Generalmente no se conoce la diferencia entre psicólogo y psicólogo clínico ya que, para abreviar, suele utilizarse únicamente el término psicólogo. Sin embargo, la diferencia es significativa. Vamos a explorar dos aspectos, las denominaciones legales y descritas en el BOE (Boletín Oficial del Estado) y qué terminología se utiliza entre profesionales.
Una persona que tiene la Licenciatura o el Grado universitario en Psicología. La diferencia entre psicólogo y psicólogo clínico no tiene que ver con esto. Este cambio de nomenclatura se debe a una modificación de los planes de estudio (Plan Bolonia, implantado en 2010) con el objetivo de adaptar y unificar los criterios educativos en todos los centros europeos.
Parte de las asignaturas de la carrera de Psicología son optativas por lo que suponen cierta especialización, que puede o no estar contemplada en el título en función de la universidad de la que se trate. Esta especialización no es suficiente para marcar la diferencia entre psicólogo y psicólogo clínico.
Esta es la fundamental diferencia entre psicólogo y psicólogo clínico. Una persona con la Licenciatura o Grado en Psicología, es decir, un psicólogo, no puede hacer terapia psicológica. Para realizar esta actividad de carácter sanitario es necesario continuar su formación.

En absoluto, otra diferencia entre psicólogo y psicólogo clínico es que los psicólogos pueden dedicarse a distintos ámbitos aplicados (para los cuales necesitan mayor o menor formación extra).
Si nos preguntamos la diferencia entre psicólogo y psicólogo clínico, solo el último perfil es el que se dedica al trabajo en clínica. Es la figura que suele identificarse popularmente con el trabajo de psicólogo, de ahí el uso como sinónimos.
Aquí es donde hemos de hacer una aclaración sobre la nomenclatura oficial y la utilizada en el día a día por los profesionales. Además de la Licenciatura o Grado en Psicología, para dedicarse al ámbito de la salud, un psicólogo ha de continuar su formación. Desde 2011 y por ley (Ley General de Salud Pública 33/2011, 4 de octubre) se describen tres formas de poder ejercer como psicólogo clínico o sanitario, con tres nomenclaturas diferentes:
En la práctica la única diferencia entre los dos últimos es que los psicólogos sanitarios terminaron su formación hace más tiempo (antes de 2011). Y la diferencia con los psicólogos PIR es que estos pueden trabajar en el sistema público de Salud Mental.

Suele utilizarse esta nomenclatura como sinónimo de psicólogo especializado en el área de la salud mental. Es decir, precisamente lo que marca la diferencia entre psicólogo y psicólogo clínico. Es así porque las labores de los profesionales con las tres nomenclaturas que acabamos de ver son muy similares aunque los ámbitos de aplicación difieran.
Un tratamiento psicológico sigue el método científico: recogida de información, formulación de hipótesis de origen y mantenimiento del problema, intervención para producir los cambios necesarios, evaluación de los cambios y estado del paciente y seguimiento. Para llevar a cabo este proceso se utilizan técnicas, recursos y herramientas contrastadas empíricamente.
La diferencia entre psicólogo y psicólogo clínico que queremos dejar más clara es que un psicólogo no puede realizar terapia psicológica si no ha continuado su formación para especializarse en este campo.
Todos los psicólogos clínicos son psicólogos mientras que no todos los psicólogos se dedican a la clínica, ni pueden hacerlo hasta que se hayan especializado. Estamos hablando de la diferencia entre psicólogo y psicólogo clínico desde el punto de vista de un Centro de Psicología, en ningún caso tratamos de restar importancia ni a la formación ni a los campos aplicados del resto de especialidades psicológicas.
Consideramos que estas aclaraciones son relevantes a la hora de buscar un profesional que nos ayude (en el ámbito de la psicología que sea), para asegurarnos de que tiene la formación y experiencia necesarias para hacerse cargo de nuestro problema con la profesionalidad y eficiencia necesaria. De esta forma podré depositar mi confianza en el profesional que he elegido y lograr los cambios que busco.