
En la mayoría de los casos es producto de un mecanismo de contracción violenta (por saltos, una arrancada), además suele presentarse en personas de mediana edad es decir entre los 40-50 años, debido a la pérdida de hidratación del tendón, de la capacidad elástica, así como de disminución en la capacidad física.
También puede ser consecuencia de una tendinopatía crónica que puede ir debilitando el tendón y que generar la rotura del mismo, de igual forma las infiltraciones intratendinosas también pueden producir la rotura del tendón debido a que puede afectar la vascularización del tendón y con ello debilitar el tendón favoreciendo la rotura del tendón.
Las intervenciones variarán de acuerdo al tipo de lesión que presente el tendón, por lo que tendrán distintos puntos de abordaje. En el caso de las roturas puede usarse el tratamiento conservador sobre todo en personas mayores y sedentarias, mediante la utilización de un yeso con el pie en posición equina para lograr que los cabos tendinosos se aproximen.
"Las intervenciones variarán de acuerdo al tipo de lesión que presente el tendón."
Por otra parte, en pacientes más jóvenes o atletas se puede llevar a cabo una cirugía abierta o mínimamente invasiva de forma percutánea para lograr reparar la rotura tendinosa.
En las tendinopatías la intervención se realiza mediante la limpieza del tejido inflamatorio, en busca de rebajar esa lesión tendinosa.
El pronóstico en estas intervenciones es muy bueno, la gran mayoría de los pacientes vuelven a recuperar su práctica deportiva, aun cuando el tiempo de recuperación es un poco largo para lograr volver a tener el mismo rendimiento que se poseía antes de la lesión.
La cirugía de la rotura del tendón de Aquiles requiere de la utilización de anestesia general + anestesia regional (de la cintura para abajo), además tiene una duración de 90 minutos aproximadamente, de igual forma no requiere ingreso hospitalario por lo que el paciente al salir de la intervención suele ir a casa.
En el periodo postoperatorio el paciente debe encontrarse en posición de descarga por unas 3-4 semanas en las que progresivamente se va posicionando el pie hasta los 90º para darle mayor elasticidad al tendón.
La movilidad del pie debe ser progresiva, la misma inicia desde la tercera semana mediante ejercicios rehabilitadores que ayudarán a mejorar y recuperar el movimiento.
Esta intervención le permite al atleta o deportista tener un tiempo intermedio dentro de la vida deportiva, aun cuando es una cirugía que amerita un tiempo largo de recuperación permite al profesional del deporte volver a su actividad diaria y lograr tener la misma capacidad de rendimiento que tenía antes de dicha lesión.
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