"Es cuestión de disciplina, me decía más tarde el principito. Después de terminar la higiene matinal, hay que hacer con cuidado la limpieza del planeta. Hay que obligarse regularmente a arrancar los baobas, en cuanto se los distingue de los rosales. Porque los rosales son buenos, hermosos. Mientras que los baobabs, son peligrosos“. El principito.
“No puedes explicar la mente en términos de células, como tampoco puedes explicar la danza en término de músculos. El consciente no es algo que ocurre dentro de nosotros, es algo que hacemos o fabricamos. Mejor: es algo que “logramos”. El consciente tiene más similitud con la danza que con la digestión”. Alva Noe.

En general, pensamos en el cerebro como la parte anatómica/órgano que nos hace ser conscientes de algo. Para muchos, la forma más fácil de pensar sobre la conciencia es ubicarla en algún sitio indeterminado de la parte frontal del cerebro, y utilizar palabras como “emergente” para explicar cómo algo inconsciente, se vuelve consciente.
Sin embargo, es bastante probable que la consciencia sea algo que va más allá, algo más global… en el que hay que tener en cuenta no sólo el cerebro y los inputs que van al cerebro, sino también el resto del sistema nervioso, los sistemas motor y sensorial, los sistemas de análisis y todo el cuerpo y sus interacciones con el ambiente. Así que… en definitiva… ¿para qué sirve el cerebro?… Gifford responde así:
El cerebro es el órgano que organiza respuestas a las diferentes situaciones. Respuestas beneficiosas tanto para mantener la homeostasis y el organismo vivo -supervivencia-, como para conservar los genes que tienen que pasar a la siguiente generación -reproducciónLouis Gifford
Al parecer, una vez que la información del estímulo emocional llega al área cortical por el camino largo, es procesada por la corteza y se dirige hacia la amígdala, pero esta información, a diferencia de la del camino corto, no predispone a la generación de respuestas emocionales, sino a evitar la respuesta inadecuada y, de esa forma, a modular la respuesta emocional. Esta modulación del camino largo es la que nos interesa en los pacientes con dolor maladaptativo.
Lo principal es saber cómo lidia el cerebro de cada paciente con las amenazas. Como fisioterapeutas, nos interesa saber cómo lidia el paciente con la amenaza del dolor… ¿está el paciente a merced del “camino corto” y por tanto a merced de los outputs más “inconscientes”? ¿Le dominan el miedo, el catastrofismo, la sudoración, el bloqueo, la palidez, la sensación de descontrol, la angustia? ¿Es capaz de modular estas respuestas emocionales, de pasarlas por el filtro del “camino largo”? ¿Es consciente de que lo que piensa acerca de su dolor puede ser determinante a la hora de mejorar/empeorar? ¿Es consciente del poder que tiene lo que piensa sobre su conducta y fisiología? ¿Hemos dedicado tiempo a conocer sus creencias respecto a lo que le pasa para poder reconducirlas en caso necesario?
Si logramos que la vivencia sea consciente, en términos de que el cerebro sepa lo que está pasando, podremos ser algo más libres en nuestras decisiones. Es vital para los humanos ser adaptables y flexibles, ya que ésto nos permite sentir que estamos en control de la situación. La tranquilidad ante cualquier situación, es analgésica.Louis Gifford
En la comprensión de los mecanismos del dolor maladaptativo, los mecanismos neurológicos relacionados con la memoria fueron una fantástica revelación. Que nuestra memoria y el dolor puedan estar imprimidos en el sistema nervioso como si fueran una melodía, fue una forma perfecta para hacer entender el dolor maladaptativo a algunos pacientes.Louis Gifford
Disponemos de memoria a corto plazo y memoria a largo plazo. La memoria a corto plazo es la memoria que está trabajando, la memoria que nos permite enlazar y entender la información que nos dan en una conversación, o que nos ayuda a retener la información que nos da alguien cuando nos hemos perdido y nos ayuda a orientarnos, es la memoria que tiene el material que a veces pasa a ser memoria a largo plazo. Tenemos dos tipos de memoria a largo plazo. Una es la memoria explícita, la encargada de narrar las vivencias y la otra es la memoria implícita, que son las acciones que repetimos día a día sin tener que pensar: habilidades motoras, emociones y respuestas que tenemos como resultado de un condicionamiento.
