En nuestro modo de vida, por lo general, empleamos poco tiempo a pequeñas acciones diarias que son muy importantes para nuestra salud, como el hecho de comer conscientemente.
Alimentarnos adecuadamente nos aporta los nutrientes que necesitamos para afrontar nuestro día a día con energía, es algo básico, sin embargo, es algo que a menudo descuidamos. Veamos las consecuencias de no comer conscientemente.
Tener consciencia sobre cómo estamos comiendo no tiene nada que ver con una dieta específica, ni es una moda que se haya implantado recientemente. Tampoco forma parte de una creencia popular. Se trata más bien de una actitud que forma parte de nuestros hábitos saludables.
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En nuestro día a día existen muchos hábitos poco saludables de los que somos poco conscientes, uno de ellos que además tiene una gran repercusión en nuestra salud es la alimentación. ¿Cómo nos estamos alimentando?, ¿para qué nos alimentamos?, ¿disfrutamos de lo que comemos? Estas son algunas preguntas sobre las que todos nosotros deberíamos reflexionar para comenzar a tomar consciencia sobre nuestra forma de comer.
Es posible que no te hayas dado cuenta, y hayas adquirido hábitos que te hacen que no puedas comer de una manera consciente. Estos hábitos que adquirimos la mayoría de nosotros sin percatarnos son algunos como:
-Comer mientras ves la televisión o atiendes a otro tipo de actividades.
-Comer por aburrimiento y no cuando sientes que tienes hambre.
-Engullir los alimentos, comiendo con prisas debido a que estás pensando en que debes atender otros asuntos más importantes.
-No disponer de horarios fijados para comer, ni organizarte, ni preparar un lugar tranquilo y cómodo para el ritual de la comida.
-Descuidar la importancia de dedicar un tiempo exclusivo para pensar en qué vas a comer, y cómo vas a elaborar los alimentos que quieres consumir. No dedicar suficiente tiempo para cocinar y elaborar una comida.
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Estos son algunos de los hábitos que hacen que nuestra forma de comer no forme parte de un ritual de gran importancia en nuestro día a día. Sino que más bien sea un acto cotidiano al que apenas damos la importancia que merece. Por supuesto, esto tiene una grave repercusión para nuestra salud como veremos a continuación…
No comer conscientemente puede provocar en nuestros modo de comer hábitos que resultan muy nocivos. Comer compulsivamente es uno de ellos. Si aprendemos este hábito de descargar nuestra ansiedad con el hecho de comer, estaremos introduciendo alimentos a nuestro organismo de un modo descontrolado, y además con alimentos que no aportan ningún valor nutricional. Las repercusiones que derivan de una mala alimentación son enfermedades como la obesidad, diabetes o enfermedades cardiovasculares.
Cuando no has aprendido a comer de una manera consciente, te estás limitando a la hora de disfrutar, saborear y sentir el placer de cada comida. No comer tranquilamente con tiempo para paladear y disfrutar de los alimentos también repercute en cómo te nutres, ya que el organismo no absorbe de igual forma todos los nutrientes, las vitaminas y los minerales. Puesto que ya no depende solo de la calidad de los alimentos sino que también influye la forma en la que los introduces a tu organismo.
Tomar consciencia sobre lo que supone la alimentación en nuestras vidas, implica un proceso de responsabilidad, donde también se ve implicada nuestra salud mental. Bajo ciertas condiciones y momentos difíciles descuidamos la alimentación y nuestro modo de alimentarnos, lo que también influye para que trastornos como los de ansiedad y del estado de ánimo se vuelvan más resistentes e incluso empeoren sus síntomas.
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