Con este artículo abrimos una nueva sección para exponer qué son y cómo funcionan nuestras hormonas. Esperamos que os sea de utilidad.
La insulina es una hormona que secretan las células β del páncreas en estado de “buena energía”, es decir, después de haber ingerido comida. La principal función de la insulina es la de almacenar energía para ser usada posteriormente. Por tanto, tras la ingesta de comida, en nuestro cuerpo suceden reacciones anabólicas como la glucogenogénesis, que es la formación de glucógeno, la lipogénesis, que es el almacenamiento de grasa, y la glucólisis, que es la degradación de glucosa. Esto parece contradictorio justamente debido a que la insulina es la encargada de almacenar la energía, y no de degradarla, pero llega un momento en que nuestras reservas de glucógeno están llenas y no podemos seguir almacenando glucosa de esta forma, por tanto, tenemos que degradarla a Acetil-CoA para transformarla en grasa.![insulin-cell-[Converted]](https://estag.fimagenes.com/imagenesred/1913169_0.jpg)
Otra de las funciones que tiene la insulina es la creación de masa muscular (es por eso que culturistas profesionales se inyectan insulina, ya que es la hormona más anabólica). Fijáos en este gráfico cómo los culturistas, a partir de los años 90, han hecho crecer sus músculos de manera considerable con respecto al otro grupo que no usaba insulina.
RESISTENCIA A LA INSULINA.
Al contrario de lo que muchos piensan, los carbohidratos no es el único macronutriente que eleva la insulina, sino también las proteínas y grasas (ésta última por medio de la colecistocinina). Pero sólo nos vamos a centrar en los carbohidratos, porque las proteínas y las grasas no elevan tanto la insulina como éstos. Además, el glucagón, reestablece rápidamente el cociente G/I (Cociente Glucagón/Insulina).
A día de hoy, muchas de las patologías como la diabetes tipo II, la obesidad, hipertensión, etc, son debidas a la resistencia a la insulina.
Word cloud concept illustration of diabetes condition
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