¿Qué es la autoestima? Podríamos decir que la autoestima es ese traje que nos vamos confeccionando a lo largo de nuestra vida. Lo vamos tejiendo con los comentarios que escuchamos sobre nosotros, con las sensaciones que dejan nuestras acciones en otras personas y en general todos los pensamientos que vamos adquiriendo sobre nosotros mismos. Cuando llegamos a adultos hay personas que este ‘traje’ lo han convertido en un traje de fiesta, luminoso, atractivo, se sienten muy seguros con él y se enfrentan a la vida con la cabeza bien alta. Sin embargo, hay otras personas que por diversos motivos no lucen un traje con el que se sientan cómodos y tienden a esconderlo; estas personas sufren mucho, pues la vida es larga y no es agradable no sentirse a gusto con uno mismo, ¿no creéis?.

No me siento feliz. No termino de encontrarme a gusto con mi persona.
Si te has sentido identificado, es un buen síntoma, pues se trata del primer paso para poder cambiar algo de nosotros mismos, es tomar conciencia de ello para poder tratarlo de la mejor manera posible.
El famoso psicólogo Carlo Strenger, nos habla de la gran epidemia que arrasa entre los seres humanos de nuestra época, el “miedo a la insignificancia”, el miedo a que los demás no nos valoren los suficiente, el miedo a no merecer la pena. Las personas con baja autoestima están muy preocupadas por saber si son importantes para los demás, por saber si los demás las valoran lo suficiente y no se sienten merecedoras de lo bueno que les pueda ocurrir.
Esto ocurre porque nos pasamos la vida comparándonos con los demás. Hace años, nos comparábamos con nuestros familiares y con personas de nuestro entorno, hoy en día, con el uso de las redes sociales y el enganche que tenemos a los medios de comunicación, nos pasamos la vida comparándonos con multitud de famosos. Estas personas con las que nos solemos comparar, en la mayoría de los casos, forman parte de la obsesión social por la belleza física y nos parecen especiales porque detrás de ellas llevan campañas de marketing multimillonarias, son irreales. Estas comparaciones hacen que nuestros niveles de ansiedad y de presión aumenten.

Comienza tu día practicando la atención plena. Por la mañana, nada más abrir los ojos, tómate un par de minutos para darte los buenos días. Pregúntate qué tal has dormido, siente tu cuerpo, permítele que se vaya moviendo poco a poco, que se estiren todos tus músculos. Pon los pies en el suelo lentamente, notando el tacto de las baldosas bajo tu piel. Mírate en el espejo con buenos ojos, con cariño, no centrándote en las arrugas o en la hinchazón que tiene tu rostro por la mañana, intentando mirar más allá. Date una ducha con conciencia, disfrutándola plenamente. En definitiva, desde que amanece, intenta ser amable contigo mismo en cada una de las acciones que pongas en práctica. Esto apartará tu mente de juicios negativos y hará que se despliegue ante ti todo lo bueno que habita en tu interior.
Recuerda siempre que la palabra tiene un gran poder tanto las que nos dirigimos a nosotros mismos como las que destinamos a los demás. Cuantas más palabras bellas destines a tu persona, más feliz te sentirás, no esperes que los demás te traten bien, hazlo tú mismo.
Y en esto te puede ayudar el método Crear Salud, que se convertirá en tu mejor compañero para llevar la atención plena y la meditación a tu día a día. Además, en este método también fomentamos y aconsejamos sobre una correcta nutrición y una vida más activa. Descárgate la app Siente –aquí puedes hacerlo- y empieza a disfrutar de los beneficios del mindfulness y la Psicología Positiva. A partir de una metodología muy sencilla, emprenderás el camino para mejorar tu bienestar y acercarte a una vida más feliz.