Antes de dar la cara como tal, la diabetes nos puede mostrar algunos síntomas que debemos saber reconocer para poder obtener un diagnóstico precoz y acceder a un tratamiento.
La diabetes es una enfermedad que puede trascurrir de manera silenciosa durante muchos años.
Se produce por el aumento de la glucosa en la sangre, ya sea porque el cuerpo no produce suficiente insulina para procesarla, o porque se presenta una resistencia a dicha sustancia.Sus manifestaciones se van dando de manera gradual y, a menudo, se pueden confundir con otras enfermedades comunes.
Lo grave de esto es que, cuando se deja avanzar, puede interferir en el funcionamiento de órganos vitales como los riñones, el corazón y el cerebro.
Por este motivo, aunque algunas manifestaciones pueden parecer normales, es importante atender cualquier señal que genere alguna sospecha.
A continuación queremos compartir 10 síntomas iniciales asociados para que los tengas en cuenta desde ahora.
El déficit de insulina, o la resistencia a la misma, impide que las células absorban suficiente glucosa para darle energía al organismo durante sus funciones.
Producto de esto se genera una fuerte sensación de fatiga física y mental que, a menudo, se prolonga aunque la persona descanse.
Detrás de este síntoma también se esconden factores como el sobrepeso y la obesidad, la deshidratación y los desequilibrios de la presión arterial.
La glucosa es uno de los principales “combustibles” de nuestro organismo. Sin embargo, cuando no se utiliza de manera adecuada, es una de las causas de deshidratación.
Esta condición afecta la actividad de las células de todo el cuerpo y, a su vez, afecta la producción de saliva y causa sequedad en la lengua y sed.
El exceso de glucosa en la sangre obliga a los riñones a trabajar el doble para poder filtrarlo y, al sobrecargarlos, incrementa la necesidad de ir al baño.
Esta sustancia impide que se filtren de manera correcta las toxinas y produce interferencias en el trabajo del sistema urinario.
Otra de las manifestaciones comunes de la diabetes son las infecciones urinarias prolongadas y repetidas. Estas se producen porque, al aumentar la glucosa en la sangre, se debilita el sistema inmunitario.
Como consecuencia, disminuye la producción de anticuerpos y el organismo queda expuesto al ataque de virus, bacterias y hongos.
Las heridas o úlceras cutáneas que tardan demasiado tiempo en cicatrizar, o que no cicatrizan, son una señal contundente de la acumulación de glucosa en la sangre.
Los pacientes con diabetes deben cuidarse de estas, ya que, sin un debido control, pueden presentar complicaciones de cuidado médico.