En un principio el hombre deambulaba, se agrupaba en clanes en los que nada era de nadie y todo era de todos. Caminaban sin rumbo determinado, donde había frutos cosechaban, donde había agua bebían, si tropezaban con algún animal y había suerte cazaban, donde les daba sueño dormían.
No existía el concepto de pareja. Cada quien dormía con quien quería y a los pequeños los cuidaban todos.
No había desarrollado bien el lenguaje, pero lograba comunicarse. El descubrimiento de la agricultura lo llevó necesariamente a asentarse y allí comenzaron los problemas.
La existencia humana se convirtió en la lucha entre los distintos clanes por los mejores territorios para el cultivo, el acceso al agua para el riego, las cosechas; se comienza a separar el clan, inicia la familia, cada unidad familiar necesita su refugio, su casa y así de a poco se inicia de manera un poco difusa el concepto de propiedad.
¿Y qué tiene que ver el concepto de propiedad con el sentido de la vida? Irónicamente todo y nada.
Todo porque desde que nacemos y de a poco se nos insta a tener, de niños se nos ofrece el poseer cosas si nos portamos bien, si obtenemos buenas calificaciones, si destacamos en actividades artísticas o deportivas. Si te portas bien te compraré el juguete que quieres. Más grandes, adolescentes, no somos nadie si no poseemos:
El jean de moda, el corte de cabello cool, el tatuaje, la última consola de videojuegos, el más reciente modelo de teléfono inteligente.
¿Y adultos?
Debemos tener el título profesional, una casa en el barrio de moda, vehículo del año, bonanza económica, una pareja exitosa, hijos bien portados. Se trata todo de un tener, tener y tener.
Como contraparte el concepto de propiedad no tiene nada que ver con el sentido de la vida pues más allá de cuanto logremos atesorar y poseer a lo largo de ella, lo cierto es que nacemos desnudos y al morir no llevamos con nosotros todo eso por lo cual pasamos la vida luchando, ni siquiera los faraones egipcios lo lograron y vaya que tomaban medidas para asegurarse una cómoda existencia en el más allá.
Sus cuerpos momificados aún se conservan al igual que las propiedades que una vez muertos no pudieron disfrutar más.
Esta contradicción podría explicar el por qué en ocasiones sentimos que la vida es un sinsentido, quizás se trate de alguna vocecita en nuestro subconsciente que nos recuerda que no todo se trata de poseer, que debe haber algo más en la vida que esa lucha constante de ser para tener y tener para ser.
Cuál es el significado de la vida
Esta interrogante evidencia la reflexión más profunda y bien puede mirarse desde la óptica del preguntarnos quiénes somos, de dónde hemos venido, para qué, qué queremos ser. La respuesta a estas preguntas ha sido formulada a lo largo de la historia desde distintas visones y enfoques.
Evidentemente en la vida existen matices, nada es blanco o negro y el significado de la vida puede tener muchas aristas para cada quien, difícilmente se pueda clasificar a las personas según su visión de la vida, pues esta puede cambiar según las circunstancias, el momento de la vida, el estado civil, la situación socioeconómica, emocional, educativa, geográfica…
El valor de la vida
Situados frente a este dilema existencial, en ocasiones podemos llegar a sentir que la vida no tiene valor, pues el sentir que la que llevamos está muy distante de la vida que soñamos llevar, y de nuestras expectativas puede resultar frustrante.
El valor de la vida no puede radicar en una perspectiva poco realista, que al verse malograda nos llegue a hacer sentir poco exitosos o desilusionados. Por eso es necesario reflexionar acerca de lo que deseamos para nuestra existencia, lo que efectivamente hemos estado haciendo para crearlo y nuestras posibilidades reales de lograr cumplir tales expectativas.
Nuestra sola existencia es producto de situaciones azarosas, tales como el que nuestros padres pudieran conocerse en el momento y lugar indicados y concebirnos, pero va aún más allá si lo vemos desde la perspectiva de que para que llegáramos a ser quienes somos hubo una lucha feroz entre aproximadamente doscientos cincuenta millones de espermatozoides.
Si, somos cada uno de nosotros en esencia los ganadores de la carrera por la vida con otros doscientos cuarenta y nueve millones novecientos noventa y nueve mil novecientos noventa y nueve espermatozoides y el nuestro resultó el más fuerte, ágil y hábil para lograr unirse al óvulo que nos dio origen.
