¿Has soñado alguna vez con un año sabático?
Pues dependiendo de tus circunstancias puede ser el mejor paso para empezar tu camino de reinvención profesional. Para que veas que es viable y cómo puedes hacerlo traigo hoy a una invitada de excepción: Cintia Castelló del blogo Cintia’s Love in Action.
No me enrollo más porque Cintia tiene mucho que contarte.
Si conocieras al genio de la lámpara hoy mismo y pudiera concederte tres deseos, ¿qué le pedirías?
Estoy segura que la mayoría le pedirían algo así como:
Más dinero
Más tiempo para disfrutar de la vida y de la familia
Más libertad para hacer lo que quieres, como por ejemplo, viajar
Trabajar menos horas y ganar más, dedicándome a algo que me apasione
Pues bien, déjame decirte, que para conseguir cualquiera de estos deseos, al final todo acaba en el mismo punto: TIENES QUE REINVENTARTE PROFESIONALMENTE.
Trabajando miles de horas a la semana a cambio de un sueldo que te da básicamente para subsistir, nadie hace un cambio de vida espectacular. Eso es lo que tienes y tendrás por los siglos de los siglos.
Mediocridad.
Para muchas personas, eso de más vale lo malo conocido que bueno por conocer es su pan de cada día, la creencia top 10 que profesan y la más peligrosa epidemia passion-killer que puedan haber contraído.
Detrás de esta creencia tan corrosiva hay una anulación de tu poder creativo, una castración de tus talentos y un veneno que te irá matando lentamente en vida.
Ojalá no seas tú uno de ellos. Pues me da a mí que aun te quedan unos cuantos años hasta que te entierren.
El rollo walking dead no es lo tuyo, créeme.
Pero la diferencia entre los que lo son, y los que dejan de serlo, radica básicamente en una palabra: DECISIONES.
Te convertirás en aquello que tú decidas ser, pero para ello, deberás lanzarte a muerte, dispuesto a reinventarte con todas las fuerzas de tu ser.
Valiente, hoy te traigo un post muy especial, donde comparto contigo mi historia de reinvención profesional. Una historia de caídas, hazañas y señales del universo con final feliz.
Si no me hubiera reinventado, no estaría aquí bloggeando e inspirando al mundo con mis ideas desde un ordenador en la paradisíaca isla de Koh Phangan, ¡en Tailandia!
Y qué quieres que te diga… ¡mola mogollón! wink
Tocar fondo, el quid de la cuestión
Pues bien, yo era una feliz y apasionada maestra de Educación Primaria. Desde que tengo uso de razón siempre había querido dedicarme a ello, y no te lo voy a negar, adoré mi trabajo durante muchos años.
Disfrutaba como una enana con aquellos renacuajos de 6 y 7 años, educándoles, transmitiéndoles mis valores, preparando las clases, pensando de qué manera podía aportarles aprendizajes y conocimientos que les fueran útiles para su vida.
Pero había otra cara menos bonita de esta labor.
Imagino que ya te harás una idea de lo que supone pasarte un día entero con 25 o 27 renacuajos cada uno de su padre y de su madre.
Unos con problemas afectivos, otros con déficit de atención. Otros con discapacidad. La mayoría inmigrantes y con verdaderos dramas en sus familias. Vamos, todos MUY AFECTADOS a nivel general, porque en la escuela donde estuve los 5 últimos años, eran niños con riesgo de exclusión social.
Y para postres, detrás de todo este show, se encontraba nuestro querido gobierno, nuestro querido Departament d’Educació, nuestros queridos políticos con sus ideas siempre tan brillantes.
No me voy a extender en este tema porque si me caliento, me voy por los cerros de Úbeda. Creo que no hace falta que dé muchos más detalles al respecto. Ya me pilláis por donde voy y lo contenta que yo estaba con este sistema, para mí, totalmente obsoleto y decandente.
