
¿Sabías que cuatro de cada diez adultos españoles sufren hipertensión arterial? Esta afección es un factor de riesgo decisivo en la aparición de enfermedades cardiovasculares graves e incluso mortales. Lo más preocupante es que la mayoría de los hipertensos desconocen que lo son, ya que generalmente no presenta síntomas.
La buena noticia es que puedes controlar la hipertensión adoptando un estilo de vida saludable y siguiendo los cambios de hábitos recomendados por profesionales médicos.
La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias. Cuando el corazón late, bombea sangre hacia los vasos sanguíneos. La presión es más alta durante el bombeo (sístole) y más baja en reposo (diástole).
Para medir la presión arterial se utilizan dos números: la presión sistólica y diastólica. Por ejemplo, una lectura de 110/70 significa sístole de 110 y diástole de 70. Se considera hipertensión cuando los valores superan 140/90 mmHg de forma persistente.
Existen dos tipos de hipertensión: la primaria (que se desarrolla con la edad) y la secundaria (provocada por otras patologías o medicamentos). Cuando la tensión permanece alta durante tiempo prolongado, el corazón trabaja con más esfuerzo, lo que puede derivar en accidentes cardiovasculares.

Lo primero es consultarcon tu médico de atención primaria, quien valorará tu situación y recomendará los pasos a seguir. Las primeras medidas implican un cambio de hábitos hacia una vida más saludable. En muchos casos, estos cambios resuelven el problema sin necesidad de medicación.
Disminuir la sal es fundamental para rebajar la tensión en las arterias. Está científicamente probado que el consumo excesivo de sodio a largo plazo es un factor de riesgo para desarrollar hipertensión.
Llevar una dieta equilibrada es primordial. Aumenta el consumo de frutas, verduras y granos enteros. Incorpora pollo, pescado, frutos secos y lácteos desnatados.
Reduce drásticamente las grasas, dulces, bebidas azucaradas y alimentos procesados, que contienen alto nivel de sodio.
El deporte reduce la tensión arterial de forma significativa. Los hipertensos deben seguir un programa pautado por un profesional sanitario.
Realiza ejercicios aeróbicos suaves como caminar a buen ritmo, nadar o practicar senderismo durante al menos 150 minutos a la semana.
El nerviosismo y la ansiedad prolongadas influyen directamente en tu tensión arterial. Reduce esta carga emocional mediante:
Si sufres hipertensión, dejar de fumar es esencial. La nicotina genera rigidez en las arterias, elevando la presión arterial durante más tiempo y aumentando el riesgo cardiovascular.
El alcohol provoca aumento de la presión arterial y produce ganancia de peso. Se recomienda reducir el consumo a una copa de vino al día como máximo.
Si después de varios meses aplicando estos cambios tu tensión sigue elevada, tu médico puede prescribir medicamentos antihipertensivos como diuréticos, vasodilatadores o betabloqueantes.
Recuerda que los hábitos saludables son la clave fundamental para mantener tu bienestar y controlar tu presión arterial a largo plazo.