Atravesando complicadas barreras químicas, biológicas y físicas. Puede sonar un tanto gracioso o inconexo. Pero deberíamos hacer honor a ese pequeñísimo espermatozoide que nos hizo posibles.
¿Cómo no sentirnos ganadores si siendo sólo una mezcla microscópica de proteínas superamos a tantos millones de contendores? ¿Cómo no encarar nuestro paso por la vida aprovechándola al máximo y disfrutándola pues vale la pena? A veces cuando se siente uno desfallecer es bueno recordar que fuimos los mejores entre millones y aún no habíamos nacido.
Misión en la Vida
Aunque pueda parecer sencillo no siempre resulta fácil encontrar el sentido de la vida. Podríamos estar atravesando algún mal momento: La ruptura con la pareja, la pérdida de un ser querido o del empleo, problemas en nuestros estudios; lo cierto es que todos alguna vez hemos tenido lo que solemos llamar una crisis existencial.
Hay también personas que viven por inercia, resolviendo situaciones sin pensar mucho, dentro de la rutina y que repentinamente un día se sienten vacías y que su vida carece de un real motivo para vivirla. La vida debe tener sentido y propósito, misión para que nos haga sentir felices. Teniendo en claro además que la felicidad no es un estado, se trata de momentos de disfrute que van y vienen, pero que definitivamente necesitamos en nuestro existir.
El tener un objetivo en la vida nos impulsa y ayuda a superar los obstáculos y nos permite la comprensión de las cosas que son realmente importantes y cuáles no valen el dedicarles tiempo y energía. Por esta razón el tener claridad respecto del sentido de la vida nos permite ser eficaces, enfrentar los problemas de forma realista, madura y sentirnos más felices.
Crisis Existencial o Cómo no Perder el Sentido de la Vida
El no poder encontrar sentido a la vida, no tener por lo que luchar o peor aún no saber por qué se lucha, es como estar muerto. Muchas veces es el miedo quien nos frena y resta impulso y ante éste solo queda: Detenerse y darse por vencido o bien levantarse, enfrentarlo, arriesgarse y vencer.
¿Y si me levanto, lo enfrento, me arriesgo y fracaso? Debes levantarte e intentarlo una vez más. Quien no arriesga no pierde, pero tampoco gana. La vida es movimiento y lo contrario, la inercia, es la nada.
El miedo a enfrentarnos a nosotros mismos nos lleva en ocasiones a buscar culpables de lo que nos ocurre fuera de nosotros y así culpamos: A nuestros padres,la pareja, el compañero de trabajo.
Es imperativo asumirnos y reconocer que somos seres independientes y que debemos hacernos cargo de cuanto nos ocurre. Debemos obligarnos a dejar de culpar al mundo y asumir el reto de vivir con sentido.
El secreto está en la pasión, en hallar emoción en lo que hacemos y si no. Hallar algo que nos emocione, lo que siempre quisimos hacer. Poner todo nuestro empeño, dar lo mejor, el mayor esfuerzo. Con la mejor actitud.
Preguntas para reflexionar
El análisis respecto a qué es lo más valioso o qué le da sentido a nuestra vida, podemos orientarlo haciéndonos algunas preguntas:
Consejos Útiles para Encontrar Sentido a la Vida
Propósito de Vida
Cuando al principio relacionábamos el sentido de la pertenencia y la propiedad con el origen de la pérdida del sentido de la vida, el cómo la preocupación por el tener nos alejaba de nuestra esencia y nos había hecho perder la felicidad y la paz. No teníamos la intención de insinuar o afirmar que el no tener nada nos hará sentir mejor o ser más felices.
Tal como afirmaba Maslow, psicólogo estadounidense, uno de los fundadores de la Psicología Humanista. El hombre necesita cubrir sus necesidades en los distintos niveles: Necesidades fisiológicas, de seguridad, afiliación, reconocimiento y autorrealización. Y no puede atender a las de un nivel, si no se han satisfecho las necesidades del nivel anterior.
La parte superior de la Pirámide de las Necesidades de Maslow, corresponde a la autorrealización, cuando el hombre logra desarrollar la moralidad, creatividad, espontaneidad, aceptación y desarrolla la capacidad de resolver problemas. Cuando ha llegado a este nivel de satisfacción de sus necesidades se encuentra listo para el altruismo y el servir a los demás.
Este paradigma significaría entonces que requerimos tener para poder dar. Pero implica además que necesitamos del servir a los demás para realizarnos.