El caso es que me pasé muchos años trabajando miles de horas, dándolo todo y haciendo verdaderas burradas por amor al arte (o por amor a mis niños, sin duda alguna). ¡Por ellos hacía lo que hiciera falta!
Los primeros años, todo ok. Tenía energía e ilusión para parar un tren.
Pero tarde o temprano, la cosa tenía que petar por algún lado.
Empecé a sentirme cansada, apática, sin energía. Entré en esa rueda tan asquerosa y desesperante de empezar a vivir para el fin de semana. De cagarme en todo los lunes y soñar con la llegada de los viernes.
Estoy segura que este sentimiento te suena. Qué triste, ¿no?
Dado que yo no escuchaba las señales de mi cuerpo, y no bajé el ritmo, empecé a enfermar. Al principio eran enfermedades leves como pequeños dolores de cabeza o espalda, y luego enfermedades mayores como alteración de la tiroides o vértigos.
La vida empezaba a hablarme clarito: ¡Necesitas un cambio, nena!
Pero yo seguía ofuscada en que ser maestra era mi trabajo para toda la vida (como el Nescafé;-) ) Además, era funcionaria, y de algún modo había interiorizado que mi futuro estaba ya escrito.
Bendita depresión
La cuestión es que yo ignoré completamente todas esas señales de mi cuerpo. Cuando me sentía muy cansada, paraba un poco, me pasaba el día durmiendo en casa… y ale ¡vuelta a empezar!
Y así días y días. Semanas y semanas. Años y años.
Este periodo de intensa actividad, estrés e inversión de energía, se extendió más de 3 años. Y pasó lo inevitable: peté.
El detonante fue una ruptura de pareja, pero eso no fue la causa ni mucho menos. Aquello fue la gota que colmó el vaso para yo echarme al suelo y finalmente decir NO PUEDO MÁS.
Aquello fue el inicio de una fuerte crisis existencial, que se me manifestó en forma de una depresión de caballo.
Recuerdo el contraste de mis días. Pasé de ser una chica enérgica, alegre, entusiasta y llena de vida a ser un cuerpo en estado vegetativo, y en cama.
Tuve que cogerme una baja laboral que se alargó hasta 7 meses. Estaba tan por los suelos que tuve que volver a casa de mis padres para que cuidaran de mí porque yo no podía sostenerme por mí misma ¡menudo golpe se llevó con aquella situación mi ego!
Fueron 7 meses muy duros, los más duros y hostiles que he vivido en mi vida.
Meses de cuestionármelo todo, absolutamente todo: ¿por qué me ha pasado esto? ¿qué me está diciendo la vida? ¿quién soy? ¿qué me hace verdaderamente feliz? ¿cuáles son mis prioridades en la vida? ¿a partir de ahora qué?
Al principio no entendía nada. Mi ego seguía luchando per ser la que yo había sido siempre, por seguir dando la imagen de profe-super-guay enérgica y alegre, cuando ya no lo era. Seguía luchando por volver a ser la Cintia de toda la vida, sin entender que aquello era un proceso de muerte y renacimiento, un momento de no-retorno a mi vida anterior.
La muerte del ego
Cuando cesó la lucha, llegó la paz. Y esto solo fue posible cuando abandoné mi ego y comprendí que las cosas eran como eran, me gustaran más o menos.
Cuanto más me oponía a lo inevitable, peor. Más sufría, menos comprendía, más se alargaba mi enfermedad.
Hasta que entendí que la vida es tal como es, que en sí es perfecta, y que no hay nada que cambiar.
Aquel duro golpe, a toro pasado, fue lo mejor que me ha podido pasar.
Al final del largo y oscuro túnel había luz, ¡mucha luz!
Aquella estrella polar que yo divisaba allí en horizonte guió mis pasos día tras día, haciéndome que confiara plenamente en el proceso, dándome la plena certeza de que todo aquello no era en vano.
