
Hace unos meses explicaba en qué consistía la endometriosis. Endometriosis ¿Una realidad invisible para la sociedad? A raíz de aquel artículo 181 mujeres han compartido su vivencia personal de esta enfermedad con nosotras.
Vivencias duras, llenas de momentos difíciles y de luchas constantes, de intervenciones quirúrgicas y de incomprensión por parte del entorno más cercano. Son historias de mujeres valientes que conviven con el dolor de forma permanente, mujeres con un coraje increíble para enfrentarse al día a día y en muchos casos disimular o guardar en sus adentros lo que están sintiendo.
Tras la cortina del desconocimiento de las implicaciones que acompañan esta enfermedad están ellas. Hoy queremos ser su voz. Queremos hacerlas visibles. Queremos que la endometriosis se comprenda y que se conozca. Para ello compartiremos toda esta información y reflexiones en tres partes que iremos publicando en diferentes semanas.
La media de edad que compartió su historia con nosotras estaba en 35,49 años. Recordar que, la sintomatología de la endometriosis se produce en la etapa fértil de la mujer.
El promedio de años transcurridos hasta que la enfermedad fue diagnosticada fue de 9,75 años. ¿Se imaginan vivir casi 10 años con unos dolores horribles y con la carga social de que la menstruación duele ya que es lo natural y como tal es necesario asumirlo? Encontramos algunas mujeres que superan los 20 años hasta que tuvieron una explicación a sus síntomas, algunas que fueron diagnosticadas de casualidad y otras tantas que no consiguen recordar los años que transcurrieron en esa difícil búsqueda de explicaciones.
El 99,99% de las mujeres que compartieron su experiencia, coinciden en que la Endometriosis afecta a su vida, siendo las principales áreas de afectación las siguientes:
Dolor crónico incapacitante para algunas funciones cotidianas y afectando psicológicamente llegando a quitarme las ganas de vivir. Es horroroso sentirte incomprendido y que no vales.
Paso tres semanas al mes con dolores y manchados, cuando me viene la regla tengo que tener mucho cuidado porque me desangro y suelto muchos coágulos a parte de querer estar tirada en el sofá por los dolores que me produce
Ahora mismo estoy estable pero anteriormente casi me desmayaba del dolor y no paraba de vomitar…
Hasta el punto de que con tan solo 27 años me quitasen ovarios y trompas y hace dos meses el útero, es decir, una menopausia horrible.
Tengo cambios de carácter, dolor, sofocos, etc.
Tengo mucho dolor. Estoy cansada y con depresión ya q no puedo tener hijos
El dolor y los abundantísimos sangrados, así como los efectos secundarios de los tratamientos hormonales limitan mis planes, mis relaciones sociales, laborales y sentimentales. Y ha significado una traba importante en mis deseos de maternidad.
Perjudica o anula la capacidad para trabajar o estudiar, hacer deporte, salir a la calle, en fin, para vivir.
No puedo valerme por mi misma, no puedo andar, me muero de dolor, no puedo atender a mi hija, no puedo trabajar, etc…
No puedes hacer planes normalmente porque hay veces que no puedes acudir así que te toca aprender a vivir el día a día, y hay veces que no quieres faltar al trabajo pero hay veces que es imposible del dolor….
Tu ritmo de vida se ve afectado es imposible seguir con tu día a día, llega un momento en que estar enferma día sí y día también te hunde psicológicamente, te sientes impotente y tu carácter se ve resentido por no hablar del factor entorno, dar explicaciones sobre tu estado ante una enfermedad invisible a ojos de los demás, te hace sentir cuestionada diariamente y acabas llevando una tortura en silencio
Simplemente no tengo vida. Casi no puedo salir de casa. Tuve que dejar mis aficiones. Estoy de baja desde septiembre del año pasado y mi vida se mueve entre médicos, psicóloga, pruebas y analgésicos.. Esa es mi vida a día de hoy..Es decir, muerta en vida y aburrida de todo esto.
Estoy triste, no me apetece hacer cosas que antes hacía, no dejo de pensar en cómo era antes
Echo de menos no poder hacer las cosas normales , como salir a caminar con un vestido, sin pensar en el frio , perder una semana o más en cama, sin comer con inyecciones cada 8 horas que me coloco sola, no tener la posibilidad de ser madre, y esta enfermedad me deprime demasiado. Y saber que no tiene cura y que viviré así toda mi vida, es algo muy frustante.
Es el centro de mi vida
No vivo. Sobrevivo
Trastoca y empeora relaciones familiares, sociales y de pareja, a todos los niveles incluidas relaciones sexuales.
Sólo son pinceladas que nos muestran estas luchadoras que lidian cada día con la endometriosis, que han aprendido a soportar el dolor para sobrevivir, que, a pesar de moverse en un entorno hostil demuestran una fortaleza y un poder del que quizá, a veces ni si quiera son conscientes ellas mismas.
Ruth Arriero. Sexóloga en Serise Sexología. Logroño. La Rioja