El lenguaje corporal: lo que decimos cuando no decimos nada.

Hablábamos en el artículo anterior de lo fundamental de saber escuchar para comunicarnos correctamente con los otros, y mencionábamos la importancia de saber interpretar el lenguaje no verbal: los gestos.

Cuando decimos de alguien que es muy intuitivo, en realidad a lo que nos estamos refiriendo es a su capacidad para percibir las claves no verbales de otra persona y compararlas con lo que dice verbalmente.

Por lo general, las mujeres son más perceptivas que los hombres, de ahí la llamada ?intuición femenina?. Y es que, efectivamente, parece que las mujeres - nuestras esposas, nuestras madres - tienen una habilidad innata para saber cuándo les estamos mintiendo u ocultando algo, cuando estamos sufriendo, cuando estamos preocupados... eso sin olvidar el modo en que una madre se comunica, se entiende con su hijo ya desde que nace.

Según las teorías darwinistas, el origen de esta especial capacidad de la mujer está precisamente en su rol de cuidadora. Darwin demostró que existe un repertorio de expresiones no verbales en la especie humana que son universales, es decir, que todo ser humano emite y puede comprender con independencia del país o cultura de la que proceda y de la educación que reciba. Expresiones algunas que también podemos observar y comprender en otras especies animales, y que desde el origen de los tiempos nos han servido para adaptarnos al medio que nos rodea y luchar por nuestra supervivencia como especie.


Algunos de estos gestos básicos de comunicaciónson, por ejemplo: