La dieta de carnívora es básicamente una dieta de eliminación. Si alguien tiene problemas intestinales o alergias alimenticias no diagnosticadas, seguramente se sienta mejor con la dieta carnívora, no porque la carne sea mágica y todas las plantas sean “tóxicas”, sino porque ya no están comiendo lo que sea que les estaba causando problemas.

Existen diferentes variantes:
- La más extrema se limita a carne roja y agua.
- Otro enfoque más moderado incluye órganos y pescado.
- El enfoque más flexible también incluye lácteos y huevos.
Para que puedas hacerte una idea, la dieta paleo cetogénica está basada en un enfoque similar al mencionado.
Las plantas no están interesadas en formar parte de nuestra dieta, poseen sus propias “armas químicas” para eliminar a sus enemigos (detalle) me refiero a :
Lectinas.
Saponinas.
Oxalatos.
Fitatos.
Alcaloides…
El 99% de los pesticidas que ingerimos son producidos por las propias plantas (estudio).
Pero si analizamos un poco más en profundidad…
A los defensores de la dieta carnívora les gusta hablar de las tribus primitivas que sobrevivian e incluso prosperaban con dietas carnívoras. Pero pueden estar pasando por alto algunas cosas. Por ejemplo, los pueblos Inuit tradicionales también comían el contenido estomacal de los animales que cazaban. De modo que comieron plantas, en este caso plantas pre-digeridas. Otras “tribus carnívoras” primitivas también consumían todas las partes del animal, incluso la piel, las pezuñas y los huesos. Así que también estaban consumiendo fibra y otros nutrientes. El hombre primitivo también pudo haber consumido pequeñas cantidades de tierra y rocas blandas para obtener los minerales que necesitaban, algo que todavía practican algunas tribus primitivas.
Para nuestros ancestros, cazar animales resultaba costoso pero fáciles de digerir, no siendo así con las plantas. Matarlas era fácil, pero digerirlas suponía cierto riesgo.
Por otra parte, hemos estado seleccionando durante miles de años las variedades menos problemáticas, lo que propiciado que las verduras actuales sean una versión “domesticada” de las que disponían nuestros ancestros. Sus venenos nos debilitan sino que nos fortalecen ahora por hormesis.
Dosis altas de compuestos tóxicos de las plantas son perjudiciales, pero dosis pequeñas nos ayudan.
En términos generales, una dieta carnívora podría funcionar si se complementa, como una dieta vegana. Pero si cualquiera de los dos extremos es la Única Forma Correcta de Comer para los humanos, entonces la suplementación de vitaminas y minerales básicos no debería ser necesaria, ¿cierto?
En resumen, la carne es un gran alimento, pero su efecto depende del contexto. El consumo de frutas y verduras minimiza los posibles aspectos negativos del exceso de carne, y no sabemos realmente el impacto a largo plazo de comer solo carne.
Según algunos seguidores de la dieta carnívora, todos los beneficios que experimentan se deben a eliminar los terribles alimentos vegetales.
En personas especialmente sensibles esto será parcialmente cierto, pero seguramente hay otros muchos aspectos. Y si entendemos los mecanismos, podremos diseñar estrategias menos restrictivas que logren lo mismo.
Veamos qué podría ocurrir al llevar una dieta carnívora:
Déficit calórico. No es siempre cierto, por supuesto, pero al basarse en alimentos muy saciantes y una dieta tan restrictiva, se tiende a comer menos. Esto producirá pérdida de grasa, con todas las mejoras asociadas. La proteína minimizará además la pérdida muscular, pero si el objetivo es perder peso rápido, prefiero una dieta cetogénica más variada.
Cetosis. Al restringir tanto los carbohidratos (unos 50gr aprox), se elevarán los cuerpos cetónicos, experimentando muchos de los beneficios asociados: saciedad, menor inflamación general, claridad mental…
Descanso intestinal. La carne se absorbe por completo en el intestino delgado, generando poco residuo y dando un respiro al resto del tubo digestivo.
Reducción de sobrecrecimiento bacteriano. Al limitar el alimento de las bacterias invasoras mejorarían distintos síntomas intestinales, pero se podría lograr lo mismo con tratamientos menos radicales.
Menos sensibilidades. Al eliminar casi todos los elementos sospechosos (gluten y otras lectinas, huevos, caseína, frutos secos, frutas…), se reducirían problemas por sensibilidades desconocidas a alguno de estos compuestos.
Se trata básicamente de una dieta keto, que, como ha señalado Christian Thibaudeau, ralentizará enormemente o incluso detendrá las ganancias musculares. No digo que sea imposible, pero desde luego no es la opción más optima.
Quienes afirman que están ganando masa muscular puede deberse a:
Realmente no ganan masa muscular y lo que sucede es que están perdiendo grasa y destapando el músculo que ya tenían.
Son novatos entrenando y se encuentran en un momento en el que es sencillo desarrollar musculo, independientemente de su entrenamiento y enfoque de dieta.
Simplemente están consumiendo suficiente proteína y esto les permite crear masa muscular.
Si no tienes ningún problema de salud, aprende a comer bien y olvídate de la dieta carnívora. Aunque miles de personas la siguen, desconocemos los posibles efectos a largo plazo, y me parece un riesgo innecesario.
Sin embargo, si tienes alguno de los siguientes problemas, y no has mejorado con otros enfoques más moderados, una dieta de exclusión extrema tiene sentido. En estos casos, los potenciales beneficios superan con creces los posibles riesgos:
Enfermedades autoinmunes. Se han reportado por ejemplo beneficios en casos de artritis reumatoide o psoriasis.
Trastornos intestinales como colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn
Parásitos, hongos y otros invasores, desde Cándida a Lyme (Borrelia).
Problemas mentales como depresión, esquizofrenia o trastorno bipolar.
Muchas personas que sufren de problemas autoinmunes extremos, han encontrado alivio con una dieta carnívora. Puede que no sea la cura, pero si les impide estar en constante dolor, entonces es una gran herramienta hasta que descubramos la causa de fondo (y esperemos que sea una cura) de los problemas autoinmunes.
Como vimos previamente, no existen todavía estudios que confirmen beneficios, y nos basamos simplemente en casos anecdóticos. No es lo óptimo, pero así es muchas veces como avanza la ciencia, de la observación a la experimentación. Y repito, la dieta carnívora sería la última opción.
Podrías realizar una fase corta de dieta carnívora, por ejemplo de 30 días y, si notas mejoría, transicionar con gradualidad hacia una dieta más completa y fácil de llevar.
Muchas veces, cuando alguien mejora su salud después de un gran cambio se vuelve dogmático. Piensa que si esa intervención fue lo único que le funcionó, implica que es siempre la mejor opción para todo el mundo. Esto es un error y es aplicable a muchos campos, no solo a la nutrición.
La realidad es que hay una gran variabilidad individual, y no existen recetas mágicas para los trastornos complejos.
Por desgracia, algunos líderes del movimiento carnívoro, como Shawn Baker, se han vuelto tan dogmáticos como los predicadores veganos. Afirman que las verduras son malas y que el ser humano está mejor adaptado a una dieta carnívora. Esto es falso, el ser humano es omnívoro, y las mejores dietas humanas incluyen animales y plantas. Ninguna sociedad ha sobrevivido en un entorno salvaje comiendo únicamente vegetales, pero tampoco existen tribus carnívoras.
Pensar que una dieta sin frutas o verduras es la mejor opción para toda la población desafía la razón, y no encaja con la literatura científica.