Entendí que mi alma anhelaba un cambio de vida, ser libre… ¡volar! Necesitaba como el agua bendita salirme de aquel entorno rutinario, estresante y enfermizo en el cuál vivía yo (y todo el mundo a mi alrededor) para seguir mi propia verdad y realizar mis sueños más profundos.
Comprendí que para cambiar mi vida debía tomar decisiones.
Se acercaba una etapa apasionante, una etapa de toma de decisiones, de empoderamiento personal y de hacer realidad muchos sueños postergados durante años y años.
¡Se acercaban nuevos tiempos!
Hasta las narices del sistema ¡aquí os quedáis!
Si algo pude entender en toda aquella etapa de introspección, soledad y silencio es que estaba hasta los coj**** del sistema.
Mirara por donde mirara a mi alrededor veía personas alejadas de sí mismas, plenamente instalados en un sistema capitalista y consumista, donde prima más la obsesión por la imagen física que el desarrollo personal y la integridad.
Veía estrés, máscaras de felicidad que ocultaban cansancio, tristeza o vacío.
Veía el resultado de una educación basada en el hacer más que en el ser. Veía una sociedad viviendo en auto piloto de cara al exterior y alejados de sus emociones básicamente para trabajar, subsistir y pagar facturas.
Veía políticos corruptos con sonrisas más falsas que Judas y reyes que se van a cazar elefantes con dinero público.
Veía bancos, multinacionales, inmobiliarias y muchos otros negocios a quién les importaba un churro tu vida, la ética, la moral y los valores mientras ellos se lleven algo al bolsillo.
Este espectáculo me resultaba vomitivo, y si algo tenía claro es que yo no quería seguir alimentando al sistema. Necesitaba tomar distancia de todo este show y oxigenarme. Vivir mi propia vida. ¡Alejarme por un tiempo para ver qué nuevo rumbo quería tomar en mi vida!
Así que me di permiso para volar y hacer realidad un sueño que llevaba años posponiendo:
¡COGERME UN AÑO SABÁTICO PARA IRME A VIAJAR!
Bueno, de hecho me cogí dos, que se han acabado convirtiendo en una vida sabática. Pero esto os lo contaré luego…
Ser funcionaria no es ningún chollo, ¡carajo!
Me di cuenta que ser funcionaria en una sociedad atrapada por el miedo es muy peligroso, a menos que le eches un par de ovarios al asunto y hagas tu propia vida sin dejar que las opiniones de los demás te afecten.
Cuando tomé la decisión de cogerme ese año sabático, muchos de mis amigos, amigas y familiares me apoyaron, sin duda alguna. Yo estaba tan mal, que muchos vieron claro que debía hacerlo (o yo no remontaba de aquella situación)
Pero también me encontré con muchas otras personas que no entendieron mi decisión. Que me juzgaron, me criticaron y se tomaron la libertad de opinar si saber realmente cuál era mi estado o el motivo por el cuál tomé aquella decisión tan radical.
¿Cómo podía ser que una chica como yo, que lo tenía todo, era funcionaria, me gustaba mi trabajo, tenía mi pisito de alquiler y todo lo necesario para ser feliz decidiera dejarlo todo?
Oí varias veces que yo tenía mucha suerte porque era funcionaria.
¿Perdón? ¿Comorrrrrr?
Eso creía yo también cuando me saqué la plaza de maestra en las oposiciones. Pero no hoy.
Hoy pienso que ser funcionaria (o cualquier tipo de empleo que te de una falsa seguridad a cambio de un salario) es un pacto con la esclavitud. Es un trabajo que te va a mantener de por vida atado a un jefe y a las normas y decisiones que otros van a tomar por ti.
Te bajarán el sueldo cuando les dé la gana.
Te quitaran días de vacaciones cuando se las repanpinfle.
Te aumentarán horas de trabajo cuando se les antoje.
Recortarán plantilla y tendrás que asumir más responsabilidades… y si no te gusta… ajo y agua.
