
El TDAH se caracteriza fundamentalmente por dificultades para mantener la ATENCIÓN (resistirse a las distracciones) y CONCENTRARSE (fijarse en pequeños detalles, o mantener la atención un tiempo), por HIPERACTIVIDAD (inquietud excesiva) e IMPULSIVIDAD. Estas dificultades deben haber estado presentes de forma clara desde la primera infancia y en los diferentes ambientes en los que se desenvuelve la persona (casa, colegio, calle).
Los síntomas claros y evidentes de una falta de atención son: