En muchas ocasiones habréis podido escuchar la frase “las articulaciones me duelen más en invierno” o “el frío hace que me duelan las rodillas”. ¿Qué tiene de verdad esta afirmación? ¿Es cierto que el frío afecta a nuestras articulaciones o es tan solo un mito?

Con el descenso de temperaturas nuestro cuerpo responde de varias formas: contrayendo los músculos, aumentando el consumo calórico, etc. La contracción de músculos hace que estemos en tensión y se produzca rigidez, por lo que las articulaciones se resienten y pueden aparecer más lesiones durante esta época de año.
De este modo, un estudio llevado a cabo por el Instituto Poal de Reumatología de Barcelona y la Unidad de Salud Articular, encabezado por la doctora Ingrid Möller, reumatóloga y directora del Instituto, han confirmado la relación existente entre el frío, la humedad y el dolor de las articulaciones. Por todo ello, podemos confirmar que es cierto: el frío afecta a las articulaciones.
“Alrededor del 40% de los enfermos son susceptibles de sufrir un aumento del dolor con el cambio de temperaturas”, añade la doctora, siendo el principal motivo la contracción de los músculos por la bajada de temperaturas. Ante esto, ¿qué podemos hacer?
