
La artritis reumatoide es una enfermedad inflamatoria crónica de origen autoinmune, que produce inflamación de la membrana sinovial de las articulaciones y tejidos circundantes. Es una enfermedad que comienza a mediana edad y afecta más a mujeres. Se denomina enfermedad sistémica porque en ocasiones puede dañar órganos y sistemas. Se estima que afecta de un 0,2-2% de la población mundial. En los dos primeros años de evolución de la enfermedad, esta provoca daño articular grave e irreversible. El tratamiento temprano del paciente aumenta la probabilidad de controlar la inflamación y reducir los posibles daños estructurales.
La inflamación causada por la artritis provoca dolor, la rigidez por las mañanas y la pérdida de movilidad articular. Las articulaciones más afectadas son los dedos de las manos, muñecas, tobillos y pies.
Es menos común que otros tipos de artritis como puede ser la osteoartritis, se pueden diferenciar en que la artritis reumatoide aafecta por ejemplo a muñeca y dedos, pero no a las articulaciones distales de los dedos, la osteoartritis sí.
Causas de la artritis reumatoide
Se desconoce la causa de la artritis reumatoide pero se sabe que es el propio sistema inmune del paciente el que ataca a las propias articulaciones por lo que a esta enfermedad se la encuadra dentro de las enfermedades autoinmunes.
Se plantean una serie de posibles factores causales o participantes en la génesis de esta enfermedad:
Síntomas de la Artritis Reumatoide
Normalmente la enfermedad comienza de forma lenta y en ambos lados del cuerpo por igual. Los síntomas iniciales pueden ser dolor articular leve, rigidez y fatiga. En algunas personas aparece de forma leve y aparece por períodos de agudización con inflamación de articulaciones, en otras personas es permanente y continuo.
Con el tiempo la rigidez matutina de más de una hora de duración es habitual, más tarde se pierde rango de movimiento y comienzan la aparición de deformidades.
Dentro de las deformidades que encontramos en el caso de mano es deformidad en ojal del pulgar, desviación cubital de las articulaciones metacarpofalángicas, y deformidad en cuello de cisne de los dedos.
En las articulaciones afectadas los síntomas pueden ir desde hinchazón, ardor, hipersensibilidad, dolor frecuente, enrojecimiento y dificultad a la movilidad. Los pacientes pueden presentar fiebre, tener poca energía, pérdida de apetito y anemia. Otros síntomas pueden ser dolor torácico al respirar, nódulos bajo la piel, dificultad para dormir, entumecimiento, ardor y hormigueo de manos y pies, sequedad o secreciones en ojos.
Diagnóstico de la artritis reumatoide
No hay ninguna prueba actualmente que pueda determinar con certeza la artritis reumatoide. El médico se basará en la historia clínica y en el estudio físico. Para un mayor estudio se realizan rayos X de las articulaciones afectadas así como un estudio sanguíneo donde se puede estudiar el factor reumatoide y la proteína C reactiva. Para el diagnóstico de un paciente al menos tiene que presentar 4 de los 7 criterios que cito a continuación:
Tratamiento de la artritis reumatoide
El tratamiento de pacientes con artritis reumatoide se va a centrar en la disminución del dolor, reducir la hinchazón, reducir o enlentecer el daño de la articulación, ayudar a las personas a mantenerse activas el mayor tiempo posible y aumentar su bienestar.
Es importante la actividad física y el reposo, la actividad física ayuda a mantener el tono y la fuerza muscular así como un buen estado físico general. Se recomienda que en periodos donde no hay inflamación se realice el ejercicio físico, y en periodos de mucha inflamación permanecer en reposo.
Desde la fisioterapia se puede trabajar de diferentes formas:
