Deja de afilar el hacha de una vez
“Dame seis horas para talar un árbol y pasaré las primeras cuatro afilando el hacha.”
Esta cita se le atribuye a Abraham Lincoln.
A veces me parece que tiene una competición de frases demoledoras con Franklin D. Roosevelt.

En cualquier caso, esta cita del antiguo presidente de Estados Unidos la usan muchos gurús y coaches de productividad.
En ocasiones puede ser una buena estrategia, sin embargo, en la mayoría de casos solo es una excusa de tu mente.
¡Sigue leyendo!
La frase de Abraham Lincoln nos sugiere que una forma efectiva de abordar cualquier tarea es dedicar una buena cantidad de tiempo a prepararnos.
Que es mucho más eficiente dedicar un tiempo a “afilar el hacha antes de ponernos como locos a dar hachazos y acabar destrozados.
La idea básica es:
Si no te preparas, tendrás que aplicar más fuerza y esfuerzo, y tu rendimiento será menor.
Esta cita nos recomienda que antes de enfrentar cualquier tarea, sea grande o pequeña, dediques tiempo y recursos a prepararte, afilar tus herramientas.
Aunque al principio esta frase se escuchaba mucho en el mundo de los negocios y el emprendimiento, pronto saltó al mundo del desarrollo personal.
Algunos gurús o coach proponen que afilemos el hacha en nuestra vida diaria y actividades cotidianas.
Seas emprendedor o no.
Tengas un negocio o no.
Todos tenemos una vida.
Con su día a día y sus cientos de tareas diarias.
En nuestra vida diaria podemos afilar el hacha de dos formas.
En este sentido afilar el hacha se refiere a encontrar tiempo (más bien esforzarnos en sacarlo) para hacer lo importante:
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Pero también puede tener otro significado.
Afilar el hacha también implica ser inteligentes al perseguir objetivos.
No significa solo hacer cosas constantemente, sino dedicar tiempo a planificar y evaluar nuestra estrategia y herramientas para aumentar nuestra efectividad a largo plazo.
Visto así ¿Quién no podría estar de acuerdo en dedicar un tiempo para “afilar el hacha?
Estoy completamente de acuerdo en que es importante cuidarnos y seguir desarrollándonos como personas, así como encontrar las mejores formas de alcanzar nuestras metas.
Pero.
En muchas ocasiones se malinterpreta esta frase de Abraham Lincoln porque se le atribuye toda la importancia a la fase de preparación.
Pero si la revisamos nos daremos cuenta que la frase nos sugiere dos fases igual de importantes:

“Dame seis horas para talar un árbol (acción) y pasaré las primeras cuatro afilando el hacha (preparación).”
Abraham Lincoln le da mucha importancia a la fase de preparación.
Pero no olvida que esa preparación tiene:
Un fin/objetivo último: pasar a la acción que en este caso sería cortar el árbol.
Pero hay más.
También tiene un tiempo determinado: para prepararse y para completar la acción.
“Dame seis horas (tiempo definido) para talar un árbol (acción) y pasaré las primeras cuatro (tiempo definido) afilando el hacha (preparación).”
Si te pasas dos años afilando el hacha, cuando vayas a cortar el árbol ya se ha caído o lo ha cortado otro.

La idea es que la preparación y la acción son igualmente importantes.
El objetivo es encontrar el equilibrio correcto entre preparación y ejecución (trabajo).
A estas alturas ya sabrás que este concepto de afilar el hacha lo usan muchas personas (puede que tú mismo) para procrastinar.
Las formas que más veo son:
A ver.
Lo entiendo perfectamente.
Todos caemos en la trampa de nuestra mente.
Ella (que siempre quiere mantenernos a salvo) prefiere que estemos calentitos y cómodos en la cabaña antes de estar en el bosque cortando leña bajo el frío y la lluvia.
Para la mente cortar leña es peligroso porque:
Para que no cambie nada, la mente te envía excusas.
Las excusas son el enemigo número uno del cambio.
Entre las millones de excusas que tiene (ella es muy creativa), una de sus favoritas es la de “afilar el hacha” o el perfeccionismo o el síndrome del impostor.

