
En muchas ocasiones, las arritmias se presentan en niños que no tienen ninguna cardiopatía asociada y en estos casos no suponen un riesgo para el niño, sin embargo, lo esencial en todos los pacientes que presenten arritmias es determinar cuál es el riesgo de que progrese a una taquiarritmia o a una bradiarritmia que pudieran ser potencialmente mortales.
A continuación, se describirán los tipos más frecuentes de arritmias en la edad pediátrica con sus distintas características.
1.- Arritmias sinusales y extrasístoles:
Arritmias sinusales:
Estos tipos de arritmias son variaciones fisiológicas normales de las descargas de impulsos del nódulo sinusal, asociadas a la respiración, es decir, con normalidad la frecuencia cardíaca disminuye con la espiración mientras que aumenta con la inspiración. En recién nacidos prematuros es frecuente observar arritmias sinusales, especialmente bradicardias asociadas a apneas periódicas.
Bradicardias sinusales:
Estas arritmias consisten en una frecuencia cardíaca inferior a los 90 latidos por minuto en el recién nacido o menor a 60 latidos por minuto en lactantes y se deben a descargas lentas de impulsos provenientes del nódulo sinusal, son frecuentes en recién nacidos de bajo peso, siendo su presentación durante el sueño. Estas arritmias carecen de importancia en personas sanas y no necesitan de ningún tipo de tratamiento para corregirlas, en niños más grandes al practicar ejercicios, se suele observar un aumento de la frecuencia cardíaca que puede superar los 100 latidos por minuto.
Marcapasos auricular errante:
El corazón tiene un propio sistema que funciona como un marcapasos y cuando se presentan estas arritmias hay una desviación de dicho marcapasos desde el nódulo sinusal hacia cualquier otra parte de la aurícula; es frecuente en niños pero no tiene grandes repercusiones clínicas, algunas veces se presenta como una manifestación de una hemorragia subaracnoidea.
Extrasístoles:
Estas arritmias son producto de una descarga de un foco ectópico que puede estar localizado en el tejido ventricular, auricular o de la unión auriculoventricular, no se asocia con gravedad especialmente cuando son aisladas, pero en algunos casos puede estar provocada por una enfermedad cardíaca o incluso por una intoxicación por digitálicos. Dependiendo de la localización del foco ectópico, estas arritmias pueden ser:
Extrasístoles auriculares:
Son muy frecuentes en la infancia, incluso cuando no hay una enfermedad cardíaca. Estas arritmias pueden provocar complejos QRS normales, prolongados o ausentes.
Extrasístoles ventriculares:
Estas arritmias pueden provenir de cualquier parte del ventrículo y están caracterizadas por complejos QRS prematuros amplios que no vienen precedidos de una onda P, siendo esta la diferencia esencial al electrocardiograma entre una extrasístole auricular y una ventricular. Si en el trazo electrocardiográfico todos los latidos prematuros tienen una misma morfología, entonces el origen es un único foco, si por el contrario la morfología de los latidos prematuros varía, entonces el origen es multifocal. Se deben diferenciar las extrasístoles ventriculares benignas de las malignas, en donde las primeras desparecen con el ejercicio mientras que las segundas se acentúan con el ejercicio, además de que suelen deberse a una enfermedad de base; por lo que se van a tomar en cuenta los siguientes parámetros para decidir la indicación de tratamiento:
Entonces tenemos que el tratamiento de las extrasístoles benignas consiste en calmar al niño y explicarles que a pesar de que puedan sentir “que se les saltó un latido”, esto no es peligroso para él y con respecto a las malignas, lo esencial es tratar la enfermedad subyacente y aplicar tratamiento endovenoso en caso de descompensaciones.
2.- Taquicardia supraventricular:
Estas arritmias afectan los componentes del sistema de conducción que se encuentran en el haz de His o por arriba del mismo y se clasifican en tres grupos distintos que son:
Manifestaciones clínicas:
Tratamiento:
Es importante explicarles a los niños más grandes algunas técnicas que los ayudarán a superar estos episodios de arritmias, como la inmersión facial en suero salino helado, colocarse una bolsa de hielo sobre la cara, practicar la maniobra de Vasalva, comprimir el abdomen, contener la respiración, tomar agua fría o incluso colocarse en una posición determinada. Cuando las medidas previas falla, es entonces cuando se pasa a utilizar los distintos fármacos, siendo en los niños que están estables la adenosina, pero en vista de que estos fármacos son de acción corta, después de que el niño salga de la crisis y tenga un ritmo sinusal, se debe buscar un fármaco que tenga una acción más prolongada.
