Si buscas en Internet, encontrarás muchísima información acerca de las diferencias existentes entre el cerebro de una mujer y el de un hombre, pero la mayoría no están justificadas científicamente.
Necesitamos información contrastada científicamente, que sea medible, cuantificable y podamos asegurarnos que esas diferencias sean reales.
Normalmente hablamos de la diferencias hormonales, pero lo cierto es que estas diferencias se deben en gran medida a aspectos de tipo genético y no tanto hormonales.
Diferencias en circuitos neurológicos y en la concentración de neurotransmisores y esto, venimos programados genéticamente hombres y mujeres para ello. Tenemos cerebros originariamente distintos.
Siempre se ha dicho que las mujeres tiene mayor tolerancia al dolor que los hombres, pero en investigaciones recientes se ha visto que no es así. En realidad las mujeres sienten el dolor de forma diferente. Es más una diferencia en la forma de sentir, que en tener mayor tolerancia.
Las mujeres se preocupan más que los hombres en general y esto es algo que en mi labor como entrenador debo tener en cuenta, ya que esta preocupación, también se manifiesta en el mundo del deporte.
Los hombres son más propensos a tener problemas de memoria, las mujeres tienen mejor memoria, pero esto no es por capricho, sencillamente su cerebro es así.
En cuanto al lenguaje no verbal, las mujeres son mejores interpretes que los hombres, socialmente tienen esa habilidad mucho más desarrollada.
SOMOS IDÉNTICAMENTE DIFERENTES Y PROCESAMOS LA INFORMACIÓN DE MANERA UN POCO DIFERENTE.
Los hombres compartimentan la información. Una forma de entenderlo es que funcionan “con archivos” y cada archivo es un proceso independiente. Digamos que es capaz de desconectar mejor de cada proceso.
Las mujeres poseen un cerebro holístico (no hay archivos) y llevan 2 o más procesos de forma paralela por lo que resulta más difícil desconectar del todo.
Llevado al mundo del deporte, es muy fácil entrenar a un deportista que se centra muy bien en el entrenamiento y es capaz de desconectar de cualquier problema que tenga, una mujer NO llega a desconectar del todo, su cerebro funciona como en paralelo, está en el entrenamiento, pero puede estar pensando en otras cosas.
Esto hay que tenerlo en cuenta, ya que una falta de concentración puede repercutir negativamente en el rendimiento y aumentar el riesgo de lesión. Por tanto fijarse objetivos cortos a lo largo de un proceso, acorta muchísimo la diferencia entre hombres y mujeres.

Aunque esta última parte puede tener más relación con la psicología, considero que es importante mencionarlo y tenerlo en cuenta no solo de cara al deporte, sino a la vida en general. En todo caso, desarrollaré un post profundizando en estos sistemas de autoregulación con ejemplos prácticos.