Son caras de la misma moneda.
Así escrito parece bastante obvio.
Y entonces si sabemos que nuestra mente nos autosabotea ¿Por qué le hacemos caso?
Porque nuestra mente no es tonta. Ha sobrevivido y evolucionado durante miles de años.
Tiene un trucazo.
Hacer que las excusas parezcan razones legítimas.
Tiene sentido lo que nos cuenta.
Por eso no acabamos creyendo que es una buena razón, no una excusa.
Por eso es difícil cambiar.
No por el miedo, la autoestima, la falta de confianza
Son las excusas disfrazadas de argumentos legítimos y razonables.
No sé si lo sabes, pero las mentes humanas se parecen mucho y más o menos todas ponen las mismas excusas.
Para evitar caer en la trampa de las excusas necesitarás:
Lo primero es conocer las excusas más comunes que nos pone la mente.
Identificar las excusas como lo que son (razones para no actuar) es el primer paso para no creérnoslas.
Si las reconocemos cuando aparezcan podremos decirle a nuestra mente:
¿Te gustaría conocer las excusas más habituales para poder identificarlas y evitar tomar decisiones que te alejen de tus objetivos?
Mini Guía para identificar las Excusas
Si te apuntas te regalaré una lista con las excusas más comunes que te manda tu mente.
Con ella podrás identificar de forma rápida y eficaz tus excusas más recurrentes e impedir que se interponga entre tú y el cambio que quieres.

Como te comentaba anteriormente a tu mente solo le preocupa el momento presente, no el largo plazo.
Por eso no quiere que te expongas, que pases frío, que hagas ejercicio físico ahora.
Prefiere que te quedes calentito y por eso va a intentar convencerte con excusas disfrazadas de razones.
Una vez que la hayamos identificado el siguiente paso es recordar el propósito final: un hacha está hecha para ser usada.
No te fijes sólo en lo afilada que está. Úsala para lo que fue concebida.
Porque los árboles no se van a talar solo.
Aunque tengas el hacha más afilada del mundo y tú estés calentito y cómodo en tu casa, tarde o temprano se acabará la leña.
La comodidad de hoy será la incomodidad de mañana.
Conecta el motivo de por qué quieres usar el hacha y sal a talar.
Una buena herramienta para conectar con lo que es importante para ti son los valores personales.
Mini Guía para identificar los Valores
Si te apuntas te regalaré una lista las 13 excusas más comunes que nos lanza nuestra mente.
Con ellas podrás identificar de forma rápida y eficaz cuales son tus valores fundamentales para empezar a actuar en dirección a ellos.

Conectar con los valores personales no te convierte automáticamente en un ser de luz con una motivación inquebrantable a prueba de excusas.
En última instancia tienes que actuar.
Y la acción es incómoda.
Aunque tengas el hacha más afiliada del mundo y un propósito, cortar árboles es duro.
Requiere un esfuerzo. Vas a sudar de lo lindo.
Además, por mucho que hayas afilado el hacha puede que realmente no sepas cómo hacerlo.
Te vas a equivocar.
Si tienes solo 6 horas para cortar un árbol y ya sabes qué árbol cortar, es más inteligente emplear solo 15 minutos para afilar tu hacha, comenzar a cortar y luego ir ajustando tu estrategia.
Si te resulta difícil clavar el hacha en el tronco, incluso cuando lo golpeas con fuerza, tómate un descanso y afila el hacha.
Hasta ese momento, debes perseverar en el bosque cortando árboles a pesar de lo incómodo y agotador que resulta.
Incluso si hace frio y haya empezado a llover.
Al final, son esos golpes los que te acercarán a tu objetivo y te permitirán desarrollar la fuerza y la técnica necesarias para cortar árboles más gruesos en el futuro.
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Soy Blanca, Psicóloga Online y... no siempre me llevé bien con mi mente. Escribo en este blog para ayudarte a llevar una vida rica y satisfactoria.
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Psicóloga especializada en Terapia de Aceptación y Compromiso