El día de mañana vendrá un chino o un indio, y hará lo mismo que estás haciendo tú, pero a él le pagarán mucho menos y tú te irás a la puta calle.
¿Por qué? Porque el mundo se está globalizando y tecnologizando.
¡Y porque te tienen pillada por los huevos! Y ellos lo saben. ¿Cuántos empleados, sean funcionarios o no, van a pedir la cuenta cuando ellos les reduzcan sus derechos?
NADIE. Nadie, porque el miedo puede más que ellos.
Como mucho se irán a cortar la calle con cuatro pancartas. Pero los de arriba seguirán partiendo el bacalao, ahora y el resto de tu vida.
¿Y eso es libertad?
Que no hombre, ¡que no! Que ser funcionaria no es ningún chollo. Y qué bueno que desperté de este estado de ignorancia y desinformación en el cual viví durante tantos años.
(Por si te interesa saber más de este tema y porqué debes reinventarte ya, te aconsejo, o te ORDENO, que te leas el libro de El Código del dinero, de Raimon Samsó)
Tomar la pastilla roja, o morir en el intento
Así que no me quedó más remedio que tomar la pastilla roja para salir de la Matrix y empoderar mi propia vida.
Decidí que me cogería esos dos años sabáticos y empecé a diseñar un plan B.
No podéis imaginar cómo se transformó mi vida tan solo tomar la decisión, ¡fue pura magia!
Pasé de ir arrastrándome por el suelo a recuperar toda mi energía e ilusión. Tan solo ver el horizonte, tener una meta a la vista, un objetivo que alcanzar me devolvió la vida.
Fue todo súper rápido. Se lo dije a mis padres. Al día siguiente le comuniqué al dueño de mi piso de alquiler que me iba. A los pocos días comuniqué la decisión al equipo directivo de mi escuela. Puse anuncios para venderlo todo y empecé a desamueblarlo.
En mi caso, tuve que seguir trabajando 4 meses más para poder irme e iniciar mi aventura. 4 meses apasionantes de ver la luz a una etapa de mi vida que marcaría un antes y un después.
¡Libertad modus ON!
De maestra a viajera: cambié la tiza por una mochila
Realizar los preparativos para mi nueva vida inminente fueron momentos que recuerdo con gran emoción. La sensación era literalmente como si hubiera estado en la cárcel cumpliendo condena durante muchos años, 20 o 30, y finalmente, me daban permiso condicional para regresar a casa.
Dejaba atrás el pijama de rayas y la bola de hierro atada a mis tobillos. En mi caso, dejaba atrás la tiza, la bata de profe, la agenda semanal y los cuadernos de ejercicios… ¡para echarme una mochila a la espalda y volar!
¿Podéis imaginar cómo se sentía mi alma?
Pagaría dinero para que todo el mundo pudiera sentir lo que yo sentía en esos momentos. Es una sensación de mezcla de felicidad explosiva, libertad, excitación, adrenalina, incertidumbre, misterio… y mucho más ¡Todo junto creando un buen cóctel molotov!
¡Inicio de mi año sabático! Adorada libertad
Y llegó el gran día: 1 de febrero de 2016. Barcelona. Aeropuerto del Prat. Vuelo con destino a Sri Lanka. Zona elegida para mi viaje: Sureste asiático.
Tenía claro como empezaba mi viaje, pero no tenía ni idea de qué pasaría, dónde iría, cuanto tiempo estaría, cuando regresaría… nada. Viaje de ida sin fecha de regreso… ¡Increíble!
Por primera vez en mi vida me sentía la puta ama de mi vida a esos niveles tan elevados de LIBERTAD.
Mi viaje lo planifiqué muy por encima, tenía muy claro que no quería ceñirme a ningún plan y que mi misión nº1 era escuchar las llamadas de mi corazón y seguirlas ciegamente.
Cintia’s Love in Action- Disfrutando de una preciosa puesta de sol

Creo que por todo esto (y por mucho más) ya merece la pena haberlo intentado y hacer todos los esfuerzos necesarios para lograrlo.
