A raíz de una de hace un tiempo, muchos de vosotros me habéis pedido que escriba sobre cómo mejorar nuestro "diálogo interno", y cambiar pensamientos que nos bloquean y nos quitan energía por otros más útiles y motivadores. Así que aquí va:
Las palabras que usamos y la manera de describir nuestra realidad acaba condicionando el cómo la sentimos.
Esto suele ser evidente, por ejemplo, cuando nos referimos a la manera de hablar de los demás: muchas veces señalamos la importancia de la manera de decir las cosas, la importancia de ser asertivo en nuestras comunicaciones. Una persona poco asertiva puede resultar hiriente en la manera de expresarse: no es lo mismo señalar un fallo diciendo: "Esto lo has hecho mal" que decir "Esto se podría mejorar de tal o cual manera"... Las palabras que usamos y el tono son muy importantes.
Muchas veces somos muy asertivos en nuestras relaciones con los demás y nos olvidamos de serlo con nosotros mismos.
Por eso es muy útil analizar el lenguaje de nuestros pensamientos, cómo nos hablamos, e incluso las imágenes mentales o películas que nos montamos, para a partir de allí hacer cambios que promuevan un diálogo interno más efectivo.
Ojo no se trata de "hablarnos siempre en positivo" ni nada de eso, ya sabéis que no estoy a favor de lo que yo llamo "positivismo ingenuo". No se trata de convertirse en un "pasota" o en un ingenuo "Happy Flower". Se trata de que las críticas sean productivas y motivadoras, saber ver lo malo pero sin bloquearnos y buscando soluciones, evitar sufrimientos innecesarios... En definitiva: que nuestro discurso interior sea más asertivo, útil y efectivo.
Los que me conocéis desde hace un tiempo seguramente intuiréis lo que os voy a aconsejar la mejor manera de analizar nuestro diálogo interno es escribirlo.
Diario de Pensamientos:
Para ello os invito a llevar un diario de pensamientos y emociones en el que escribir cada día nuestras preocupaciones, sentimientos, reflexiones, tomando nota de qué nos dijimos en determinadas situaciones y cómo hemos interpretado las cosas que nos sucedieron. Se trata de escuchar cómo pensamos y cómo nos contamos las cosas a nosotros mismos: lo bueno y lo malo, aquello por lo que estamos agradecidos, lo que disfrutamos, por lo que estamos orgullosos, y aquellos pensamientos que nos hacen sufrir, que nos causan malestar, dolor o penas. Es interesante también ser consciente de lo que imaginamos: las imágenes mentales o películas que vienen a nuestra cabeza en determinadas situaciones.
Autoobservarnos es la mejor manera de ser conscientes de determinadas dinámicas o formas de expresarnos que pueden estar causándonos malestar, bloqueándonos, o limitándonos. Para ello es muy útil llevar un registro. Escribirlo además nos da otra perspectiva.
Si deseamos una manera de hablarnos más útil y efectiva podemos tener en cuenta varios aspectos:
Ser asertivos es una habilidad que no solamente podemos aplicar en la comunicación con los demás, sino también con nosotros mismos: hablarnos de manera amable, respetuosa, teniendo en cuenta nuestros sentimientos. Podemos aplicar las estrategias de la comunicación asertiva en nuestro discurso interno. Puedes profundizar en técnicas de comunicación asertiva en este artículo y en este otro.
Recuerda que el respeto es la base en toda relación: también en la relación contigo mismo, el autorespeto, la amabilidad y el cariño son fundamentales. Si has de regañarte por algo hazlo de manera asertiva y desde el cariño. Recuerda:
Las palabras suelen estar asociadas a determinadas sensaciones, por ejemplo: los imperativos como "Tengo que..." parece casi como si pesaran en nuestra espalda, todo el peso de esa responsabilidad, de ese "tengo".. y si acumulamos muchos, el peso se hace más y más grande generando agobio y estrés. Imagínate empezar el día repasando una lista inmensa de "Tengo que..." en tu mente (p.ej: Tengo que llevar a los niños al cole, estar en la reunión a tal hora, entregar hoy ese informe, ir a comprar al supermercado, ir al gimnasio, llamar a mi madre, preparar la cena... y así una lista enorme) Es posible que si tu lista de cosas que "Tengo" que hacer es muy larga... solo con pensarlo ¡ya estés agotado!, y que incluso empieces agobiado, con sensación de prisa y estrés el día antes de empezar a hacer nada. ¿Qué podemos mejorar en este caso? Cambia los imperativos por condicionales o expresiones de acción directa.
Fíjate qué diferente es decirnos: "hoy tengo que ir al gimnasio" y "hoy quiero ir al gimnasio" ¿ A que se siente diferente?
Otra cosa que podemos cambiar son los "No puedo...", "No sirvo...", "No me sale... " estas expresiones implican que nos "rendimos", lo damos por perdido. No ayudan a buscar soluciones de mejora a las dificultades, sino que nos invitan a abandonar el camino... Pero como hemos comentado en otras ocasiones: los fallos, el no saber cómo hacer las cosas, las caídas, todo eso forma parte del camino y parte del aprendizaje... La vida es un proceso que hemos de mirar a largo plazo, pequeños eventos forman parte de un camino más amplio.
Si me rindo a la primera frustración nunca alcanzaré a desarrollar mi mejor potencial, y a su vez: alcanzar mis potencialidades implica que en el camino cometeré errores, pues forman parte del aprendizaje. Recuérdate que estás en un camino más amplio, y en lugar de "no puedo" ... ponle un "todavía" delante, o cámbialo por un "estoy aprendiendo a..."
Otra ayuda es preguntarnos por posibles soluciones añadiendo además un "¿Cómo podría?"
Por ejemplo:
Teniendo en cuenta estos pequeños consejos puedes ir trabajando tu diálogo interno, detectando qué aspectos mejorar y poco a poco puedes ir poniéndolos en práctica.
Muchas veces nuestra imaginación hace que nos montemos "películas negativas" que nos desmotivan o que nos hacen sentir mal: trabajar en ellas para modificarlas puede ser muy útil.
Ante una película mental negativa o que te desmotive puedes:
¿Hay alguna otra estrategia que utilices para mejorar tu diálogo interno?
Si es así ¡me encantará que la compartas en los comentarios!