Es un trastorno relacionado con la percepción que una persona tiene de su propia imagen física. En algunos casos, estas personas se sienten acomplejadas por algún defecto físico que, aunque sea real, lo magnifican de forma desmesurada. En otros casos, estas personas tienen una percepción errónea de su físico y, por ejemplo, se ven gordas o incluso obesas cuando realmente no lo son. Pero el resultado es siempre el mismo: la persona que padece el trastorno se siente insatisfecha y avergonzada con su imagen física. Es muy frecuente encontrar síntomas de ansiedad y depresión en ellos.

Las personas con este trastorno transmiten de manera constante el deseo que tienen de cambiar o mejorar algún aspecto de su apariencia física, a pesar de tener una apariencia normal, o a veces incluso atractiva.
Se estima que casi un 2 % de la población sufren dismorfia y que afecta por igual a ambos sexos. Incluso hay estudios que concluyen que casi el 80% de los pacientes con este trastorno se han planteado alguna vez la idea del suicidio.