
Existe una estrecha relación entre la vivencia del estrés y la alteración en la alimentación, y en los hábitos de consumo general. En este artículo recorremos la experiencia del estrés y cómo genera una de sus víctimas inmediatas, la alimentación.
El estrés es una reacción natural y adaptativa del organismo que se prepara para HUIR o LUCHAR ante una situación percibida como amenaza.
Ya hemos hablado en otros artículos de los beneficios del fenómeno del estrés como mecanismo que nos salva la vida, y también de los riesgos que entraña la reacción al estrés para perder la vida. Es lo que se conoce como estrés positivo y negativo.
Pero, concretamente
Relato
Experiencia
En este momento ya podemos decir que el asunto se nos está yendo de las manos y pronto, si no dedicamos energía a regular el estrés, empezaremos a tener una mala adaptación y desarrollaremos comportamientos perjudiciales para la salud. Uno de los primeros será comer impulsivamente, lo que tiene un riesgo alto de equivocarse por lo que tiene de hacerlo en exceso y sin criterio nutricional.
En un siguiente grado de conducta no adaptativa al estrés, entraríamos en la dependencia a sustancias como azúcar, cafeína, tabaco, alcohol y otras drogas.
Esta es una situación de sufrimiento muy común entre muchas personas.
La reacción al estrés, decía más arriba, se reduce a huir o luchar. En el plano fisiológico ya he citado lo que le ocurre al cuerpo para ofrecer una u otra respuesta.
Si enfocamos el plano corporal-emocional, encontramos la emoción de miedo en la huida y la emoción de rabia en la lucha. Miedo y rabia son las capitanas del estrés.
En el acto humano de alimentarnos, confundimos fácilmente el hambre físico y el hambre emocional. El problema del desarreglo alimenticio surge cuando la persona no sabe por qué come, o qué necesidad satisface cuando toma algo. Es entonces presa fácil de lo que le dicta la emoción, y tenderá a comer para tapar o compensar los efectos desagradables de una situación emocional difícil. He aquí el origen de la estrecha relación entre estrés y alimentación compulsiva.
Los signos más comunes para distinguir esta situación son que se:
Las consecuencias son perjudiciales para la salud física y psicológica de la persona. Diabetes, enfermedades coronarias o ansiedad creciente y depresión, sentimientos de inferioridad y baja autoestima, entre otras.
El estrés forma parte de nuestra vida. Si bien tenemos la capacidad de influir en el modo de vida que nos preserva del estrés. Sin embargo, no podemos ir eliminando todo aquello que nos causa estrés.
Pero lo que siempre está en nuestra mano es cuidarnos para atravesar el desafío del estrés con mayor fortaleza y recursos.
Más allá de esta consideración general de cuidarnos, que ya es muy potente para que no se produzca una mala adaptación con la alimentación, aquí te dejo diez consejos para comer lo que necesitas y dejar de devorar sin control:
Además de los consejos prácticos, la alteración alimentaria por estrés se resuelve regulando el estrés.
Para ello te dejo el siguiente itinerario de exploración de tu vivencia del estrés:
Este ejercicio básico te puede dar una información determinante para regular las emociones que se producen y gestionar con más acierto tu estrés. Es cierto que no siempre es fácil realizarlo por uno misma/o y por ello te recomiendo vivamente el apoyo de un buen entrenamiento en la gestión del estrés.
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Anímate y da el primer paso. Empieza compartiendo tus comentarios y testimonios sobre lo que te pasan o tu experiencia sobre el estrés y la alimentación.