El camino del servicio a la humanidad es el secreto de una vida auténtica. El servicio desinteresado, es el perfecto boomerang que de algún modo siempre volverá a ti. Sin volver al hombre de las cavernas, ese que se contentaba con lo que tenía y todo lo compartía requerimos mirar más a nuestro alrededor y menos a nosotros mismos, para hallar sentido a la vida.
Películas sobre el sentido de la vida
La historia nos muestra a un anciano que aparentemente había abandonado todos sus sueños de infancia para vivir una vida ordinaria. A veces , erradamente se tiene la idea equivocada de que lo extraordinario está afuera y debes salir al encuentro de la aventura, cuando en realidad podrías estar viviendo en el día a día la mayor aventura sin ser consciente de ello, ese es el aprendizaje de Carl. Por su parte Russell, el niño explorador, nos permite aprender a apreciar a los ancianos y su sabiduría. Valorar que el conocimiento teórico es muy útil, si pero es mejor aún si lo llevas a la práctica.
Allí, bajo el sol de Toscana, ocurre lo increíble: Frances impulsivamente compra una deteriorada casa de campo llamada Bramasole y al hacerlo se precipita a una vida totalmente nueva. Mientras se adapta a la forma de vida de la región y se dedica a la restauración de su nueva casa, Frances se encuentra a sí misma estrechando vínculos con la gente que la rodea y vuelve a descubrir el placer de la risa, la amistad y el romance. Su nueva forma de vida la salva. Se vuelve espontánea, incluso audaz con las cosas que la atemorizan.
.. Frances se da cuenta en su viaje de que tiene que seguir diciendo que sí, a pesar de la posibilidad de fracasar, de lo inesperado y de lo que le da temor… 
Paralelamente se narra la historia de una mujer, su esposa quien luchó incansablemente para ayudar a su marido y además el objetivo era no perder su esencia y anhelos.
En palabras del propio Hawking:
No deberían existir fronteras para el esfuerzo humano. Por muy dura que nos parezca la vida, mientras haya vida hay esperanza.
El Hombre en Busca de un Sentido – Victor Frank
Para el Dr. Victor Frankl, neurólogo y psiquiatra austríaco, fundador de la logoterapia y quien sobrevivió a casi tres años en los campos de Concentración de Auschwitz y Dachau, existen varias formas de neurosis y ubica el origen de algunas de ellas en la incapacidad del paciente para encontrar significación y sentido de responsabilidad de su propia existencia.
Afirmaba también siguiendo la teoría existencialista que la vida es sufrir, sobrevivir y hallar sentido al sufrimiento.
Como prisionero de Auschwitz, tristemente célebre campo de concentración alemán; vivió en carne propia como las circunstancias hacen al prisionero perder todos sus asideros, la vida familiar, las metas, hasta que sólo pueden conservar la última de las libertades humanas”, la capacidad de “elegir la actitud personal ante un conjunto de circunstancias”.
El Dr. Frankl llegó a la comprensión de que la manera en que el hombre acepta su destino y sufrimiento, le da igualmente la oportunidad de dar a su vida un sentido más profundo. Puede elegir conservar su valor, dignidad y generosidad. O en la lucha por sobrevivir, perder su dignidad humana y ser poco más que un animal.
A la pregunta por el sentido de la vida el Dr. Frankl concluye que lo que realmente necesitamos es cambiar de manera radical la actitud frente a la vida. Aprender que en realidad no importa que no esperemos nada de la vida, sino si la vida espera algo de nosotros.
Deberíamos dejar de preguntarnos sobre el significado de la vida y pensar en nosotros como en seres a quienes la vida nos solicita continuamente respuestas y estas deberían estar hechas ni de palabras ni de meditación, sino de una conducta y una actuación rectas.
Vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a los problemas y cumplir las tareas que la vida nos asigna continuamente.
Referencias
http://www.europapress.es/sociedad/noticia-encontrar-sentido-vida-dia-dia-20160927121653.html
http://www.eldiario.es/tenerifeahora/sociedad/felicidad-sentido-vida-debate-ULL_0_569393488.html
http://www.elnuevodiario.com.ni/nacionales/407200-que-le-da-sentido-vida-es-sentir-no-pensar/
http://www.vanguardia.com.mx/articulo/el-sentido
http://verne.elpais.com/verne/2016/10/06/articulo/1475774414_885443.html
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