
por Pablo Rego | Ante situaciones de estrés, cansancio, dolores, malas sensaciones en el cuerpo y hasta cuando enfrentamos problemas emocionales, leves o profundos, darnos un masaje nos cambiará el estado del cuerpo físico, además del clima interior que es fundamental para mantener el equilibrio cuerpo-mente-emociones.
El masaje como vía de comunicación.
El masaje puede darse de manera profesional, pero también puede utilizarse como método para interactuar con un familiar, con la pareja o un amigo. No hay mejor vehículo de comunicación y forma de ayudar al otro que la conexión física, sobre todo cuando se hace con las mejores intenciones y el deseo de ver mejor al prójimo.
Si bien el masaje terapéutico lleva detrás una formación que debe ser sólida en cuanto a conocimientos de anatomía, técnicas, manipulaciones y manejo de estados emocionales del paciente, practicar de forma amateur o lúdica un masaje, con una actitud positiva y como una manera de contenerse y de compartir, puede dar muchas oportunidades para conectar, dar, ayudar y ayudarse.
Es interesante destacar la utilización del masaje como forma de comunicación, de canalización o como juego. Por ejemplo, con amigos o con la pareja puede resultar, además de una terapia casera, cotidiana y compartida, un gran hobby; para ello tenemos a disposición múltiples aspectos que podremos explorar para mantener un interés permanente en el tema.
Técnicas y tipos de masajes.
La práctica y la acción de compartir habitualmente masajes, trae consigo la posibilidad de conocer y experimentar sus diversas formas. Hay una gran variedad de elementos que podemos utilizar para ambientar el lugar en el que vamos a dar o recibir el masaje y buenas e interesantes ideas para prepararnos antes del masaje o para mantener una profundo relax luego del mismo.
Podemos darnos el masaje en el suelo, sobre una alfombra o manta, o se puede utilizar una cama de la casa en la que muchas veces masajistas profesionales dan sus terapias. Pero también disponer de una camilla plegable para guardarla en cualquier parte de la casa hasta tanto la utilicemos. Existen camillas de buena calidad, algunas muyprofesionales y cómodas,otras que nos pueden resultar de gran utilidad, pero de menor complejidado camillasprofesionales de gran calidad sin llegar a hacer una inversión excesiva.
Para crear un ambiente ideal tenemos a disposición una buena cantidad de elementos que van a incidir en el olfato o el oído que, además del principal sentido que es el tacto, nos van a inducir a un estado de bienestar superior.
Tenemos la posibilidad de aromatizar el ambiente con sahumerios, aceites esenciales que se propagan en el aire a través de difusores o velas aromáticas. También podemos crear una atmósfera interesante con música especialmente creada para un momento de relajación. 
En cuanto a la dimensión del tacto, que es el sentido principal que se incentiva durante el masaje, es importante mantener una temperatura agradable (como veremos más adelante) y para ello un recurso interesante es el de utilizar toallas tibias que pueden calentarse sobre una estufa o radiador o a través de unos calentadores de toallas muy cómodos y prácticos especialmente diseñados para tal fin.
Aplicar aceitessobre la piel es parte de una técnica milenaria que puede darnos una dimensión extra en la práctica del masaje. En este sentido, el aceite tibio, además de los aceites que se aplican sobre el cuerpo a temperatura ambiente, es un elemento muy utilizado en terapias ancestrales ya que nos dan una sensación de abrigo similar a la del útero materno, lo que es algo único y digno de probar. Si calentamos el aceite de manera casera deberemos tener mucho cuidado de no quemarlo ni quemarnos la piel. Por ello existen calentadores de aceite que hacen el trabajo de mantener el producto a una temperatura ideal mientras lo utilizamos. Para profundizar en los tipos de aceites y aromas que pueden usarse, está disponible el artículo “Usos y beneficios del aceite natural para la salud y el bienestar” o “El granlibro del masaje con los aceites esenciales” que pueden ser una buena guía.
Además de los masajes manuales, que es la manera más profunda y esencial de comunicarse a través de los sentidos, existen algunos implementos que devienen de técnicas antiguas que pueden ser aprendidas para enriquecer el mundo sensorial. Dentro de este mundo nos encontraremos con los masajes con piedras frías o calientes, que pueden calentarse en seco o en agua, utilizando una olla para hacerlo de manera casera o a través de un dispositivo especialmente diseñado para el fin. El masaje con piedras calientes es un mundo en sí mismo que puede resultar muy interesante, por ello existen libros guías que pueden ayudar a sacar mucho provecho de esta técnica particular.
Si nos tomamos la práctica del masaje como un momento para desconectar de todo y relajarnos realmente, además de para cambiar el clima interior y sumergirnos en un mundo sensorial que nos libere del trajín de la vida cotidiana y las tensiones habituales de estos tiempos, podemos realizar algunas actividades previas o posteriores como, por ejemplo, darnos un baño de inmersión con agua tibia a la que podemos agregarle sales minerales y aceites esenciales.
Masajes milenarios para bebés.
Desde hace milenios, en India se utiliza una técnica de masaje llamada “Shantala” como una manera de contener emocionalmente al bebé en su difícil trance de adaptación al mundo que se impone una vez fuera del útero materno. Esta práctica puede sostenerse en el tiempo y es un buen recurso para que, quien luego será el niño y más tarde el adulto, forme la consciencia del refugio que puede resultar la presencia del masaje en lo cotidiano.
El masaje es tan importante para su cultura, que los indios han desarrollado una serie de rutinas para mantener el vínculo del recién nacido con el elemento líquido, que es el que estuvo inmerso antes de nacer. Este es un caso a tener en cuenta cuando se habla de masajes con aceites porque es un arte sutil que puede llevar al bebé a experimentar la familiaridad del medio líquido y la temperatura ideal mediante el aceite calentado previamente o atemperado en las manos del masajista.
Es tan directo el mensaje que se da de un ser a otro con el masaje, sin necesidad de traducciones o explicaciones racionales, que el bebé recibirá la certeza del cariño, la contención y la sensación de que, aunque pueda resultar difícil, también se puede estar bien en el áspero mundo que nos rodea.
La sesión de Shantala puede contar con un lindo ambiente en el que sumergirse habitualmente, con una música elegida para la ocasión que nos ayudará a serenar totalmente al pequeño.
