Este mes, implica muchas cosas, porque es el cierre del año, y aunque en teoría no significa nada, nuestro cuerpo pide encajar, pide cerrar, y con esto se abre la oportunidad de enmendar lo que no ha ido bien, de aprender, de reflexionar, de perdonar y de soltar, porque el año que ha pasado se va lo queramos o no, y no podemos aferrarnos a lo que ya no existe.... Yo cierro el año con tristeza, hay un dolor en mi que no he podido sanar y que veo en todas partes, y es el dolor de lo que aun no esta aceptado, es todo el prejuicio hacia otro ser humano, hacia mi misma, todo reproche, todo fallo, todo acumulándose dentro mío y rehusándose a aceptar que todo esta bien, incluso las guerras y el hambre, que todo tiene un orden y un tono intermedio. que no hay que ser perfecto, y por que no, que encuentro belleza dentro de esa perfección y la amo, porque amar me hace bien, porque amar soy mas yo que la critica y el juicio que tanto practico pero que tanto me mata porque no se puede ser libre en lo que uno no es.
Tanta falsedad y tanto truco en el mundo, en mi misma, tantos juegos que he visto y aprendido a actuar tanto como si fuesen tan naturales como el aire que respiro, tanto que en el fondo me pregunto donde he quedado yo misma? Porque no puedo dejar de respirar sin morir, pero podría dejar de actuar y ser, o incluso, cuando deje la actuación podría empezar a ser. Veo la falsedad y como se mete en mi, lo veo y me disgusta, pero aun así veo que formo parte de ello, porque es muy difícil pertenecer sin caer, sin preguntarte después donde estaba la linea que dividía entre yo y el otro ser. En un mundo en donde hay muy pocas cosas propias, en donde todo tiene una etiqueta y un antecedente, y sin querer en la inercia de ser, confundimos el amar con agradar y el actuar con protocolizar. Pero vivir una vida así no tiene sentido, no venimos a hacer lo que otros ya vienen haciendo hace mucho tiempo, no venimos a repetir la historia ni a modificarla, no debemos hacer nada, únicamente a conocer quienes somos con y a pesar del mundo, a coexistir con el pero no a mezclarnos tanto que ya no sabemos donde termina y donde empiezo. si creo o creo que debo creer, si siento o debería sentir, cuando mi único deber es constantemente redirigir mi atención hacia lo que me recuerda lo bueno de la vida, porque dentro de cada situación, por mas mala que parezca, siempre hay algo salvable, y ese salvavidas es mi billete de salida, mi tiquet hacia la felicidad. Nada vibra mas en sintonía que la alegría, lo integrativo, lo tolerante y compasivo, y hacia allí debemos mirar, lo que nos hace ser, nos nutre y nos libera, porque ser es ser libre, no hay que ser mas que quien se es.