He escuchado varias veces que el fracaso no existe. Todo es una cuestión de fechas y de tiempo.
¿O no?
Todo esto te lo cuento para que veas que los procesos de reinvención a veces no son fáciles y hay que superar muchos retos.
Pero ahora el que me importa eres tú, y lo que quiero es que entiendas porqué cogerme un año sabático fue tan decisivo en mi vida y porqué podría serlo para ti también.
¡Vamos allá!
Porqué un año sabático es un momento ideal para tu reinvención
Tal como ya te he contado más arriba, una vez toqué fondo y empecé a recuperarme, el alma me pedía a gritos salir de allí, oxigenarme… ¡cambiar de aires!
Y esto tiene una razón de ser aplastante.
Cuando vivimos en sociedad, siguiendo una rutina diaria semana tras semana, rodeados siempre de la misma gente, de los mismos amigos, escuchando siempre las mismas conversaciones familiares, viendo siempre las mismas noticias por la tele de la crisis y el gobierno, escuchando como todo el mundo se queja de su jefe, del terrorismo o de la vecina del quinto… aixxxx, que quieres que te diga, ¡es deprimente!
¿Cómo vas a salir a flote, adelante, construyendo una nueva vida, cuando todo el mundo a tu alrededor viven atascados en la negatividad, el miedo y el pesimismo?
Es como nadar a contracorriente.
Y así, lo tienes mucho más chungo.
Yo lo tenía claro, quería hacer un society detox, y esto pasaba por alejarme por un tiempo de todos esos entornos habituales para dejar entrar lo nuevo.
Necesitaba nueva energía, nuevas experiencias, nuevos temas de conversación, nuevos estímulos para poder avanzar en una nueva dirección.
Y si te quedas ahí atascado, sin moverte, el entorno te va a abducir.
Ya te ha abducido durante muchos años, y más que estarás si no le pones un remedio un poco radical.
Es como estar respirando aire contaminado, o como inhalar gas de una bombona rota que poco a poco va goteando, hasta que llega un momento que sin darte cuenta impregna toda la habitación y no puedes respirar. Te asfixia.
De ahí nace mi propuesta y mi obsesión por que te cojas un año sabático.
Quien dice un año, dice seis meses, dice tres, o dice nueve.
Mientras te vayas por un tiempo, me da igual lo largo que sea. Algo aprenderás y reflexionarás.
Lo importante es que inviertas ese tiempo única y exclusivamente para:
Osease, reinventarte.
Tal vez te estarás preguntando como puedes hacer ese proceso de reinvención.
Seguro que ya habrás leído mucha más información, posts o libros de otros expertos en este tema que saben mucho más que yo. Así que yo no vengo aquí a venderte nada que no sea mi propia experiencia: lo que me ha servido a mí y como lo he hecho yo.
Estoy segura que algunos de mis consejos podrán ayudarte, en tanto en cuanto, ¡yo también lo he logrado!
Mis 10 consejos top para que te reinventes profesionalmente durante tu año sabático
#1 Dedica tiempo a hacer lo que más te gusta (¡vive!)
Durante mi tiempo sabático he dedicado mucho tiempo a hacer lo que me gusta, o dicho de otra manera, a reconectar con mis pasiones, esas actividades que cuando las practico me aportan tanto bienestar y durante tu vida normal quedaban relegadas a un segundo plano.
En mi caso, he dedicado tiempo a: meditar, escribir, la fotografía, viajar y leer sobre contenidos que me interesan (espiritualidad, crecimiento personal, metafísica, etc.)
Haciendo lo que más te gusta, te darás cuenta de hacia dónde puede tirar tu reinvención profesional.
#2 Conoce tus talentos
¿En qué eres bueno? ¿Qué es eso que se te da tan bien hacer? ¿Por qué motivo tus amigos acuden a ti para pedirte ayuda?