Variedades de taquicardias supraventriculares:
3.- Taquiarritmias ventriculares:
Taquicardia ventricular:
Las taquicardias ventriculares son menos frecuentes que las auriculares y son la presencia de al menos tres extrasístoles ventriculares con una frecuencia cardíaca mayor de 120 latidos por minuto, además de que estas se asocian a otras cardiopatías como miocarditis, displasia ventricular derecha, tumores cardíacos primarios, prolapso de la válvula mitral, entre otras.
Los niños que presenten estas arritmias deben ser tratados inmediatamente, porque las mismas suelen provocar hipotensión arterial o fibrilación ventricular, siendo el fármaco de elección la lidocaína en niños hemodinámicamente estables y resulta esencial tratar la causa subyacente.
Fibrilación ventricular:
Al igual que las fibrilaciones auriculares, estas son arritmias caóticas que producen la muerte a menos que se restablezca de forma rápida un latido ventricular eficaz, por lo que se requiere de masaje cardíaco acompañado de desfibrilación, si esto falla se puede administrar tosilato de bretilio por vía endovenosa y seguir con el masaje y la desfibrilación; si se logra recuperar un ritmo cardíaco normal, entonces se debe comenzar a investigar la causa, pero en niños con fibrilación ventricular recurrente lo más recomendable es colocar un desfibrilador –cardioversor implantable automático en vista del gran riesgo de muerte súbita.
4.- Síndrome de intervalo QT largo:
Hay personas que presentan un QT largo, las cuales están más propensas a desarrollar arritmias ventriculares malignas que provocan síncope y muerte súbita, siendo ocasionadas en la mayoría de los casos por enfermedades hereditarias como el síndrome de Romano-Ward y el de Jervell-Lange-Nielsen.
Manifestaciones clínicas:
Diagnóstico:
Tratamiento:
Uso de fármacos de la familia de los betabloqueantes, los cuales disminuyen la respuesta de la frecuencia cardíaca al esfuerzo.
5.- Bradiarritmias:
Bloqueo sinoauricular:
Puede causar una pausa súbita de los latidos cardíacos y consiste en el bloqueo del impulso entre el nódulo sinusal y la aurícula. Estas arritmias son raras en la edad pediátrica.
Bloqueo auriculoventricular:
Son de tres grados:
Causas:
Durante la edad pediátrica, los bloqueos pueden deberse a múltiples causas:
Manifestaciones clínicas:
Diagnóstico:
Se establece mediante la realización de un electrocardiograma, en donde las ondas P y los complejos QRS no tienen relación entre sí.
Tratamiento:
Esencialmente, en los neonatos con bloqueos completos, se recomienda la colocación de un marcapasos; mientras que en niños mayores se utilizarán fármacos como la atropina o la isoprenalina.
6.- Enfermedad del nódulo sinusal:
Se debe a alteraciones del nódulo sinusal, de las vías de conducción o de ambos; es más frecuente su aparición en niños sin cardiopatías de base, sin embargo, se asocia con una elevada frecuencia tras la corrección quirúrgica de malformaciones cardíacas. La mayoría de los niños con estas arritmias no presentan síntomas, pero todo depende de la frecuencia cardíaca. El tratamiento consiste en la utilización de fármacos antiarrítmicos, pero como estos suelen provocar disminución de la frecuencia cardíaca que podría llevar a una bradicardia sintomática, entonces también se prefiere colocar un marcapasos.
7.- Muerte súbita:
La muerte súbita no es muy común durante la infancia a excepción de la muerte súbita del lactante y sus posibles causas son muchas, pudiendo presentarse en niños con cardiopatías de base que pueden o no estar operadas, es frecuente que la muerte se produzca durante el esfuerzo o el ejercicio y esto es debido a que casi nunca muestra manifestaciones previas que avisen de la falla cardíaca.
A continuación, se muestra un cuadro comparativo entre los distintos tipos de arritmias más frecuentes durante la infancia:
Las arritmias son trastornos que se presentan con una elevada incidencia de forma general y aunque hay algunas fisiológicas las cuales son las más comunes, hay otras que precisan de una atención especializada en vista del gran riesgo de muerte que se asocia a ellas.
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