La fascitis plantar es una enfermedad que se produce por la inflamación de la fascia plantar, es decir, la zona que va desde el tejido fibroso que rodea la musculatura intrínseca del pie y que va desde el calcáneo (talón) hasta los dedos.
Si tenemos fascitis plantar obviamente afectará a nuestra forma de caminar pues no mantendremos bien el arco del pie y nos dolerá bastante. El síntoma claro para saber si tenemos una fascitis plantar o no, es que si el dolor es punzante y localizado por las mañanas, tendremos todas las papeletas para tenerla.
Algo muy común es que nos duele por las mañanas, pero a medida que vamos andando y haciendo nuestras actividades diarias las punzadas van desapareciendo. Sin embargo, si nos ponemos a hacer ejercicio intenso vuelven, por lo menos hasta que no le pongamos remedio.
Este suele ser el tratamiento más efectivo pero el que menos nos gusta hacer, sin embargo, si quieres que deje de dolerte el pie es mejor estar unos días de reposo a que te acompañe el dolor durante toda la vida.
Junto al reposo también nos vendrán muy bien los antiinflamatorios y la aplicación de hielo sobre la zona de vez en cuando.
Esta es una técnica mínimamente invasiva que usa el frío para destruir parte del tejido dañado y de esta forma disminuir la inflamación. Suele tener un precio económico, aunque esto depende mucho de cada clínica.
En este caso no nos sirve con hacer cualquier tipo de ejercicio, todo lo contrario, tendremos que hacer 3 ejercicios básicos para este problema la liberación miofascial, estiramiento y fortalecimiento.
Con estos sencillos tratamientos veremos una buena mejoría, eso si, hay que tomárselo con calma.