Vivimos apurados para llegar a ningún sitio; vamos por la vida a toda velocidad. Queremos parecernos a otros y, por ello, no podemos ser la mejor versión de nosotros mismos. Confundimos «ser» con «tener»; tanto tienes, tanto vales, como reza el refrán. En este contexto, llenamos vacíos existenciales con bienes.
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Según el diccionario de la Real Academia Española (RAE) consumir consiste en «utilizar comestibles u otros bienes para satisfacer necesidades o deseos». Por tanto, todos somos consumidores en el ciclo de nuestra vida. El problema se presenta cuando ese consumo va mucho más allá y termina convirtiéndose en una adicción: el consumismo.
Si en tu casa miras a tu alrededor, te darás cuenta, casi con seguridad, de que la mitad de las cosas que tienes son innecesarias. Por citar un ejemplo, parece que necesitamos mucha ropa para vivir. Subimos las prendas de verano a los estantes superiores del armario, sacamos las de invierno del trastero ¿No será que tenemos demasiado? En efecto, tenemos mucho más de lo que necesitamos. Existe una desproporción. El exceso evidencia que, en el fondo y en nuestro interior, hay un déficit; una falta.
¿Qué está vacío en nosotros que tenemos que llenar con estatus, bienes y abundancia? Vivimos una época en la que los problemas personales, emocionales, sociales y laborales generan un malestar que resulta fácil de llenar con objetos disponibles en el mercado. Pero hay que tener cuidado con ello: las compras compulsivas brindan una felicidad momentánea, pero, pasado un breve lapso, la realidad se impone y los contratiempos siguen allí, aguardando que nos ocupemos de ellos.
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Por fortuna, la adicción a las compras compulsivas se puede superar. Vamos a hablarte de algunos consejos para saber cómo hacerlo. Paso a paso y paulatinamente, ya que ningún cambio profundo y serio se da de la noche a la mañana.
La ecuación es sencilla: si ganamos más de lo que consumimos, ahorramos; si ganamos lo mismo que lo que gastamos, quedamos en cero y si gastamos más de lo que ganamos, entramos en déficit. Contar con un presupuesto mensual realista permite advertir claramente aquello de lo que realmente disponemos y planificar mejor las futuras adquisiciones.
A partir de ello, es necesario reordenar las prioridades para poder distinguir lo urgente e importante (comida, por ejemplo) de lo superfluo e innecesario (el par de zapatos número veinte). Tomar anotaciones es de mucha ayuda. A veces, hasta que no aparecen los datos ante nuestros ojos, no tomamos conciencia de ellos.
Estos tipos de financiación hacen que gastes de más; incluso lo que no tienes. Comprar con el cash disponible es un modo de acotar el consumismo.
La tristeza, la angustia y la desazón nos llevan a tomar decisiones equivocadas como adquirir bienes innecesarios, comprar de más o comprar objetos que jamás usaremos.
Pero, atención: si tienes un problema con las compras compulsivas, ir a un centro comercial cuando estás exultante y feliz también puede tener sus riesgos. En tales casos, es importante salir a hacer shopping con alguien de nuestra confianza que esté advertido de nuestro desorden psicológico. Alguien que pueda darse cuenta cuándo estamos perdiendo el control y reconducirnos a la buena senda.
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Las compras suelen recompensarnos de algún modo; de manera superflua, pero lo hacen. Resulta positivo que busques otras actividades que, sin gastar dinero, te brinden satisfacción y bienestar. ¿Algunos ejemplos? Hacer deporte, encontrarnos con amigos, salir de paseo con nuestros hijos, meditar Hay tantas posibilidades como personas. La clave es preguntarse qué me gusta hacer y nunca hago por salir de compras.
Las ofertas son muy seductoras, pero quienes tienen un problema con las compras compulsivas deben sobreponerse y no dejarse tentar. A veces, es mejor consumir algo necesario, de calidad, aunque oneroso antes de adquirir muchos bienes innecesarios y de dudosa procedencia, por el solo hecho de tener un bajo costo.
Es un modo de transformar un problema personal en un bien hacia el prójimo. Un paso adelante en la superación de la adicción a las compras compulsivas puede ser el de comprar en sitios que echen una mano a quienes más lo necesitan.
Como sabrás, ninguna adicción se deja atrás de un minuto a otro. Todos los cambios en la vida llevan tiempo. Saberlo permite no frustrarse ante los retrocesos, que son probables en todo camino hacia la recuperación. Cada paso hacia adelante es un paso hacia la salud emocional, y ello bien vale el esfuerzo.
RECUERDA: la base para disfrutar de una buena salud está muchas veces en cambiar nuestros hábitos, tal y como propone el método Crear Salud. Necesitamos nutrirnos adecuadamente y activarnos haciendo cosas que aporten a nuestro bienestar integral.
Además, para cuidar nuestra mente, existen herramientas como la app Siente – que puedes descargarte aquí – que pueden ser grandes aliadas en tu camino a una vida saludable. Su metodología es sencilla de usar, pues incluye el mindfulness y la psicología positiva para mejorar tu bienestar, reducir el estrés y, de paso, ser más feliz.