La soledad duele, y sin embargo, este es uno de los grandes males de nuestro tiempo. El distanciamiento con el otro. El tener un montón de opciones de contacto con los amigos y, sin embargo, que la calidad de la comunicación sea precaria en muchos casos. La soledad de nuestro tiempo no es consecuencia de la tecnología, de hecho, la tecnología abre muchas puertas a nuestro corazón. Es consecuencia de la actitud que tenemos ante los demás y de la autosuficiencia mal entendida que asumimos.
Claves para curar la soledad
Rumbos, una reflexión de la soledad
Ayer fui al cine a ver la película Rumbos, en cuyo reparto destaca Pilar López de Ayala. Esta película que encuentra en el marco de la noche el mejor contexto para dar voz a distintas tramas personales marcadas por la soledad, muestra precisamente ese sufrimiento propio de la gran ciudad. En donde vive mucha gente pero también hay mucho aislamiento. Sin embargo, la tendencia de las grandes ciudades también va calando en pueblos más pequeños.
El verano es en muchos casos esa época del año en la que la soledad duele más profundamente tanto a aquellas personas que no tienen con quién irse de vacaciones o también, a aquellas personas que están acompañadas pero desean estar solas porque no se sienten bien con su pareja.
Y más allá de cualquier receta, es conveniente recordar que la soledad forma parte de nuestra propia esencia. Es decir, no podemos escapar de ella completamente. Siempre habrá momentos en los que este sentimiento que puede venir acompañado por el miedo al desamparo, aflore con fuerza.
Y tenemos que desarrollar recursos propios para el entretenimiento a través de la lectura, la iniciativa en la toma de decisiones y la lucha por los objetivos personales que son inherentes a tu propia historia.
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