
Las arritmias son cambios en el ritmo o los latidos del corazón que afectan a muchas personas. Pueden presentarse como latidos demasiado rápidos (taquicardia), demasiado lentos (bradicardia) o irregulares. En la mayoría de casos no son graves si no hay antecedentes cardíacos previos, pero es fundamental consultar con tu médico si experimentas síntomas.
Puedes estar sufriendo una arritmia si experimentas uno o varios de estos síntomas:
Los síntomas pueden variar dependiendo del tipo de arritmia que padezcas y de su gravedad.
Las arritmias leves suelen estar desencadenadas por hábitos cotidianos como el consumo de alcohol, tabaco o café, así como por el estrés o el ejercicio físico intenso. En cambio, las arritmias graves generalmente están asociadas a enfermedades o problemas cardíacos previos.
A veces se producen sin causa aparente, por lo que es importante acudir al médico para un diagnóstico preciso.

Tu médico realizará pruebas para confirmar si tienes arritmia. La más común es el electrocardiograma, que registra la actividad eléctrica del corazón.
Una vez confirmado el diagnóstico, se determinará el tipo específico de arritmia que padeces:
Si tu arritmia es grave, el médico puede prescribir varios tratamientos según tu caso específico:
Incluso si tu arritmia no se considera grave, tu médico probablemente te recomendará cambios en tu estilo de vida para mejorar tu salud cardiovascular a largo plazo:
Estos hábitos saludables son esenciales para prevenir complicaciones cardíacas y mantener un corazón fuerte. Nunca tomes medicamentos sin supervisión médica, ya que algunos pueden ser contraproducentes para tu ritmo cardíaco.