Lo que dicen
Desde que éramos pequeños la premisa siempre ha sido que el desayuno es la comida más importante del día. Dicen que si desayunas eres más feliz, estás más contento, tienes más energía e incluso que puedes llegar a convertirte en una máquina sexual. Desayunar ayuda a que el metabolismo empiece a funcionar de la mejor manera posible, suministrando al cuerpo la cantidad necesaria de energía que aportan los hidratos de carbono (HdC).
La observación
Toda la gente que triunfa y es feliz desayuna, por lo tanto, se deduce que el desayuno es la clave del éxito. Esto, por supuesto, se respalda con una lógica basada en anécdotas. Porque si has estado sin comer durante toda la noche, el cuerpo se muere de hambre y por tanto, necesitará comida, ¿verdad? Por lo que si empezamos el día ingiriendo una gran cantidad de alimentos el metabolismo empezará a funcionar, se preparará para el resto del día y serás capaz de quemar todo lo que comas durante las próximas 24h. Y puesto que el cerebro funciona mejor en presencia de los hidratos, un desayuno bajo en grasa y alto en HdC te hará más inteligente y te ayudará a funcionar mejor tanto en el trabajo como en la escuela.
Lo que de verdad pasa
Tu cuerpo empieza todos los días como una potente máquina quema grasa y la clave para perder grasa y ganar músculo de manera simultánea es no interferir con ese proceso.
A continuación, esto es lo que pasa con tus hormonas entorno a las 7:00 de la mañana.
Los niveles de cortisol se elevan de manera natural durante la noche, alcanzando su punto máximo más o menos cuando nos levantamos. Por su puesto, un error muy común es el de pensar que el cortisol, al ser catabólico y sin la presencia de comida empezará a destruir masa muscular. Esto es incorrecto. Cuando algo es catabólico, solamente describe el proceso de descomposición de materiales que se utilizan a modo de energía. Cuando el cortisol actúa sin que los niveles de insulina estén elevados, este desencadena la lipólisis -pérdida de grasa-. Por lo que a primera hora de la mañana el cortisol, en realidad, acelera la quema de tejido adiposo.
Por otro lado, la principal hormona que controla el apetito es la ghrelina. Esta se libera de manera paulatina durante la noche y alcanza su punto álgido, al igual que el cortisol, cuando nos levantamos. Esto incita el apetito, pero la ghrelina también potencia la liberación de la hormona del crecimiento (HC); y a medida que esto pasa y la hormona del crecimiento aumenta, el cuerpo libera aun más grasa para poder mantener los niveles de energía, disminuyendo así la destrucción de proteína que el cuerpo utiliza como combustible.
Así pues, el apetito no es algo que haya que evitar a todas horas. El hecho de saltarnos el desayuno hace que sea más sencillo cambiar algunos aspectos del metabolismo, como por ejemplo; que el cuerpo, durante el resto del día, queme grasa en vez de acumularla. Puede parecer que el hecho de saltárselo conlleva peligro de muerte, pero la verdad es que no; al menos hasta el día de hoy no conozco ningún caso de alguien que se haya muerto por no desayunar.
Verdad que..
¿Te ha pasado alguna vez que has ido a comer a un restaurante y después de arrearte un buen plato de pasta o de arroz te encuentras cansado y mentalmente no estás todo lo ágil que deberías?
Bien, pues este es el efecto que tienen los hidratos de carbono. Lo mismo ocurre por la mañana. Los gurús y expertos en nutrición no hacen más que recomendar que desayunemos fuerte: tostadas, zumo de naranja, cereales e incluso fruta; todos ellos alimentos que no hacen otra cosa que sabotear nuestros resultados. Por ello, deberíamos de evitar a toda costa los alimentos ricos en hidratos de carbono nada más levantarnos, pues nos adormecen, producen letargo mental y, posiblemente, hacen que no seamos todo lo eficientes que deberíamos.
Digamos que tu desayuno contiene entorno a los 30 gramos o más de hidratos de carbono. Como resultado, los niveles de insulina aumentarán en conjunto con un incremento del azúcar en sangre, y esto provocará un efecto dominó negativo durante el resto el día. La temprana liberación de insulina reduce considerablemente la quema de grasa a lo largo de las próximas 24h, lo que es un gran problema simplemente porque tus niveles de cortisol siguen estando elevados. Por consiguiente, esta liberación de insulina hace que baje la presencia de la ghrelina, de la hormona del crecimiento y que tu cuerpo cree nuevas células de grasa.
Algo más
Todo lo descrito no es que me lo haya inventado o lo diga para llevar la contraria, sino que es pura ciencia. De todo lo explicado, se puede llegar a la conclusión de que quizás demorar el desayuno durante unas horas es una buena idea, o al menos hasta que los niveles de HC y de cortisol decrezcan de manera natural, hecho que puede tardar algunas horas. Así pues, evitar el desayuno parece una manera mucho más rápida de perder grasa corporal o al menos, de mantenerla a raya. Además, el organismo al no tener ninguna fuente de energía disponible más que la propia grasa almacenada se pondrá en modo alerta, haciendo que la concentración y el rendimiento cerebral aumenten de manera exponencial.
Un buen ejemplo de desayuno podría ser un café con stevia -u otro edulcorante cero calorías-, y una o dos cucharadas de aceite/leche de coco. Aunque si ves que el apetito aprieta fuerte, cualquier combinación de grasa con algo de proteína servirá.
Para terminar
Por último he de advertirte que tras estar tantos años acostumbrado a desayunar, los primeros días es bastante posible que notes un poco de dolor de cabeza e incluso ciertos mareos pero calma, es normal. Tu cuerpo se está adaptando a una nueva rutina. De todas formas, cualquier preocupación o miedo que tengas acerca de saltarte el desayuno, olvídalo. Pues no conlleva absolutamente ningún riesgo sino nada más que beneficios mentales, físicos y de salud.
Personalmente, he probado este método durante bastante tiempo y he de decir que el mejor rendimiento a nivel académico que he obtenido ha sido precisamente sin haber comido nada, aparte de posiblemente un té o un café para despejarme y un buen vaso de agua.
Sáltate los hidratos en el desayuno. Sáltate el desayuno completo. Simple y llanamente no es la comida más importante del día. Es un gasto de comida que no sólo te impide quemar grasa sino que favorece su acumulación.
Quizá después de todo, hacer un desayuno sano y equilibrado no sea tan bueno como dicen.
Referencias:
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