Hablamos de una lesión aguda al referirnos a aquellos golpes, torceduras, distensiones, entre otros que ocurren de forma repentina, usualmente al estar en movimiento o realizando alguna actividad física.
En general, las lesiones agudas pueden evolucionar a su recuperación en un periodo que va desde días hasta 3 meses o prolongarse y por consiguiente, transformarse en una lesión de tipo crónica.
Los problemas más comunes que se presentan en esta articulación, sobre todo durante la práctica deportiva son las torceduras de tobillo y roturas de hueso. Sin embargo, existe otra gran variedad de patologías y lesiones que pueden afectar a esta articulación, a continuación se mencionan algunas de estas:
Tras sufrir una lesión de tobillo moderada es típico que aparezcan manifestaciones como dolor e inflamación en la zona. Otras de las molestias características tras presentar una lesión en el tobillo son:
Sin embargo, suele ser difícil determinar con certeza en el momento posterior a la caída o golpe ante qué tipo de lesión nos encontramos presentes. Es por ello que existen ciertas señales que pueden ayudarte a identificar el nivel de gravedad y tipo de lesión que puedes estar presentando.
Algunas de las señales que podrían indicar que estás en presencia de un esguince leve o una lesión de menor grado son la presencia de dolor o inflamación que no limita continuar con el apoyo del pie, el movimiento y la marcha.
Por el contrario, las manifestaciones que indican que podrías estar en el caso de una lesión mayor y es recomendable que acudas a un servicio de salud pueden ser:
Claro está que las causas que pueden producir una lesión de tobillo son debido a una caída, caer mal tras realizar un salto, pisar mal en una superficie inestable, sufrir una pisada o golpe durante la práctica deportiva. Sin embargo, existen otros factores que pueden favorecer el riesgo de presentar una lesión en el tobillo, tales como:
Los métodos a aplicar en el tratamiento de la lesión aguda en el tobillo se orientan a favorecer los intercambios metabólicos en el proceso inflamatorio, aliviar el dolor, mejorar la circulación en la zona, prevenir la rigidez y formación de restricciones en la articulación. Es fundamental mencionar que las técnicas y ejercicios a aplicar deben ser realizados de forma suave y no van a involucrar movimientos directos en la articulación del tobillo.
Para aplicar la técnica de roces superficiales vamos a ocupar un poco de crema. De esta manera, vamos a iniciar con la técnica desde la parte de abajo cercana a la planta del pie e ir subiendo progresivamente, aplicando pequeños círculos en forma de caricias con las yemas de los dedos.
Precauciones: El pie debe estar ubicado derecho, sin tener ninguna caída hacia el lado ya que esto puede empeorar la lesión o aumentar el dolor. La técnica que se realiza cómo lo indica su nombre debe ser superficial, evitando ejercer mucha presión y ocasionar dolor.
Aplicar esta técnica de activación muscular tras sufrir una lesión de tobillo va a ayudar a favorecer el bombeo de sangre y retorno venoso en la articulación del tobillo, el cual va a permitir un aumento de las reacciones fisiológicas que ocurren en un proceso de reparación de tejidos, alcanzando así una recuperación más rápida y efectiva.
La forma correcta para implementar este movimiento consiste en colocar una resistencia manual en la planta del pie. Desde ahí, se procede a iniciar una contracción de empuje a dicha resistencia sin permitir realizar el movimiento de plantiflexión. De la misma manera, esta técnica se repite esta técnica con la resistencia apoyada en el lateral y dorso del pie. Dicha manipulación se puede llevar a cabo durante 6 a 8 repeticiones en cada dirección.
Nuevamente manteniendo el pie en una posición fija, se realiza una serie de movilizaciones activas que incluyan las siguientes acciones:
En este caso, se recomienda llevar a cabo al menos 6 a 8 repeticiones en cada movimiento. Este ejercicio se puede realizar varias veces durante el día, posterior a la aplicación de hielo para aliviar el dolor.
Atender una lesión de tobillo aguda de forma temprana con las técnicas y consejos recomendados te va a ayudar a conseguir una recuperación más oportuna, evitar la aparición de dolor crónico y prevenir recidivas de dicha lesión.