En mi caso, desde que me fui a viajar, automáticamente me convertí en una referente de cambio y crecimiento personal. Incluso antes de crear Cintia’s Love in Action, mucha gente empezó a escribirme a través del Facebook para decirme que se sentían inspirados por mí, que mis escritos les hacían aprender y reflexionar, me pendían consejos o simplemente me contaban sus problemas y lo único que querían era que yo les escuchara.
Eso fue algo que me llamó mucho la atención (¡ahí había tomate!)
Me di cuenta que soy una buena comunicadora, que las personas se sienten seguras contándome sus problemas y que tengo la capacidad de inspirarles al cambio.
De manera natural, empecé a convertirme en coach, escritora y psicóloga. Y de ahí, más tarde nacería mi blog, donde pongo todos estos talentos al servicio de mi misión.
Observa bien cuáles son tus dones y talentos y siente de qué forma podrías expresarlos para realizar una labor por la que te paguen y tú te sientas increíblemente apasionado.
O dicho de otra manera, ¿qué actividad te ves realizando para el resto de tu vida con la misma ilusión y motivación día tras día?
Si no lo sabes te animo a leer este post de Álvaro: “Cómo descubrir tu talento”
#3 Escucha la voz de tu alma (o tu corazón)
Muchas personas viven desde un estado tan mental que se desconectan completamente de su alma y de su intuición. Pues bien, ¡ha llegado el momento de reconectar!
En mi caso, esa vocecita no paraba de decirme cosas tales como…
Quiero ser escritora, Me encantaría escribir un libro, Me encantaría dar conferencias por todo el mundo, Quiero una vida tranquila conectada con la naturaleza, La sociedad está enferma, y yo no quiero seguir alimentando el sistema. Quiero ayudar a las personas. He venido a traer consciencia al planeta.
Esto, y muchas más cosas me susurraba mi alma.
Fui tomando consciencia que si yo quería lograr esto en mi vida, la solución no pasaba por volver a la escuela de maestra, lugar donde debería invertir de nuevo todo el tiempo para otros. No para mí, no para trabajar en mis propios sueños y objetivos.
Debía trazar un plan B, y cuando fue el momento adecuado, se me reveló cuál sería mi nueva profesión como bloggera, emprendedora, escritora, conferenciante, y mucho más.
¿Y a ti, qué te susurra tu alma?
¿Qué te dice esa voz interna que pretende dirigirte hacia la vida de tus sueños?
#4 Medita
La meditación te ayuda a equilibrar tu cuerpo, tu mente, tus emociones y tu espíritu.
Imagina que tu mente va por un lado y tu espíritu va por otro. Jamás se van a poner de acuerdo, y es probable que se genere un conflicto interior entre lo que sientes que te gustaría hacer acorde con los deseos de tu alma, y lo que realmente haces, porque los miedos infundados por la mente, te frenan.
¿Ves la importancia de armonizar todos estos aspectos para que haya una coherencia interna y un camino claro a seguir?
Hace falta más silencio y más escucha para dejar que se nos manifieste eso que la vida tiene para nosotros.
Tal como te contaba, la meditación ha sido siempre muy importante en mi vida. Pero en esta etapa de reinvención, mucho más, pues gracias a ella podía escuchar la voz de Dios en mí con más fuerza y más claridad de lo que había escuchado nunca.
En palabras de Adyashanti: Lo que es importante es la capacidad para escuchar, para permanecer tranquilo y ser paciente, así podremos intuir el camino que Dios o la vida quieren revelarnos.
Aclarar que cuando hablo de Dios, no me refiero a él en sentido religioso. Esa palabra podría ser reemplazada por otra de tipo El Universo, el Creador o como más te guste. Algo superior a ti, vamos.
Si aún te pones excusas para meditar, te animo a leer estos “8 mitos sobre la meditación que debes desterrar”
#5 Pasa más tiempo en la naturaleza
Como dice Krishnamutri: No es sano estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma.
