Son muchas mujeres las que creen que tener dolor menstrual cada mes es “normal” pero a lo largo de este artículo desmentiremos esta idea.
Entre un 50 y 85% de las mujeres, se ven afectadas por el dolor menstrual cada mes, pero esto no debe utilizarse como argumento para normalizarlo o restarle importancia al problema.
Cualquier mujer que sufra reglas dolorosas durante varios días, está en clara desventaja frente a múltiples situaciones cotidianas (rendimiento laboral, estudios, deportivo, vida social, etc…) y esto no solo afecta al bienestar, sino a la salud , ya que sufrir inflamación de manera recurrente cada mes, puede provocar fibrosis crónica en el tejido endometrial, pudiendo ocasionar más dolor e inflamación.
Aunque pueda parecer misión imposible romper con este circulo vicioso, lo primero que debemos hacer es entender el proceso fisiológico natural de la menstruación y conocer los factores que pueden estar alterados que provocan dolor. Una vez entendido esto, es mucho más sencillo resolver el problema de forma adecuada.
La dismenorrea primaria se define como el dolor menstrual sin presencia de patología orgánica uterina.
De forma resumida, el proceso natural de un cuerpo sano durante un proceso inflamatorio es el siguiente:
Pero como veremos a lo largo del este post, este proceso natural se puede alterar de diversas maneras, causando dolor e inflamación.
USO DE FÁRMACOS: Muchas mujeres consumen antiinflamatorios como si fueran gominolas para paliar el dolor menstrual, pero desconocen que paliar el dolor con medicamentos constantemente lo único que logra es interrumpir el proceso de desinflamación.
El antiinflamatorio lo que hace es controlar el pico de dolor cargado de prostaglandinas (las prostaglandinas realizan tanto funciones relacionadas con la homeostasis de diversos órganos como con el dolor, la inflamación y el desarrollo de neoplasias) de esta manera evita que se de una subida intensa y rápida. En su lugar tenemos una subida más lenta incapaz de producir lipoxinas (inhibidores de la inflamación) que al mismo tiempo inducen la aparición de resolvinas (las resolvinas son moléculas que favorecen la resolución de los procesos inflamatorios y que derivan de los ácidos grasos n-3 de cadena larga EPA y DHA).
Es importante entender que no solo basta con que baje la inflamación, sino que también hay que eliminar los residuos generados durante este proceso para restaurar el equilibrio al organismo.
De forma muy simplificada:
DESEQUILIBRIO DE ÁCIDOS GRASOS POLIINSTATURADOS: Otra de las causas que puede provocar dolor menstrual es un desequilibrio de ácidos grasos poliinsaturados.
El ácido araquidónico (tipo de omega 6) es el encargado de producir prostaglandinas, que como hemos visto antes, tiene un papel muy importante en la regulación inflamatoria.
Los ácidos EPA y DHA (tipo de omega 3) que se encargan de producir resolvinas y protectinas.
Por tanto, si nos falta ácido araquidónico, la subida de prostaglandinas no se producirá y si carecemos de EPA y DHA no lograremos la bajada de la inflamación ni su limpieza.
DIETA INADECUADA: Cuando se da una carencia, con frecuencia suele ser por una dieta inadecuada. Si necesitas obtener EPA y DHA, las fuentes que debes priorizar son el pescado salvaje , carne de animales de pasto criados en libertad o semilibertad. Para obtener ácido araquidónico, puedes recurrir a los huevos ecológicos, pescado como la caballa (salvaje), carne roja (animales de pasto), leche y derivados de calidad.
INTOLERANCIAS ALIMENTARIAS MODERADAS Y SEVERAS: Si ya existe una intolerancia alimentaria moderada o severa, como por ejemplo al gluten o la lactosa, una exposición continuada a los mismos, provocaría una respuesta del sistema inmune crónica, dando lugar a una inflamación de grado medio. Dicha inflamación puede generar síntomas durante diversos periodos del ciclo menstrual, ya que el sistema inmune esta sobreexcitado.