La adolescencia en los seres humanos, comprende el periodo de tiempo desde el inicio de la maduración puberal hasta el fin del crecimiento somático. Este periodo que no tiene límites cronológicos precisos, se divide en dos etapas desde los 9 años hasta los 13 años y desde los 14 a los 18 años, esta etapa suele ir acompañada de infinidades de cambios físicos e incluso alimenticios.
Para establecer una nutrición balanceada en los adolescentes, se han realizados distintos estudios que han arrojado como resultado los requerimientos nutricionales de un puberto, el mismo está compuesto principalmente en alimentos ricos en vitaminas y minerales los cuales permiten obtener un buen desarrollo.
Entre los nutrientes necesarios para el buen desarrollo de un adolescente destacamos:

Durante la etapa de la adolescencia se producen grandes cambios en la composición física de cada individuo, por ende el organismo necesita una mayor cantidad de alimentos altos en fibras y vitaminas para así lograr un adecuado desarrollo, el cual les permita dar el famoso “estirón” donde tanto los hombres como la mujer llegan a su máxima estatura e incluso anchura del cuerpo.
En general, se debe hacer frente a la alimentación del puberto conociendo así los requerimientos nutricionales que este necesita, sabiendo elegir los alimentos que le brindará energía y nutrientes, organizando y estructurando las comidas a lo largo del día. 
A pesar de ser una etapa en la que hay buena apetencia por la comida, durante la adolescencia los niños y las niñas adquieren autonomía personal en la alimentación, es decir, tienden a exagerar sus porciones o a disminuirlas casi al extremo, perjudicando así su salud.
Los nuevos hábitos de nutrición que la niña o el niño se autoimponen están fuertemente influenciados por los amigos y la sociedad en general, y como consecuencia puede acarrear problemas nutricionales severos.
Los nutricionistas en varios estudios han señalado los diferentes escenarios alimenticios que puede ocurrir si no se tiene un control adecuado de los alimentos o si por el contrario el puberto decide, por razones sociales, no ingerir alimentos con largas horas de prolongación.
Entre los inconvenientes que se pueden presentar destacamos:
El pico de masa ósea se adquiere entre los 25 y los 30 años según los especialistas, por lo que es imprescindible que durante la adolescencia exista un aporte de calcio adecuado que cubra las necesidades del organismo a corto, mediano y largo plazo. De lo contrario, la ausencia de este mineral puede derivar en la aparición de osteoporosis.
Como es usual, los adolescentes suelen recurrir a las comidas poco nutritivas mejor conocidas como “comida rápida” las cuales se caracterizan por ser rica en contenidos calóricos, en azúcares simples o de absorción rápida, en grasas saturadas y en sodio. A esto, se suma el consumo de bebidas refrescantes, las cuales aportan gran cantidad de azúcar y además favorecen la erosión dental, siendo lo antes mencionado altamente dañino para el puberto.
La anemia en los adolescentes se puede evitar mediante el consumo de carnes rojas, el hígado, el foie-gras o algún embutido que contenga sangre como las morcillas o la butifarra negra, una vez a la semana.
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