Y ese estado de enfermedad lo generamos cuanto más nos alejamos de nuestra verdadera naturaleza espiritual para sumergirnos plenamente en un mundo loco, consumista, entretenido en la prensa del corazón y la final de la Champions.
La naturaleza nos reequilibra, nos sana y nos reconecta con aquello que verdaderamente somos.
Puedo afirmar, que salí de la depresión y me reencontré conmigo misma pasando horas y horas en la naturaleza: volviendo a mí.
Así pues, si estás en una etapa donde quieres dejar ir lo viejo pero lo nuevo todavía no ha llegado, acude a la Madre Tierra y deja que te acoja en sus entrañas. Ella te susurrará al oído los mensajes que estás esperando, y estoy segura que veras mucho más claro hacia dónde ir.
¡Pero sal de la ciudad y apaga la tele, por Dios!
#6 Desapégate de los resultados: no hagas nada, sólo SE
A veces, cuando nos ofuscamos demasiado en obtener ciertos resultados, lo que se produce es un efecto contrario: estrés, saturación, bloqueo o cansancio mental.
Baja el nivel de revoluciones y por un tiempo limítate a no hacer nada, simplemente sé, disfruta de la vida y sus pequeños placeres minimalistas.
Vete a dar un paseo por la montaña, báñate en el mar, siéntate a contemplar un bello atardecer, disfruta de una taza de té en silencio… Te darás cuenta del enorme efecto inspirador que tienen momentos de goce y presencia como este.
Seguramente, en momentos así, tendrás muchas más ideas e inspiraciones que cuando lo buscas obsesivamente y te sientas delante del ordenador a forzar que surja la solución o les das al play a otro vídeo cabreado porque no llega lo que tú quieres que llegue.
Relájate, deja que tu cerebro se airee por un tiempo… ¡y espera a que los mensajes vayan llegando!
#7 Ten claro tu para qué
Hay algo que tienes que tener muy claro y será como tu estrella polar, la dirección que guiará cada uno de tus pasos: tu para qué.
¿Para qué quieres hacer lo que piensas hacer?
¿Para qué te gustaría montar ese negocio?
¿Para qué te gustaría formarte en esa temática?
Mi para qué era y es todo el tiempo: para ayudar a las personas, para contribuir al mundo, para hacer libres a las personas.
Tú también tienes que tener claro qué es lo que te mueve por dentro, porque eso es lo que te da la fuerza, la motivación y la disciplina para invertir esfuerzos en logar tu objetivo.
No tener un para qué es como ir a la deriva. ¡Y aquí no estamos para perder el tiempo!
#8 Piensa en servir, no en ganar dinero
Todos necesitamos dinero para vivir, está claro. Pero esa no debería ser tu obsesión nº1.
Las leyes universales espirituales nos muestran que cuando vivimos desde el amor incondicional, la gratitud, la honestidad y el deseo de ser útiles para la sociedad, toda la abundancia nos llegará.
No debes preocuparte por el dinero, haciendo una buena labor, y actuando desde el corazón, el universo te lo devolverá. Porque te lo habrás ganado a pulso. Porque merecerás ese reconocimiento para que sigas haciéndolo tan bien como ya lo estás haciendo.
Primero céntrate en servir y en convertirte en un miembro útil para la sociedad

Ideas escritas en mi diario de viaje… ¡momentos de pura inspiración!
Cintia Castelló es viajera, bloguera y aventurera espiritual. Gracias a mi blog, ayudo a las personas a hacer un cambio de vida durante un año sabático gracias a la meditación, el desarrollo personal y el crecimiento espiritual. Por propia experiencia, puedo decirte que esta combinación explosiva puede crear verdaderos milagros en tu vida. Mi obsesión es que seas libre, te transformes elevando tu nivel de conciencia y vivas cada día de tu vida como si fuera el último ¡Estoy aquí para servirte e inspirarte en tu cambio de vida!
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