

Puede ser una fecha para ver cómo tratamos a nuestros niños y cómo tratamos a nuestro niño interior, si la materialidad que suele reinar esconde carencias, si escuchamos verdaderas necesidades o las ahogamos con paquetes y paquetes.
Todos seguimos siendo niños interiormente, y para la gran mayoría de adultos ese niño fue herido, magullado, ignorado, abusado,… y hasta que ese niño interno no sane el adulto no podrá vivir su vida plenamente, y los niños repetirán las mismas historias, así que la vida se repite y repite.
“…todos nuestros miedos, bloqueos, nuestra necesidad de control, nuestra autoexigencia, el perfeccionismo o la mismísima ansiedad o la depresión… cualquier problema que nos esté boicoteando en el ahora tiene su origen en las emociones que tuvimos que reprimir en la infancia para sobrevivir.”
¿Cómo podemos salir de este círculo vicioso y vivir sanamente?
Es interesante el artículo de Mª José Monchón, “Sanando al niño interior para vivir con mayor plenitud” donde nos dice que en la infancia se instauran una serie de creencias que no nos permiten ser nosotros mismos, tuvimos que reprimir nuestra autenticidad para conseguir lo que todo niño más anhela: amor, cuidados e importar a nuestros padres.
“Poco hay que mirar para darse cuenta de que una vez adultos seguimos funcionando de igual modo. Hacemos todo para agradar a los demás, para significar algo, para importar algo… seguimos con la misma carencia de amor que el niño que fuimos, así que seguimos haciendo cosas que no queremos hacer.”
¿Cómo podemos saber que tenemos carencias de la infancia que nos están trayendo problemas en la actualidad?
En la infancia hay diferentes fases del desarrollo y en cada una de esas etapas tuvimos unas necesidades que si no fueron cubiertas dan lugar a ciertos problemas o trastornos en la actualidad.
De 0 a 9 meses nos toca adquirir confianza vs desconfianza
Te sientes bienvenido al mundo y sabes que puedes confiar lo bastante en él como para conseguir que tus necesidades se satisfagan.
En general si tus necesidades básicas no fueron satisfechas en esta etapa nos podemos encontrar con dificultades de este tipo:
De 9 meses a 3 años nos toca adquirir autonomía vs vergüenza y duda
Desarrollas tu fuerza de voluntad y tienes suficiente disciplina como para confiar en ti mismo.
En general si tus necesidades básicas no fueron satisfechas en esta etapa nos podemos encontrar con dificultades de este tipo:
De 3 a 6 años nos toca adquirir placer (conciencia del yo) vs culpa
Reconocemos y exploramos nuestro cuerpo, desarrollando el gusto por el placer sensorial.
De 6 a 13 años nos toca adquirir capacidad vs inferioridad
Adquirimos las competencia necesarias para sentimos válidos y capaces.
En general si tus necesidades básicas no fueron satisfechas en esta etapa nos podemos encontrar con dificultades de este tipo:
“Nos es muy difícil entender y conectar con la vivencia interna de un niño. No somos capaces de sentirlos, escucharlos ni comprenderlos… Sólo sentimos NUESTRO mal estar y NUESTRO vacío emocional interior no el de ellos. Perdimos la capacidad de ver y sentir al otro porque nosotros no fuimos suficientemente vistos, mirados ni sentidos por nuestras madres, padres y demás adultos. Por tanto, ahora que somos adultos seguimos necesitando recibir lo que no tuvimos y esa necesidad NUESTRA nos impide poder dar y satisfacer a nuestros hijos.”
“La infancia es la etapa de recibir y la adultez es la etapa de dar aquello que tuvimos. Dar lo que no se tuvo duele. Conectar con la niña o niño que fuimos es lo único que nos sanará y liberará. Dar lo que no se tuvo requiere de una gran toma de conciencia. Muy pocos adultos estamos dispuestos a reconocer esas carencias infantiles para luego poder tomar conciencia del niño que fuimos y no proyectarlo en la próxima generación.”
“Mi gran deseo es que de igual modo que muchos adultos nos hemos dado cuenta que pegar, abusar y hacer trabajar a los niños les lastimaba física, psicológica y emocionalmente, quiero creer que es posible que un día no muy lejano también nos daremos cuenta que castigar, amenazar, obligar, forzar, gritar, desatender, no escuchar, ordenar, exigir, premiar, humillar, rechazar, criticar, juzgar e ignorar a un niño también es mal trato, abuso emocional y un acto de violencia.”
“Los castigos, los premios o las amenazas no nos hacen ser mejores personas. Si queremos que nuestros hijos sean de algún modo en concreto, seamos nosotros de ese modo… Los niños no hacen lo que les decimos sino lo que ven que les hacemos.”
“Sólo tratando, viendo, mirando y sobre todo SINTIENDO a los niños de un modo distinto podremos darle un giro de 180 grados al tipo de sociedad que tenemos y queremos mejorar y cambiar.”