Llevaba tiempo con ganas de comprar semillas de chía. Había oído hablar mucho de las propiedades que tiene y sus beneficios para la salud, pero siempre lo dejaba para otro día.
Hasta que por fin cayeron en la cesta de la compra. Una vez en casa comencé a preguntar a las expertas en su uso, como mi amiga Julia y otras instagrammers.
Así que, aunque no es la primera receta en la que las he usado, si es una rápida y fácil. Por supuesto podéis usar los ingredientes que más os gusten. En mi caso fui añadiendo lo que me apetecía, un poquito de esto...otro poquito de aquello...
Es cómoda para llevar a la oficina, dejando el aliño para el último momento. Le añadí las semillas de chía al final, que además tienen poder saciante. En esta ocasión no estaban hidratadas, aunque para otros usos se deben hidratar con anterioridad a su consumo.
En la infografía podéis ver las ventajas que tiene, aunque debéis tener cuidado en caso de padecer de diabetes o estar tomando medicamentos para la hiper e hipotensión, e incluso anticoagulantes.
En cualquier caso, cuando se padezca alguna patología, siempre consultad con vuestro médico aunque sean productos naturales.
Como os comentaba los ingredientes los dejo a vuestra elección, yo puse membrillo porque tengo casero y le da un toque dulzón que contrasta con la acidez del limón o vinagre.
Podéis agregarle nueces, incluso naranja en gajos o fresas cortadas. Iremos probando nuevas versiones.