La piel seca se caracteriza por tener menor cantidad de lípidos por ello pierde más hidratación de lo normal. Los lípidos son los componentes grasos de la piel y colaboran a mantener la función barrera de la piel. Son los responsables de mantener la hidratación de la piel. Cuando la piel no produce los lípidos suficientes aparece la piel seca, la descamación, etc..-
La falta de humedad provoca, según el grado de sequedad, aspereza, descamación, tirantez, picazón, grietas e incluso inflamación y suele ser más frecuente en piernas y brazos y en personas mayores, pero también deja efectos negativos como la falta de elasticidad, de luminosidad, rugosidad y arrugas.
Aunque las causas de la piel seca pueden ser varias como la sequedad ambiental, facotres hereditarios, el envejecimiento, una mala alimentación, deshidraación, tabaquismo o factores químicos. Algunas patologías de la piel como la piel atópica, el acné, la psoriasis… están también relacionadas con la piel seca.
En ocasiones hay confusión entre la piel seca y la piel sensible. La piel seca suele ser sensible, auque por lo contrario la piel sensible no siempre tiene relación con la sequedad, algo que debemos tener claro a la hora de identificar correctamente nuestro tipo de piel y así poder tratarla con los cuidados más adecuados para ella.
Ahora que llega el invierno hay que extremar los cuidados de la piel seca, que son las que más sufren sus efectos, ya que ante el frío la piel reacciona liberando hidratación y provocando que se seque todavía más. Las molestias de la piel seca aumentan en los meses invernales, sobretodo en piernas, brazos, labios y manos, por lo que debemos aportar a nuestra piel un extra de hidratación.
Cuidados de la piel seca en invierno: