Desde hace décadas se habla de la creciente contaminación atmosférica a nivel mundial, causada principalmente por los desechos del transporte, las fábricas y las emisiones relacionadas con los combustibles fósiles. Pero aunque las grandes ciudades de todo el planeta están cada vez más aquejadas por el smog y la polución, muy poco parece hacerse para modificar el sistema económico actual, cuyo ritmo de destrucción y consumo de los recursos naturales es insostenible para la vida en la Tierra. Analizamos en este artículo los efectos nocivos de la contaminación atmosférica sobre la salud humana.

El físico británico Stephen Hawking reconoció recientemente que la humanidad debe buscar sitios para vivir fuera de la Tierra, frente al incremento en las posibilidades de sufrir grandes desastres naturales. ¿Estará tan equivocado? ¿Lo están los miles de científicos, ambientalistas y otros expertos que están alertando desde hace muchos años a políticos, empresarios y economistas del curso que está tomando la destrucción del planeta?
Precisamente la causa de esos fenómenos tiene mucho que ver con la inagotable avaricia de los sectores económicamente más beneficiados de la sociedad mundial, que hacen oídos sordos a todos los especialistas y a cualquier persona que intente poner en duda a un sistema económico perverso, que está matando lentamente a un planeta otrora lleno de vida. La Tierra, un espacio con condiciones inmejorables para una coexistencia armónica del hombre con el ambiente y la naturaleza, se transforma minuto a minuto en una triste sombra del vergel que algún día fue.

CONTAMINACIÓN ATMOSFÉRICA Y SALUD HUMANA: LOS EFECTOS
Si nos abocamos específicamente a la contaminación atmosférica, solamente una de las manifestaciones del deterioro ambiental, podemos encontrar graves consecuencias para la salud humana, como por ejemplo:

CONTAMINACIÓN ATMOSFÉRICA Y SALUD HUMANA
Los efectos de la contaminación atmosférica sobre la salud humana, que aquí hemos desarrollado brevemente, son solamente una de las tantas facetas de los profundos problemas ambientales que aquejan a nuestro planeta. Las voces de alerta siguen sonando, pero los oídos de los sectores más influyentes a nivel económico y de quienes tienen poder de decisión política están cada vez más sordos. Para peor, gran parte de la población mundial, incluso gravemente afectada por las consecuencias de un capitalismo sin límites en su voracidad, elige avalar el statu quo y seguir inmersa en la fiesta irracional de un consumismo arrasador.
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