Actualmente, en el ámbito de los negocios, de la psicología o del deporte se habla continuamente del Coaching. En este último ámbito, se oye hablar de la figura del Coach a menudo. Sin embargo, convivimos con esta realidad y estos términos sin saber realmente en qué consiste esta nueva realidad de Coaching y Coach. ¿Se trata de un mero cambio de término o nos presenta una nueva forma de entender al entrenador deportivo?
La palabra coach es un anglicismo que significa, ni más ni menos, entrenador. Por ello la figura del coach no difiere de lo que hemos conocido como preparador o instructor. Sin embargo, en los últimos años, con la influencia de una corriente de pensamiento positivista y motivacional, esta figura ha pretendido actualizarse, alejándose de los valores del típico maestro distante, incuestionable y magistral, hacia un rol de acompañante motivador. Y esta actualización va unida a la invasión del término coach. Veamos algunas de las actualizaciones que éste término proponde.
El trabajo del coach empieza mucho antes de ponernos a levantar mancuernas. Comienza con una toma de contacto, es decir, conocer el contexto del usuario, su entorno y circunstancias y establecer un punto de partida en su programación de entrenamiento. No pretende ser un psicólogo, como ciertos realities americanos nos quieren tratar de mostrar. Simplemente, la adquisición de información referente a sus habitos y rutinas ayudará al coach a encontrar una solución más adecuada a las caracteristicas que nos presenta el cliente.
Tras este primer paso se establecerá una planificación de la acción de manera conjunta. El cliente o usuario creará sus propios objetivos con la participación orientativa del coach, y se desarrollará no sólo el planning, sino también la estrategia, conociendo los puntos débiles del usuario y fomentando herramientas para la resolución de posibles problemas futuros.
Por último, comenzará lo que se conoce como “ciclo de coaching”. Es decir, el momento de pasar a la acción, al entrenamiento, con la revisión y la reevaluación constante, adaptando el método y el programa a las necesidades y circunstancias del mismo.
En resumen, el coaching se propone como una actualización de parámetros tradicionales con dos cambios fundamentales respecto a la figura clásica del entrenador o instructor:

¿Simples matices o cambios fundamentales? ¿Es el coaching un mero anglicismo para una realidad que ya existe o un cambio en la figura del entrenador?
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