Ya son varios los estudios científicos publicados que señalan un déficit o hipovitaminosis de vitamina D en la población. Por ejemplo, un estudio realizado en España observó que un 87% de personas mayores de 64 años tenían niveles inferiores a los recomendados de vitamina D. Otro sobre estudiantes universitarios, indicaba que el 61% sufría hipovitaminosis.
La fuente principal de vitamina D es la exposición solar. En nuestra piel disponemos de una molécula conocida como dehidrocolesterol, que en contacto con la radiación ultravioleta (UV) del sol, produce el colecalciferol o vitamina D3. Una vez formado el colecalciferol, debe aún pasar por el hígado o el riñón para formar la molécula activa de la vitamina D, conocida como calcitriol.
La vitamina D desempeña muchos efectos en nuestro organismo, quizá el más conocido es su capacidad para regular los niveles corporales de calcio. Esto tiene gran importancia para el crecimiento de los niños y para conseguir unos huesos fuertes. De hecho, niveles bajos de esta vitamina están asociados a diversas enfermedades óseas, como osteomalacia o raquitismo.
Las recomendaciones de ingesta diaria de vitamina D dependen de la edad:
Hay que tener en cuenta que, aunque los grupos médicos recomienden las dosis citadas, la legislación Europea establece una recomendación diaria menor (5mcg al día) y lógicamente esto es lo que viene en el etiquetado de los alimentos.
Si bien es importante mantener los niveles de vitamina D por encima de un límite, también es importante saber que las dosis excesivas de vitamina D también pueden provocar intoxicación (desmineralización ósea, dolor, debilidad muscular).
Los déficits de vitamina D se han asociado con multitud de problemas:
Vitamina D y fracturas óseas
La suplementación con vitamina D y calcio puede disminuir o prevenir el número de fracturas óseas. Es una práctica muy habitual en medicina recomendar su consumo en mujeres mayores, ya que tienen una mayor probabilidad de sufrir fracturas.
Vitamina D y mortalidad
Varios estudios han demostrado que la suplementación con vitamina D puede disminuir la mortalidad, sobre todo en mujeres ancianas con riesgo alto de fracturas y caídas.
Vitamina D y cáncer
Aunque en teoría la vitamina D debería tener un papel protector frente al cáncer, no se ha conseguido demostrar esta función en ningún estudio.
Vitamina D e hipertensión
Ocurre igual que con el cáncer, aunque la vitamina D tiene funciones que disminuyen la tensión arterial, no se ha conseguido demostrar.
Vitamina D, raquitismo y osteomalacia
La exposición insuficiente al sol de las sociedades industrializadas ha propiciado que esta enfermedad que estaba prácticamente erradicada resurgiera de nuevo. La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria recomienda la suplementación de niños y adolescentes con vitamina D:
En parafarmacia y farmacia existen muchos preparados multivitamínicos con diversas concentraciones de vitamina D perfectos para asegurar el consumo diario de vitamina D.