
El dolor de cabeza es uno de los motivos neurológicos más frecuentes de consulta médica. En España, la mitad de la población sufre algún tipo de cefalea durante el año y más del 90% ha padecido este problema en algún momento de su vida. Cuando se cronifica, afecta directamente a tu rendimiento laboral y bienestar general.
Incluso el 4% de la población experimenta dolor de cabeza crónico —más de 15 días al mes— lo que reduce significativamente su calidad de vida y afecta tanto al trabajo como a las relaciones sociales.
La cefalea tensional es el tipo de dolor de cabeza más frecuente, con una prevalencia de 79% a lo largo de la vida. Aproximadamente el 3% de la población sufre este tipo de forma crónica, con dolores que superan los 15 días mensuales.
Se caracteriza por una presión constante en la cabeza, generalmente bilateral, sin llegar a ser tan incapacitante como otros tipos de cefaleas.
La migraña es el segundo tipo de cefalea más común, afectando al 12% de la población. Se manifiesta mediante crisis o ataques repetitivos que pueden durar horas o días.
Los síntomas típicos incluyen:
Aproximadamente el 90% de los pacientes con migraña sufre algún grado de incapacidad relacionada con el dolor, y la mitad experimenta limitaciones moderadas o graves durante los episodios intensos.

Existen causas que no puedes modificar, como la predisposición genética, ser mujer o haber sufrido un traumatismo craneal. Sin embargo, hay otros factores que sí puedes controlar:
Los episodios de migraña frecuentemente inician en la infancia o adolescencia y pueden cronificarse con el tiempo. Cuando se vuelven crónicas, aumenta el riesgo de depresión en los pacientes.
Aunque existen tratamientos preventivos y sintomáticos efectivos, actualmente no hay un tratamiento que elimine la migraña por completo. El objetivo es reducir la frecuencia, intensidad y duración de los episodios.
Además de la cefalea tensional y la migraña, existen otras variantes como la cefalea de racimos, las cefaleas de origen cervical y las neuralgias craneales. Estos tipos pueden ser más graves y potencialmente incapacitantes, por lo que requieren diagnóstico especializado.