Ser conscientes de esas respuestas condicionadas que nos vienen del pasado, puede ayudarnos a entender el impacto del pasado en el presente. El pasado no puede cambiarse, pero hay pacientes que pueden analizar productivamente por qué actúan, piensan y reaccionan como lo hacen. Remover el pasado sólo ha de hacerse para que resulte de ayuda en el presente, nunca para causar más preocupación, culpa o empeoramiento.
Una comprensión medianamente razonable del pasado nos ayuda a entender el presente, pero hay que lidiar con el paciente que tienes delante. La tragedia es que muchos de nuestros pacientes con dolor crónico están estancados en una vía de “camino corto”. A veces hay pasados muy duros y no podemos hacer nada con ellos, pero el “camino largo” puede modular el “camino corto”. Hay un trozo de esperanza en la biología, y es importante que algunos pacientes conozcan el funcionamiento de esa biología.Louis Gifford
La base biológica de la memoria emocional no adaptativa son circuitos de neuronas “cells that fire together wire together” impresas en el sistema nervioso, que vuelven a tomar protagonismo y nos dan respuestas condicionadas cuando la situación se repite o es muy similar a una vivencia anterior que no pudimos procesar y modular adecuadamente.

Un cambio contextual, hace que esos circuitos puedan acabar haciendo “depart and fire apart” (hablamos un poco sobre esto en un esquema que presentamos en esta entrada: aquí). A veces, nuestras memorias de dolor están impresas y a la hora de tratar a determinados pacientes con dolor maladaptativo, puede ser relevante tomar en cuenta factores contextuales que podemos modificar (contexto, modificar creencias, pensamientos, sensaciones, etc.) y ver cómo se comporta el dolor.
La modificación de estos factores contextuales son ítems que no hemos tenido en cuenta los fisioterapeutas en el abordaje de nuestros pacientes, ya que hemos estado más centrados en la biología, tejidos y técnicas de tratamiento corporal, pero con la reciente investigación y el enfoque biopsicosocial se le está dando mucha relevancia a estas cuestiones.
ACLARACIÓN DIBUJO: Todos los pensamientos y sentimientos pueden volver a ser testados de una forma más consciente. Circuitos neuronales que forman redes aprendidas o condicionadas que llevan en principio a una respuesta inconsciente. El input que desencadena esa red condicionada puede modificarse (Inputs físicos, pensamientos, sentimientos etc). El output (síntomas, memorias, cambios, fisiología corporal) que se originan inconscientemente, también puede ser modificado desde el consciente. Esta forma de proceder nos puede llevar a la desaparición de circuitos condicionados resistentes.
Ésta es la novena entrada del análisis de la obra de Louis Gifford Aches and Pains, por parte de Inés Vicente y Goretti Aranburu. Puedes leer el primer artículo basado en el trabajo de Gifford en Louis Gifford: encuentros y desencuentros con el dolor, el segundo en Curación de tejidos y adaptación, el tercero en Autopista hacia el dolor… o no el, el cuarto De qué depende la experiencia del dolor, el quinto Modelo de orgamismo maduro, el sexto en Dolor crónico, tranquilidad y exposición gradual, el séptimo en Sistema somatosensorial y el octavo en Estrés y dolor, raíces comunes.
Nuestras interacciones con los pacientes deberían impactar en el procesamiento, tanto como inputs “bottom up”, como inputs “top down”. El cambio en el procesamiento y la consiguiente modulación de la respuesta evitando las respuestas más inadecuadas es biológicamente posible… ¡siempre! Louis Gifford