
Viajar en avión durante muchas horas puede causar problemas vasculares si no tomas las precauciones necesarias. El síndrome de la clase turista es una enfermedad que aparece cuando pasamos un tiempo prolongado sentados sin apenas movimiento y con poco espacio para estirar las piernas.
Este problema afecta principalmente a las vías circulatorias de las extremidades inferiores y puede complicarse si no se previene a tiempo. Te mostramos cómo evitar este trastorno vascular durante tus desplazamientos en avión.

Los síntomas principales incluyen dolor en el gemelo, hinchazón y edema en las piernas, e incluso dificultad para caminar. Estos síntomas suelen aparecer después de aterrizar o durante los días siguientes al viaje.
Aunque no es frecuente en personas sanas, puede derivar en complicaciones más graves como un trombo pulmonar. Por eso es fundamental conocer las medidas preventivas para mantener una buena circulación durante el vuelo.

Si tienes antecedentes de problemas circulatorios, traumatismos en las piernas, insuficiencia cardíaca, diabetes o eres mayor de 60 años, es importante que hables con tu doctor antes del viaje.
Tu médico puede recomendarte medidas preventivas como medias de compresión, tratamiento con aspirinas o dosis de heparina si lo considera necesario.
La inmovilidad prolongada es la principal causa de problemas vasculares en vuelos. Intenta levantarte y caminar al menos cada dos horas durante el trayecto.
Aunque sea un paseo corto por el pasillo, este movimiento mantiene activa tu circulación sanguínea y reduce significativamente el riesgo de complicaciones.
Si no puedes desplazarte por el avión, mueve constantemente las piernas para evitar la coagulación sanguínea. Estira las extremidades inferiores cada cierto tiempo.
Estos movimientos simples ayudan a mantener el flujo de sangre activo y previenen la acumulación de líquidos en las extremidades.
Evita cruzar las piernas o mantenerlas dobladas durante períodos prolongados, ya que esta postura dificulta la circulación. Lo ideal es estirar las piernas al máximo dentro del espacio disponible.
Si es posible, utiliza un reposapiés o alza un poco el asiento para mantener las piernas en una posición que favorezca el flujo sanguíneo.
Bebe agua o bebidas isotónicas con regularidad a lo largo del vuelo. La hidratación correcta permite que tu organismo mantenga los niveles adecuados de sales y agua en la sangre.
Evita el exceso de alcohol y cafeína, ya que pueden aumentar la deshidratación y empeorar la circulación durante el vuelo.



Además de los consejos anteriores, usa ropa cómoda y evita prendas ajustadas que compriman las piernas. Las medias de compresión son especialmente útiles en vuelos de larga duración.
Considera también realizar ejercicios sencillos en tu asiento, como rotaciones de tobillo o flexiones de pantorrilla, cada 30 minutos para mantener la musculatura activa.