Para nadie es un secreto que la fisioterapia es un método terapéutico que hasta hace poco años sumaba un minúsculo porcentaje de la cantidad de adeptos que ahora presume. Sin embargo, esta ciencia abrió camino a nuevas formas de terapia que resultan cada vez más provechosas para las personas, las cuales ya no temen aprobar su evolución, ni aventurarse a su uso.
De su continuo desarrollo nace la laserterapia, utilizada en la recuperación de lesiones desde hace algunos años, pues su radiación ayuda a reparar el tejido, aliviar el dolor y estimular los puntos de acupuntura. Sus efectos terapéuticos han sido avalados por expertos en la salud, los cuales señalan como punto favorecedor la ausencia de anestesia para su aplicación, su carácter invasivo e indoloro y su fácil administración en cuidados primarios. 
Además, se ha confirmado que la incidencia de los efectos secundarios es realmente escasa y similar al placebo. Por lo cual, cada vez es más aplicado en casos de dolor crónico y agudo, provocados por varias patologías o lesiones musculares.
Durante una sesión de laserterapia el cuerpo recibe fotones que producen reacciones fotoquímicas y fototérmicas que, dada a su monocromaticidad y elevada intensidad, “el organismo absorbe más energía, aumentando de este modo sus efectos biológicos”, según explica el Diccionario médico de España.
Y aunque las ondas de choque puede producir efectos físicos como: deshidratación, calor, coagulación de proteínas, evaporación y termólisis sus resultados continúan siendo prometedores y sumamente provechosos. Entre los efectos terapéuticos del láser se pueden nombrar:

Anteriormente, las sesiones de laserterapia eran aplicadas con láseres de baja intensidad, lo que provocó que muchas personas observaran este método con suma desconfianza. El fisioterapeuta Marco Aurelio Toral explica que, según estudio, el tratamiento registraba sólo un 65,9% de eficacia en lesiones deportivas. “Una cifra notable pero parcial, pues al no tener una capacidad alta de absorción, en muchas ocasiones los efectos de la laserterapia se disipaban”, señaló.
Con la llegada del láser de alta intensidad se han multiplicado los efectos positivos, pues puede funcionar bajo distintas intensidades o potencias, siempre dependiendo de la longitud de onda, las cuales “son determinantes para la capacidad de penetración del láser en el tejido. A más longitud de onda, mayor capacidad de penetración”, resaltó el especialista.
Toral, considera que estos parámetros logran potenciar los efectos terapéuticos del láser y que estos incidan en tejidos más profundos, acelerando procesos biológicos y el tiempo de recuperación. Por lo cual, se pasa de potencias de entre uno y tres vatios, a potencias de hasta 15 vatios. 
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